Veterano de EE.UU. expuesto a radiaciones en Hiroshima al fin obtiene ayuda de su gobierno

por Admin el 25 Enero, 2014

en Biografías

En 1945, John Brenan rodó con su Jeep en la recién bombardeada ciudad de Hiroshima, en una misión de reconocimiento para ver si quedaba algún soldado japonés armado. El único enemigo que el sargento del ejército encontró en kilómetros de escombros pulverizados por el ataque atómico de Estados Unidos fue el que no podía ver: la radiación.

La radiactividad rodeó su cuerpo, y casi seguramente es por eso qué tuvo cáncer de colon cuatro décadas después, le dijeron sus médicos. Brenan logró vencer a la enfermedad, pero luego vino la batalla subsiguiente–presentar un reclamo de discapacidad ante el Departamento de Asuntos de Veteranos.

A Brenan le tomó hasta la semana pasada para poder ganar esa batalla. Y la victoria vino solamente por la ayuda de un miembro del Congreso.

El viernes, la representante Jackie Speier, D-Hillsborough, California, estaba en su oficina con Brenan de 90 años de edad y le dijo que su caso es un ejemplo de la aflicción que puede significar la solicitud de beneficios por incapacidad para un veterano. Pero también es evidencia, dijo, que Asuntos de Veteranos está haciendo progresos ante la clara e infame acumulación de reclamaciones.

"Nunca debiera ocurrir este tipo de cosas, y estamos trabajando duro para asegurarnos de que no sea así," dijo Speier, mientras Brenan se sentó junto a ella en su silla de ruedas, llevando la gorra de veterano de la Segunda Guerra Mundial en la cabeza. "Los reclamos de John le fueron negados una y otra vez, y una y otra vez se cometieron errores y finalmente obtuvo sus beneficios porque no aceptamos un ‘no’ por respuesta."

Brenan dijo que estaba feliz con la atención que recibió en el Hospital de Veteranos Palo Alto. Para él fue algo muy doloroso y difícil de entender, sin embargo, aunque tardó mucho tiempo, pudo obtener los pagos mensuales por discapacidad que ahora le ayudan a permanecer en su hogar de Millbrae, California, bajo el cuidado de su hija.

Dijo que no tenía ni idea del peligro invisible que le estaba rodando en 1945. El descarnado desconocimiento está representado en una foto de él, de pie en las ruinas de Hiroshima, bebiendo con impaciencia de un jarrón japonés lleno de agua que había sacado de un pozo cercano.

Hay pocas dudas de que el agua estaba contaminada con la radiación de la bomba que poco antes había matado instantáneamente a más de 80.000 personas en esa ciudad del tamaño de Oakland.

"Sólo estaba haciendo mi trabajo", dijo Brenan, recordando esos días con lágrimas en los ojos. "Lo siento, ha sido tan difícil. Sólo espero que mi caso ayude a facilitar las cosas a muchos otros soldados.

Cuando Brenan solicitó ayuda por incapacidad en 1986, mientras estaba siendo tratado, no era elegible para los pagos porque el Departamento de Veteranos no cubría el cáncer de colon causado por radiación en los veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Después de ser rechazado, se presentó nuevamente en la década de 1990 y le fue negada otra vez la solicitud.

Luego, en 2002, la ley federal cambió para cubrir el tipo cáncer de Brenan. Pero él no sabía que eso había cambiado hasta después que su hija, Jill Pell, se mudó para cuidar de él, y le leyó un aviso sobre ese asunto que le llegó en el correo de un grupo de veteranos.

La familia presentó otra vez la solicitud por discapacidad en 2010, pero le fue rechazada otra vez. Esta vez, la oficina de la congresista Speier dijo, que fue porque el Departamento de Veteranos determinó erróneamente que tenía el tipo equivocado de cáncer. Fue cuando Brenan contactó con la congresista, y con la ayuda de su oficina, el reclamo fue finalmente aprobado la semana pasada.

El portavoz del Departamento de Veteranos, Sean Mitsky, dijo que no podía comentar sobre el caso de Brenan, citando las leyes de privacidad por razones de salud. Pero dijo que el departamento parece estar en vías de completar su objetivo de eliminar una enorme acumulación de trabas burocráticas para su meta del 2015.

La oficina de reclamos de Oakland, que procesa solicitudes de discapacidad de todo el norte de California, ha recortado sus archivos de reclamos no resueltos de 34.000 en 2012 a 12.000 hoy, dijo Speier. A nivel nacional, la acumulación de reclamaciones con más de un año de espera se ha reducido de cientos de miles a decenas de miles.

"Con valentía y perseverancia", dijo Speier, "los males se pueden corregir".

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