Recordando las deportaciones de Stalin

por Admin el 25 Febrero, 2014

en Biografías

El 23 de febrero de 1944, el líder soviético Josef Stalin, expulsó a todo el pueblo checheno y sus vecinos ingush, desde el Cáucaso hasta Asia Central. El periodista checheno Sapiet Dakhshukaeva de la BBC habla con algunos de los que sobrevivieron.

Zulpa tenía 10 años cuando ella fue deportada, pero recuerda el horror que vivió.

Zulpa, una de mis parientes, fue expulsada con su familia de una aldea en el distrito montañoso de Shatoy. Ella tenía sólo 10 años, pero recuerda ese día, hace 60 años, como si fuera ayer.

"Todos fuimos conducidos a la granja colectiva cercana, y pasamos la noche allí. No nos dejaron pasar esa última noche en casa. Y nuestras vacas nos estaban llamando.

"Nos vimos obligados a dejarlas. Era como si estuvieran llorando y diciendo adiós. Se la pasaron mujiendo y mujiendo".

Las vacas se quedaron atrás. Las personas eran cargadas en camiones de ganado. "Estuvimos viajando en esos camiones de ganado durante 19 o 20 días".

"En algún lugar, los carros se detuvieron y los soldados aparecieron preguntándoles: ‘Hay algún muerto allí?’ Dijimos que no, pero regresaron y lo comprobaron. Recuerdo muy claramente cómo una mujer enferma en nuestro vagón estaba pidiendo agua. Ella estaba diciendo, ‘Agua, agua, agua’ y su hijo corrió para conseguir algo.

Otra persona con la que hablé (dice Sapiet) era maestra de Ingushetia, Khanifa Uzhakhova, cuya familia fue deportado desde la aldea Ingush de Kantyshevo. Ella tenía seis años.

"Fue en la mañana. Nosotros habíamos estado haciendo pan de maíz en una estufa de hierro. Fue cocinado por un lado y cuando los volteamos al otro lado, llegaron los soldados.

"Uno de ellos dijo algo, y me acuerdo que mi tía rompió a llorar. Mi madre también estaba muy enojada, con lágrimas en los ojos. Recuerdo muy claramente cómo fuimos llevados en camiones Studebaker.

"Sólo después me enteré que así era como llamaban a los camiones. Otra profunda impresión en ese momento fueron los trenes. Cuando empezaron a moverse, hubo un gran grito de angustia de todos los que estaban adentro, entonces sólo se escuchó después a todo el mundo llorando".

Gulags de Siberia

Los camiones Studebaker habían sido suministrados por Estados Unidos para ayudar en el esfuerzo de guerra a los soviéticos contra Alemania.

Muchos jóvenes chechenos e ingush fueron enviados cientos de kilómetros hacia el oeste, a Ucrania o Bielorrusia.

La orden fue enviada a todas las unidades, que cada uno de los hombres de las naciones reprimidas ya fueran oficiales o soldados, debían ser reunidos en un solo lugar. No hubo más explicación.

Luego fueron enviados a los gulags en Siberia, a trabajar en grupos de taladores. A la mayoría de ellos les confiscaron sus papeles y condecoraciones militares. Más tarde, se unieron a sus familias en el exilio en Asia Central. Fue el destino de la mayoría de los soldados – pero hubo excepciones.

"Muchos comandantes valorando el coraje y la determinación de los combatientes chechenos hizo grandes esfuerzos para engañar a las autoridades y quedarse a ellos," dice Mohmad Musaev, director del archivo nacional checheno.

"La mayoría de los que escaparon de esta manera lucharon todo el camino hacia Berlín. Una unidad comandada por el famoso checheno Movlit Visaitov fue uno de los primeros en llegar a reunirse con los estadounidenses en el río Elba en mayo de 1945".

Muriendo de hambre

Mohmad tenía unos cuatro años cuando comenzó la deportación, y el calvario mató a su madre.

Señala que los deportados de pueblos de montaña, cuya única riqueza era su ganado, generalmente sufrieron más a su llegada a Kazajstán y Kirguistán.

Muchos chechenos todavía viven fuera de Chechenia – es el resultado de la guerra.

"La gente de los valles fueron capaces de tomar posesiones con los que más tarde podrían vender para sobrevivir. La gente de la montaña fue obligada a ir con las manos vacías, dejando todo atrás. "Murieron en grandes cantidades", dijo.

"El momento más terrible, cuando la gente moría de hambre, fueron los primeros años, antes de que gente se adaptara a la nueva vida.

"Esa fue la vez cuando los muertos no eran enterrados porque había demasiados. Los moribundos fueron arrastrándose a los cementerios para no ser comidos por los perros. Afortunadamente yo era demasiado pequeña para entender lo que pasaba."

En algunos casos los soldados mataron a la gente en vez de deportarlos. Hasta 700 personas fueron quemadas vivas en la aldea de montaña de Khaibakh, dice Mohmad. Hay otros informes de personas que se ahogaron en los lagos de la montaña.

Nadie sabe cuántas personas murieron en total.

"Algunos investigadores aseguran que un tercio de los deportados murieron. Otros afirman que la mitad", dice Mohmad.

"No sé cuál es la verdad."

BBC News: Remembering Stalin’s deportations


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