El asalto a la isla Kiska le costó 300 bajas a los aliados y estaba deshabitada

por Admin el 22 Julio, 2016

en Operaciones

El 15 de agosto de 1943, una masiva fuerza aliada  invadió una isla del Pacífico norte cuando la Segunda Guerra Mundial estaba en un momento crítico. Una fuerza conjunta de 34.000 tropas estadounidenses y canadienses, apoyadas por aviones de bombardeo y artillería naval, se desplazó hacia el interior de la isla a través de terreno gélido y agreste en búsqueda de fuerzas japonesas.

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Al final del segundo día, 300 soldados aliados estaban muertos o heridos. Sin embargo, no había ni un soldado japonés a la vista. La isla había sido evacuada tres semanas antes. Estaba completamente desierta.

El objetivo del asalto anfibio llamado Operación Cottage, fue retomar la pequeña isla volcánica de Kiska, uno de las 14 que componen las islas Aleutianas en Alaska, que habían sido ocupadas por Japón. Antes del ataque, los aliados bombardearon isla de Kiska desde el mar y el aire, pero el 28 de julio, un pequeño destacamento naval japonés penetró el bloqueo al amparo de la densa niebla y embarcó a más de 5.000 soldados japoneses sacándolos de la pequeña isla volcánica  en menos de una hora.

Por tanto ¿cómo, entonces, un asalto anfibio sin oposición produjo centenares de bajas?

El 18 de agosto, el destructor USS Amner Read chocó contra una mina en el puerto de Kiska, matando a 70 marineros e hiriendo a 47 más, según Del C. Kostka quien ha escrito extensamente sobre la campaña de las islas Aleutianas en el artículo "Operation Cottage: A Cautionary Tale of Assumption and Perceptual Bias". Otras muertes ocurrieron debido al fuego amistoso, accidentes de vehículos, minas terrestres y trampas explosivas. En total, la Operación Cottage causó 92 muertes y 221 soldados más heridos, algunos gravemente.

Para entender lo que pasó en la Isla de Kiska es importante volver la mirada a mayo de ese año cuando las fuerzas aliadas lanzaron un asalto anfibio contra otro baluarte japonés en una isla aleutiana diferente llamada Attu.

En 10 de mayo de 1943, la Operación Landcrab fue puesta en marcha. Las fuerzas aliadas asaltaron la Isla Attu, donde los japoneses estaban construyendo apresuradamente un campo de aterrizaje para servir como amortiguador entre las fuerzas de Estados Unidos y el propio Japón.

La misión era reconquistar Attu de las fuerzas de ocupación, y aunque era en última instancia una medida acertada, de las 16.000 tropas aliadas que lucharon en Attu, 3.829 se convirtieron en bajas, incluyendo 549 muertos en acción. De los 2.650 soldados japoneses en Attu, casi 29 lucharon hasta la muerte, anota Kostka cuyo padre sirvió como ingeniero durante la batalla para tomar Attu.

Fue con la batalla de Attu en mente que los mandos estadounidenses ordenaron a las tropas tomar la isla de Kiska, el último bastión enemigo en suelo estadounidense, que los japoneses habían ocupado desde el 07 de junio de 1942. Los aliados que encontraron una fuerza enemiga bien atrincherada, que había demostrado muchas veces que cada palmo de tierra ocupada costaría muchas vidas para poder retomarla.

"Creo que la mejor opción no siempre es confiar en todo lo que ves," dijo Kostka sobre la Operación Cottage en una entrevista con Task & Purpose. "A veces, las apariencias pueden ser engañosas, y nuestra propia apreciación personal puede llevarnos por el mal camino cuando se trata de interpretar la motivación y predecir el curso de la acción de los demás".

Los galones de los militares estadounidenses presumieron que los defensores japoneses se retirarían hacia el interior de la isla donde podría cubrir con fuego impunemente a las partidas de desembarco, como lo hicieron en Attu, a pesar de que informes de reconocimientos no mostraron ninguna actividad enemiga en la isla previa al asalto anfibio.

"Que el Estado Mayor Aliado pudiera haber tenido una impresión poco realista del estoicismo y la fortaleza de Japón en agosto de 1943, es comprensible dado el contexto de eventos anteriores en el Pacífico," escribió Kostka. "El patrimonio de samurai y el código de ética conocido como Código Bushido alimentó un estereotipo de una cultura del Guerrero Japonés lleno de obediencia, disciplina y firme rechazo a rendir las armas. La intensidad y la ferocidad de los combates en Attu sólo sirvieron para reforzar esa imagen. "

Aunque la lucha por Attu sin duda fue producto de las decisiones de los comandantes aliados, tuvo también un efecto sobre los líderes militares de Japón, que no desearon ver una repetición de Attu en Kiska.

"La decisión de evacuar a la guarnición de Kiska no fue tomada a la ligera," escribió Kostka. «Pero incluso los más agresivos comandantes japoneses se dieron cuenta de que retener a Kiska era un gasto inútil, y esas fuerzas se necesitaban urgentemente en otros lugares del Pacífico».

Cuando las fuerzas aliadas atacaron Kiska con todo el poderío a mano el 15 de agosto, la isla estaba vacía, a excepción de unos cuantos perros extraviados. Aunque finalmente, recapturaron a Kiska se logró a un gran costo y sirve como un cuento con moraleja de los efectos de la percepción y la presunción explica Del C. Kostka. También sirve para mostrar que ninguna operación militar nunca está libre de riesgo.

Task & Purpose: How A WWII ‘Battle’ Over An Empty Island Left 300 Dead, Wounded

Exordio: Ataque a Dutch Harbor [Aleutianas] (2-6-1942)

Exordio: Operación "KE" (28-7-1943)

Exordio: Operación Cottage (15-8-1943)


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