Antony Beevor: Los crímenes de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 23 Mayo, 2015

en Operaciones

"Espero que podamos ocultar esto", escribió George Patton sobre los asesinatos de prisioneros alemanes que han sido mimetizados en los informes de la "Batalla de las Ardenas". Tenemos que preguntarnos si nosotros podríamos haberlos asesinado también, dice el historiador de Bestsellers.

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El dueño del bosque en Champlon-Famenne, al pie de la ciudad de Marche, en lo profundo del corazón de las Ardenas, en Bélgica, es todavía incapaz de vender madera de las enormes coníferas que han crecido en esas tierras desde los años 40. Los árboles llevan el legado de la guerra: todavía se encuentran los fragmentos de metralla de la artillería enterrados en los árboles que eran jóvenes en diciembre de 1944, durante la Batalla de las Ardenas, última ofensiva de Alemania en el frente occidental.

Setenta y un años más tarde el autor Antony Beevor, que ha vendido más de 6 millones de libros que combinan la historia militar con historias personales, ha abordado el tema de una batalla marcada por su brutalidad, pero santificada por Hollywood.

Los combates en diciembre de 1944 son mejor conocidos por la matanza, en la ciudad de Malmedy, de 84 soldados estadounidense del 285º Batallón de Observación de Artillería de Campo. Fueron ejecutados por un Panzergrenadier SS, o unidad de infantería mecanizada Kampfgruppe o grupo de batalla comandada por Joachim Peiper.

Los estadounidenses fueron advertidos minutos antes por los lugareños, que gritaron "Boches, boches!", o "alemanes, alemanes", mientras ellos pasaban en camiones abiertos. Sin entenderles, los soldados les saludaron agitando las manos, dirigiéndose directamente a las tropas alemanas cuando atravesaron el siguiente cruce de caminos.

En 1948, 73 de los hombres de Peiper fueron declarados culpables por lo que pasó en Malmedy, incluyendo 43 que recibieron pena de muerte y 22 con penas de cadena perpetua. Pero la Guerra Fría había comenzado y ejecutar más alemanes no tenía atractivo. Todos fueron liberados en la década de 1950.

Peiper, quien no estuvo presente en la masacre, fue encarcelado durante 11 años. Más tarde, tal vez extrañamente, se fue a vivir en una aldea rural en Francia. En 1976 envejecidos miembros de la Resistencia lo encontraron.  Él sabía que llegaban pero no escapó.

Asesinatos de los estadounidenses

Beevor cree que la historia completa de la Batalla del Bulga – un término que él estudiadamente evita – también debe incluir el mayor número de soldados alemanes asesinados por los estadounidenses que se brutalizaron rápidamente en el despiadado conflicto.

En los días y semanas posteriores a la invasión de Normandía en junio de 1944, los comandantes estadounidenses se preocuparon porque sus hombres "no odiaban suficientemente a los alemanes", dice Beevor en su casa de Londres. "Dios mío, las Ardenas lo cambiaron todo".

Gran número de soldados alemanes fueron ejecutados. En Chenogne el 01 de enero de 1945, 60 prisioneros alemanes fueron asesinados después de la dura lucha. El General George Patton escribió en su diario "Hubo algunos incidentes desafortunados en los que se les disparó a los prisioneros", escribió en su diario. "Espero que podamos ocultar eso".

Algunos alemanes que se rindieron sólo llegaron a escasos metros de patrullas estadounidenses antes de que les abrieran fuego. Algunos soldados capturados mostraron fotografías de sus hijos pidiendo en vano por su vida. Otros fueron capturados en el bosque, y asesinados fuera de la vista de los lugareños.

Oficiales de Estados Unidos sabían que las matanzas estaban ocurriendo. De hecho, el General Omar Bradley, que fue cogido por la ofensiva alemana en las Ardenas, expresó su sorpresa cuando supo que se tomaban prisioneros.

Ningún estadounidense fue procesado, según Beevor. "No he encontrado ningún caso," dice. "Puede haber habido uno o dos, pero yo no he encontrado nada". Los asesinatos "eran contraproducentes, ya que hizo que los alemanes no estuvieran dispuestos a entregarse".

Beevor no es ajeno a la controversia. En su libro "Berlín: La caída", de 2002 sobre el final del régimen alemán, provocó la furia de Rusia debido a la descripción detallada de las violaciones masivas de las mujeres alemanas por los soldados rusos.

Para su último libro, "Ardennes 1944: Hitler’s Last Gamble (Ardenas 1944: Última apuesta de Hitler), Beevor buscó los informes de los combates recopilados por historiadores estadounidenses que entrevistaron a soldados poco después de la batalla.

"En esos informes tienes testimonios directos sobre los asesinatos," dice. "Ellos no intentaban ocultar nada en ese momento. Fueron los historiadores oficiales quienes más tarde ocultaron todo lo que pasó".

"Me parece que los estadounidenses tienen un verdadero problema, sobre la manera en que ellos consagran a la Segunda Guerra Mundial – la Más Grande Generación y todo el resto de ella – lo que creo que es lamentable. Para los historiadores estadounidenses fue una guerra buena."

Algunos colegas de Estados Unidos han dicho que Beevor está siendo "un tanto valiente" poniendo de relieve las atrocidades estadounidenses. "Uno nunca puedes predecir cómo será tratado un libro," dice él. "Me equivoqué sobre Berlín y los rusos. Yo esperaba que no quedarían muy felices, pero no calculé en qué medida. Tal vez, debería haberlo calculado. Incluso aquellos que habían estado en los gulags sentían que en 1945 la victoria era sagrada, y nada debía tocarla. Era el momento en todo un siglo en el que todos debían sentirse orgullosos por lo que hicieron".

