Una sombría advertencia a un Presidente enfermo

por Admin el 14 Abril, 2013

en Biografías

En el verano de 1944, con la Segunda Guerra Mundial desarrollándose en dos frentes, el presidente Franklin D. Roosevelt puso de lado sus serios problemas de salud para postular para un cuarto mandato.

roosevelt

Públicamente, los médicos de Roosevelt aseguraron que su salud era buena. Pero en privado, un eminente médico de Boston que examinó al enfermo le dijo a su médico personal que Roosevelt no iba a sobrevivir otros cuatro años y escribió su diagnóstico en un memorándum confidencial para proteger su reputación ante los ojos de la historia.

En un documento notable que acaba de publicar la Clínica Lahey, Frank Lahey, fundador de la clínica, escribió el 10 de julio de 1944: "no creo que, que si el Sr. Roosevelt resulta elegido Presidente otra vez, tenga la capacidad física para completar su mandato."

Lahey, por supuesto, tenía razón. Roosevelt murió de una hemorragia cerebral el 12 de abril de 1945, apenas unos meses en su nuevo mandato como Presidente.

Escrito días antes que Roosevelt ganara la nominación demócrata, el inquebrantable diagnóstico de Lahey ofrece una fascinante anotación en un momento decisivo en la historia de Estados Unidos y una inusual visión de que los médicos de Roosevelt — y probablemente el propio Roosevelt — todos sabían sobre su estado de salud cuando empezó otra campaña presidencial.

Durante décadas, la nota lacrada fue celosamente oculta a la vista pública, su ocultamiento le dio un estatus mítico entre los pocos que creían en su existencia. Lahey mantuvo en privado el memo hasta antes de su fallecimiento a principios de los años cincuenta, y pasó décadas a buen recaudo hasta que Harry S. Goldsmith, un cirujano e investigador de Roosevelt, obtuvo una copia de la ex asistenta de Lahey.

En los últimos meses, dos médicos de jerarquía de la Clínica Lahey que durante mucho tiempo habían estado fascinados por el memo de Lahey obtuvieron una copia de Goldsmith, dándola a conocer en una ceremonia el fin de semana pasado.

En el documento, escrito cerca de un mes después del Día-D, Lahey escribió que describió la mala condición de Roosevelt a su médico de cabecera y destacó la perentoria importancia de seleccionar a un Vicepresidente calificado.

En última instancia, la contundente evaluación de la salud de Roosevelt pudo bien haber desempeñado algún papel en la elección de Harry S. Truman como compañero de fórmula de Roosevelt en vez del titular Vicepresidente Henry Wallace.

"Cambió el curso de la historia," dijo John Libertino, Presidente del Instituto de Urología en la Clínica Lahey, un centro de salud en Burlington. "Lahey dejó en claro que Roosevelt no culminaría el mandato y eso llevó a Truman a ser Vicepresidente."

Patrick Maney, historiador y biógrafo de Roosevelt del Boston College, dijo que antes de 1944 estaba claro que Roosevelt se encontraba mal de salud y los líderes del partido reconocieron que no terminaría su mandato.

"Fue ampliamente aceptado que era un hombre moribundo", dijo.  "Las personas de confianza sabían que con Truman, iban a elegir más que un Vicepresidente."

El público también estaba en gran parte consciente que la salud de Roosevelt se estaba deteriorando, dijo Maney, pero continuó apoyándolo políticamente. El famoso discurso de "Fala" hecho por Roosevelt, una aguda dúplica a los críticos republicanos, que fue pronunciado en septiembre de 1944, ayudó a tranquilizar a los votantes convenciéndoles Roosevelt estaba apto para el trabajo, y ganó la reelección de manera inobjetable.

"Cualquier persona puede ver en un rollo de noticias de la época que su salud se estaba deteriorando", dijo Maney.  "Pero la gente quería creer en él."

Los críticos han acusado durante mucho tiempo a Roosevelt y su administración por engañar al público acerca de su salud y postularse para un cuarto mandato a pesar del rápido deterioro de su estado físico.

"Creo que él fue un irresponsable", dijo Maney. "Él debió haberlo sabido."

Los historiadores también han especulado sobre cuan enfermo estaba Roosevelt en la Conferencia de Yalta a principios de 1945, y cómo su condición física debilitó sus negociaciones con [el líder ruso Joseph] Stalin.

Steven Lomazow, un historiador médico que ha escrito sobre la salud de Roosevelt, dijo que la nota destacó el secreto alrededor de salud de Roosevelt, y cómo los médicos hicieron un esfuerzo concertado para mantener oculta la información al público.

"Roosevelt hizo esfuerzos extraordinarios para ocultar su discapacidad y enfermedad al público", dijo.  "Y Lahey participó en el encubrimiento."

Lahey no habló públicamente sobre la salud de Roosevelt, dijo John Libertino, pero escribirlo en una nota significa proteger su reputación por si alguien lo criticara por no haber hecho público su diagnóstico.

"Cuando observo mi deber como médico, yo no puedo violar mi juramento profesional, ni mi ética profesional, pero sí voy a guardar el registro de los hechos para contrarrestar las posibles críticas futuras", dijo.

Lahey escribió que Roosevelt había tenido durante mucho tiempo la presión arterial alta, y que en un reciente viaje a Rusia había experimentado insuficiencia cardiaca o algo cerca a ello. Otro mandato como Presidente, escribió él, sólo podría empeorar su condición.

"Con esto en mente es mi opinión de que en los cuatro años de otro término presidencial con todas sus cargas, tendría otra vez insuficiencia cardiaca y sería incapaz de completar el mandato.", escribió.

Lahey dijo que transmitió ese sentimiento a Ross T. McIntire, médico personal de Roosevelt. También escribió que sentía "fuertemente que si él [Roosevelt] aceptaba otro término, recaería una responsabilidad muy seria sobre quien fuera el Vice Presidente".

Lahey escribió que McIntire estuvo de acuerdo con eso y que así se lo había expresado a Roosevelt.

Lahey confió la nota a su asistenta, que protegió el documento por años y más tarde luchó contra sus propios abogados para mantenerlo con ella. En 1986, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de la asistenta de Lahey, Linda M. Strand, diciendo que las pruebas presentadas "sugieren que el Dr. Lahey formaba parte de una conspiración de silencio sobre la salud del Presidente Roosevelt."

Goldsmith, quien estuvo involucrado en el caso, después utiliza esa frase para el título de su libro sobre la salud de Roosevelt: "La conspiración del silencio: la salud y la muerte de Franklin D. Roosevelt."

"Era conocido en los niveles de gobierno", dijo. "Pero todas esas personas prestaron juramento para mantenerlo en secreto."

Por Peter Schworm schworm@globe.com.

The Boston: A grim warning to an ailing president


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