Una nueva generación de alemanes vive agobiada por los demonios de la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 11 Octubre, 2015

en Biografías

Los psicólogos dicen que los llamados "nietos de la guerra" están agobiados por problemas directamente relacionados con las experiencias de sus padres durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

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MUNICH – Una guerra no termina cuando se firma un acuerdo de paz. Deja cicatrices y herencias, y los nacidos con el permanente legado de la Segunda Guerra Mundial tienen entre los 40 y los 55 años de edad. Se ven a sí mismos como los "nietos de la guerra," llevan la carga de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y el legado del régimen Nacionalsocialista y del Holocausto.

Es un peso psicológico que puede parecer fuera de lugar en la era de paz y abundancia en la cual fueron criados. Pese a ello, sin embargo, han sido tocados por la huida, el desplazamiento, las bombas y la violación profunda de la civilización que sus padres tuvieron que presenciar.

Los miembros de esa generación de "nietos" intercambian sus ideas y experiencias en Internet, a través de foros y grupos de autoayuda. Esta comunidad virtual está creciendo constantemente, así como grupos de nietos que se reúnen regularmente en ciudades alemanas para compartir sus historias y experiencias personales.

El término "nietos de la guerra" deriva del término usado para la generación de sus padres, los llamados "hijos de la guerra," que lo sufrieron de primera mano durante su juventud. «Los ‘nietos de la guerra’ son los hijos de personas muy traumatizadas,» dice la autora Sabine Bode de ‘The Grandchildren of War: The Heirs of a Lost Generation…’ «Sus problemas, que están arraigados en las experiencias de guerra de sus padres, no desaparecen por sí mismos.»

Bode entrevistó a miembros de la generación de posguerra y descubrió que muchos de ellos sufrían los mismos traumas, como enfermedades psicosomáticas, problemas de pareja, falta de confianza en sí mismos, un mayor temor al riesgo, inexplicable inquietud y depresión.

La negación y el silencio

Un patrón recurrente es el silencio generalizado. "La raíz del problema es el perdurable silencio en las familias", dice Bode. "La gente que fue testigo de la guerra cuando niños, le dirá que la guerra era normal en el momento, que no era tan malo. No son conscientes del hecho de que tuvieron que vivir cosas terribles".

Es claro para los psicólogos que los niños se insensibilizan contra los horrores que presenciaron durante la guerra. Exteriormente parecen haber sobrevivido sin daños, pero las heridas son psicológicas y sociales. "Estos niños ‘de acero’ se convirtieron en adultos ‘de acero’ que no podrían entender o tomar en serio los problemas de sus propios hijos", explica Bode.

La psicóloga social Angela Moré explica que el trauma de los padres "pasa a través del lenguaje corporal, que los niños aprenden muy temprano a desarrollar." Muchos ‘nietos’ lamentan la falta de emoción mostrada por sus padres, lo  que Moré dice es el resultado de suprimir el dolor y la tristeza de la guerra, ya sea que se trate de actos abominables realizados por soldados alemanes o mujeres alemanas violadas por las tropas de ocupación.

"Usted podría no haber llorado durante o después de la guerra porque estaba demasiado ocupado tratando simplemente de sobrevivir," dice

El psicoanalista Andreas Bachhofen dice que se encuentra a menudo con los mismos patrones en su práctica. "Una manera de lidiar con el trauma de la guerra es la creación de un mundo ideal", dice. "Los padres hacen cualquier cosa para cuidar a sus hijos, para darles una vida mejor que la que ellos tuvieron, y son los pilares en defensa de ese mundo ideal."

Surgen conflictos cuando sus hijos quieren huir de ese mundo ideal, por, digamos, aprender un oficio en lugar de trabajar en una oficina como los padres habían planeado. Es entonces cuando ese mundo se derrumba, llevan a la agresión tanto por parte los padres y del rencor por parte de los hijos.

Esperanza vs realidad

Entre los temas que los ‘nietos’ deben ocuparse están el conflicto interno entre lo que son a menudo sus sueños incumplidos y las expectativas que el mundo exterior pone sobre ellos. Bachhofen explica que el trauma que vivieron sus padres moldearon las relaciones dentro de la familia y por lo tanto también la identidad de sus hijos.

El teólogo Joachim Süss, jefe de la Asociación de Nietos de la Guerra, ve a menudo inseguridad y descontento entre esa generación. La mayoría de las veces, se presenta como una especie de crisis de mediana edad en la que se sienten inconformes con sus puestos de trabajo o con sus relaciones. Es entonces cuando muchos de ellos comienzan a profundizar en la historia de sus padres como una forma de entenderse a sí mismos.

"Aprendes que tus padres no pudieron impartir la fuerza necesaria en ti porque estaban traumatizados", dice Süss. "Te das cuenta que no todo es tu culpa, que hay cosas sobre las que tenías control". Llegar a comprenderlo puede ayudar a los ‘nietos’ a aliviar su trauma y reconciliarse con su pasado.

Bode concuerda. "Tienes que aceptar tu propio pasado, cosas de las que no eres responsable, para entender el peso que has cargado durante toda tu vida," dice ella.

La investigación llevada a cabo hasta la fecha sobre el impacto de la guerra en los niños en general, que se ha consolidado bastante en los últimos años, se convertirá en algo aún más importante frente a los conflictos mundiales actuales, dice Moré. "Nos ayudará a brindar ayuda terapéutica a los niños que han huido de la guerra en Siria. Estos niños han sufrido cosas horribles y están en peligro de pasar ese trauma a sus hijos si no les ayudamos a enfrentar su pasado.

Worldcrunch: A New Generation Of Germans Plagued By World War II Demons


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