Cómo la creación de la Línea Durand afectó a India, Afganistán y Pakistán

por Admin el 10 Septiembre, 2017

en Operaciones

Por Shreya Goswami – Cuando los invasores preparan sus maletas, dejan atrás cuestiones cruciales sin resolver. La Línea Durand se puso muy cerca de la parte superior de cualquier lista de asuntos pendientes. Para complicar aún más las cosas, la escuela de las negociaciones de Pakistán era muscular. Esta agresión fue una cuidadosa estrategia para mantener a Afganistán débil y fuera de balance.

Estas tácticas de Pakistán dieron resultados y debido a eso los críticos culpan al gobierno Afgano por los resultados.

Dicen que el caso afgano no fue llevado con suficiente energía como para recuperar los territorios fronterizos que el colonialismo británico les quitó. Esta crítica también sostiene que Afganistán dejó que su caso quedara sin efecto por abandonarlo a la deriva cuando debería haberlo seguido vigorosamente.

Nuevo libro del autor Rajiv Dogra: "Durand’s Curse – La línea que partió el corazón Pathan", analiza las causas que llevaron a la creación de Pakistán con la Partición de la India.

La idea de Winston Churchill

Un caso judicial puede concluir de manera imparcial si el juez es imparcial. Pero ¿qué hacer si el juez está parcializado? Peor aún, ¿qué se puede hacer si el juez tiene un particular interés en el caso? Por desgracia, eso fue así y Gran Bretaña no puede ocultar el hecho de que era una parte interesada en todo ese asunto.

Es una larga historia, pero vamos a comenzar con los desencadenantes inmediatos. Y que mejor que empezar con Churchill, quien, por alguna razón, había comenzado a sentir una aversión intensa por la India y que todavía sentía el momento difícil que los Pashtunes (población entre Afganistán y Pakistán) le habían dado al Ejército Británico en 1897, durante la rebelión Pashtun y la batalla de Saragarhi.

En agosto de 1945, Churchill, en ese momento en la oposición, después de ser reemplazado en el cargo de Primer Ministro por la victoria de Clement Attlee, tuvo un encuentro con Archibald Wavell, Virrey de India, que estaba de visita en Londres para discutir el futuro de la India con el nuevo Gabinete de ministros. De acuerdo a Wavell, Churchill abandonó la reunión con estas palabras de despedida: "!Quedémonos con un pedazo de India¡".

"!Quedémonos con un pedazo de India¡’. No es un sorprendente comentario? Como si la India fuera una barra de chocolate y Churchill quiso quedarse con un pedazo de ella. Los demás no eran mejores. Ni lo fueron sus razones para "quedarse con un pedazo de la India". El Ministro de Relaciones Exteriores Ernest Bevin le dijo al Secretario de Estado estadounidense George Marshall que "el principal problema era quién controlaría la principal arteria que lleva al Asia Central.”

Dado que un gran país como la India, con líderes como Gandhi, Nehru y Patel, podrían negarse a darle espacio a los intereses estratégicos de Gran Bretaña después de la independencia, era conveniente para los intereses británicos obtener algo extraído del propio asunto. Por lo tanto, Pakistán era esencial para el proyecto Británico porque a través de él, el Reino Unido podría controlar la arteria principal que conduce al hacia Asia Central.

Gran Bretaña había quedado muy mal parada al final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo se levantó otra vez y planificó la segunda parte del Gran Juego. Para Gran Bretaña, Pakistán fue, como lo señaló el Ministro de Hacienda, Hugh Dalton, esencial para las ambiciones del Ministro de Relaciones Exteriores Ernest Bevin de organizar para sus intereses ‘la parte central del planeta’.

Más cercano a la Partición, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Británico, el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, recomendó en memorando secreto de 1947 para que no quedara ninguna duda: "El área de Pakistán es estratégicamente para nosotros el más importante en el continente de la India y la mayoría de nuestras necesidades estratégicas podrían lograrse… mediante un acuerdo con Pakistán. Por tanto, no debemos considerar que la imposibilidad de obtener un acuerdo con la India nos obligaría a modificar algunas de nuestras necesidades.’ Con tan abrumador respaldo, todo lo que quedaba era una venia de aprobación de los medios de comunicación. The Times lo proporcionó el día de la Partición, el 15 de agosto de 1947, cuando publicó:

"En la hora de su creación, Pakistán surge como el Estado líder del mundo Musulmán. Desde el colapso del Imperio Turco ese mundo, que se extiende por todo el globo, desde Marruecos a Indonesia, no ha incluido un Estado cuya población, los recursos naturales y su lugar que en la historia le dio una indiscutible preeminencia. La brecha está ahora cerrada. A partir de hoy Karachi toma el rango como un nuevo centro de cohesión musulmana y punto de encuentro del pensamiento Musulmán y sus aspiraciones.”

Aquellos que lanzaron el zumbido de aprobación en favor de Pakistán, y por ende contra la India y Afganistán, están todos muertos. Pero las instituciones viven. ¿Serán ahora los medios de comunicación, capaces de echar una mirada introspectiva?

India Today: Here’s how the creation of the Durand Line affected India, Pakistan and Afganistan


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