Matar a los prisioneros no es nada nuevo a la guerra, dice. "Los prisioneros siempre son asesinados por diversas razones en muchas guerras. Es algo que los historiadores siempre han tenido que ocultar en el pasado, particularmente tratándose de sus compatriotas".

Beevor, un ex oficial del ejército británico, dice que no está juzgando a los soldados que combatieron en las Ardenas – que, aparte de los enfrentamientos en la batalla de tres meses en el Bosque de Hürtgen, unas semanas antes, probablemente fue el capítulo más brutal de la guerra en el frente occidental.

"Los seres humanos bajo tal estrés son totalmente impredecibles", dice. "Es por eso que es muy difícil hacer limpieza con juicios morales. Obviamente, sí es un crimen de guerra. Pero también tenemos que preguntarnos cómo nos habríamos comportado si hubieramos sido brutalizados en la forma que ellos lo fueron.

Frustrante investigación

Beevor ha creado un nicho desde su primer trabajo sobre la Segunda Guerra Mundial, "Stalingrado", de 1998, que fue el fruto de cuatro años de investigación en los archivos rusos. Los augurios no fueron nada buenos. Una sucesión de libros de historia militar conmemorando el 50º aniversario del fin de la guerra no se han podido vender. "Uno piensa, mierda, este el final de este asunto," dice Beevor. Su editor, Penguin, pensó que el libro podría vender 10.000 ejemplares de tapa dura – más de los 6.000 que son generalmente la media para las historias militares, pero que no son lo suficiente para establecer un éxito en el mundo editorial. Pero, "Stalingrad" hasta ahora ha vendido 2 millones de copias.

"Estaba tan sorprendido como todos los demás", dice Beevor. "Pero la historia en el pasado siempre había sido escrita en términos colectivos. No nos dimos cuenta de que debido a los cambios sociales en la década de 1980 había que hacer más énfasis sobre el destino de los individuos en la vorágine.

"Hemos tenido historias orales en los años 80, pero eso no funcionó, porque carecen de contexto. Hay que integrar a los dos." Añade modestamente, "tenía buen material, pero también era una cuestión de tiempo".

Internet y los derechos de autor

Beevor se preocupa por el efecto de Internet en una nueva generación de historiadores. Cuatro mil y tantos sitios ofrecen versiones piratas de su obra, por ejemplo.

Y los derechos de autor están declinando. "Mi primera versión de la Guerra Civil Española no fue muy buena, porque no podía costear tanto tiempo pasado en los archivos de Salamanca. No había ningún avance".

Beevor teme que los cambios en los hábitos de lectura y la ilegalidad, "carcomen la base comercial" de la publicación. También acepta que hay un cierto grado de fatiga de aniversario, al pie de una serie de conmemoraciones sobre el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Pero los lectores todavía tienen un apetito por la comprensión de la Segunda Guerra Mundial. "Personas que viven en una (saludable) sociedad sin prejuicios, están fascinados por el periodo del peligro, saber cómo vivía la gente bajo la ocupación," dice. "¿Cómo me habría comportado yo? ¿Habría ayudado a ocultar a alguien? No es de sorprender que eso atrape el interés de la gente."

La enseñanza de la historia tiene sus propias lagunas dejando a los estudiantes con una comprensión enlatada. "Para los jóvenes (la Segunda Guerra Mundial) es algo tan lejano, como la Primera Guerra Mundial lo es para nosotros", dice. "Para muchos de ellos la Batalla de El Alamein podría ser la Batalla de Waterloo".

Beevor describe la experiencia de un colega que enseña historia médica. Durante sus conferencias se refiere a los eventos en tiempos napoleónicos y victoriano – entonces se dio cuenta que sus estudiantes altamente educados no tenían idea en qué siglos vivieron Napoleón y Victoria.

Desesperadamente añade, que antes de que le encargaran la serie magistral de Laurence Rees "Auschwitz: Los Nazis y la solución Final", la BBC hizo una investigación entre la audiencia. ¿Auschwitz? "Algunos de los jóvenes pensaron que era una marca de cerveza".

Antony Beevor estará hablando el viernes, 5 de junio, a las 18:00, en el Trinity College de Dublín (dublinfestivalofhistory.ie) y el sábado, 6 de junio, a las 15:00, en el Borris House Festival of Writing & Ideas (festivalofwritingandideas.com). "Ardennes 1944: Hitler’s Last Gamble" es publicado por Viking.

The Irish Times: Antony Beevor: the United States’ second World War crimes

Exordio: Episodio de Malmedy [1]

Exordio: La Batalla de las Ardenas (Batalla del Bulga)


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Nicolás Mayo 23, 2015 a las 18:34

Muy interesante articulo sobre un libro que dira las cosas que nos han ocultado por decadas.

Duran-Duran Mayo 23, 2015 a las 18:41

Siempre son bienvenidos los libros de Anthony Beevor.

Marco Aurelio Mayo 29, 2015 a las 04:51

Otro publirreportaje de los libros de Beevor, que al final no aportan nada nuevo sobre los temas que escribe, puesto que su supuesto trabajo investigador al final se queda en sacar información de libros anteriores. No es raro que por ello autores como David Glantz tengan que escribir a posteriori, para denunciar todos los errores en los libros de Beevor. Sin duda su libro sobre la batalla de Creta, es uno de los peores que he podido leer de la SGM. Bulge se traduce por saliente, no “bulga”

Juan Carlos Junio 4, 2015 a las 18:13

Mucha gente sabe lo que es la batalla del bulga pero batalla de la saliente????? Beevor vende bastante, aunque estoy de acuerdo que la batalla de Creta es bien aburrido y no dan ganas de seguir leyendo.

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