Perdonando, los filipinos intentan sacar provecho de historia del soldado japonés rezagado

por Admin el 14 Abril, 2014

en Biografías

Isla de LUBANG, Filipinas — Una ampliada ruta turística con atracciones será dedicada a un hombre que aterrorizó a los habitantes de esta isla durante décadas con emboscadas mortales y tácticas de guerrilla.

El hombre era Hiroo Onoda, un oficial del Ejército Imperial japonés que permaneció escondido en la selva durante mucho tiempo después de que terminó la Segunda Guerra Mundial. Creyendo que la guerra todavía continuaba, Onoda no se rindió sino hasta 1974.

El odio contra Onoda y sus compañeros ha desaparecido en la isla de Lubang. De hecho, muchos lugareños le dan crédito a Onoda por contribuir a la preservación del esplendor natural de la isla.

"Esta bella selva es como un regalo de Onoda," dijo Juan Sánchez 82 años de edad, alcalde de ciudad de Lubang y ex soldado. "Pocos se atrevieron a ir a la selva para talar ilegalmente los árboles o para cazar animales o recolectar plantas porque la gente tenía miedo de encontrarse con el soldado japonés. Como resultado, la selva permaneció siendo virgen."

Un curso de senderismo por la selva lleva el nombre de Onoda, y se han reflotado planes para ampliar la ruta y construir un museo en honor del ex soldado japonés.

Onoda murió de neumonía en Tokio el 16 de enero pasado a la edad de 91 años.

Originario de la Prefectura de Wakayama, Onoda era un oficial de inteligencia del ejército, entrenado en la guerra de guerrillas. Él fue enviado a Lubang, una isla estratégicamente crucial frente a la bahía de Manila, en 1944.

La isla, de 30 kilómetros de largo por 10 km de ancho, tiene dos ciudades –Lubang y Looc– con una población actual de unos 28.000 habitantes.

Obedeciendo las últimas órdenes de su comandante, Onoda y otros tres soldados japoneses permanecieron en la selva sin saber que la Segunda Guerra Mundial había terminado en 1945.

Un soldado finalmente se rindió y los otros dos murieron en escaramuzas, dejando a Onoda solo en la selva. El ejército filipino había intentado muchas veces capturar a los soldados japoneses después de que ellos fueron sindicados como sospechosos de matar a decenas de lugareños.

Onoda finalmente emergió de su escondite cuando su ex comandante regresó a la isla para formalmente relevarlo de sus funciones anunciándole que la guerra había terminado.

A finales de febrero, Resty Robles, de 57 años, se quedó mirando con nostalgia a la distancia cuando se enteró de la muerte de Onoda.

El agricultor había guiado a las tropas Filipinas a través de la selva para pedirle a Onoda que se rinda el 10 de marzo de 1974. Cuando Onoda apareció detrás de un arbusto, Robles quedó impresionado al verlo.

Con un gorro hecho jirones y con una pistola colgando de su hombro, Onoda, un hombre bajito, distaba mucho de la imagen que se tenía de él como un soldado amenazante y que provocaba miedo.

Pero tenía una mirada penetrante y se le veía fuerte y lleno de vigor, dijo Robles.

Luego de hablar con funcionarios del gobierno japonés, Onoda aceptó rendirse y después que le ofrecieron un paquete de cigarrillos, se puso a fumar uno tras otro.

Robles dijo que los isleños temían y detestaban a Onoda y a los otros soldados japoneses.

Cuando Robles tenía 14 años, él y su padre huyeron por sus vidas después de ser atacados en una emboscada durante el trabajo en su granja.

Dijo que a un conocido los soldados japoneses le dispararon mientras escalaba un cocotero y quemaron el cobertizo de un pariente donde almacenaba las cosechas.

El día que Onoda salió de la selva, una mujer lo estaba esperando con una roca apretada en su mano. Su marido había sido asesinado por uno de los soldados japoneses.

Hoy en día, la mayoría de los isleños ya no parecen guardar rencores contra los últimos rezagados japoneses.

Benjamin Tria, alcalde de la ciudad de Looc, dijo que su odio hacia Onoda ha desaparecido.

Onoda regresó a la isla en 1996 y abrazó a Candido Tria, pariente del alcalde Tria, entonces con 81 años de edad. Cuando estaba en la clandestinidad, Onoda le disparó a Candido en la pierna izquierda.

Candido murió hace tres años.

Muchos isleños le dijeron a Onoda que lo perdonaron, a él y a los otros hombres, por lo que hicieron durante la guerra.

El Alcalde Tria dijo que Onoda se ha convertido en una figura histórica de la isla.

Avisos de prensa sobre Onoda, recortados por los maestros de Looc, se guardan en el Ayuntamiento bajo el título: "10.950 días del teniente Hiroo Onoda en el interior de la isla de Lubang".

Los lugareños también están tratando de sacar provecho de la herencia de Onoda.

Un cartel a la entrada de la "Ruta Onoda" de 3 kilómetros dice: "El teniente Hiroo Onoda permaneció en la selva durante 30 años. Este bosque tiene una importancia ecológica e histórica. Nos ayudó a proteger y preservar su biodiversidad."

El camino es difícil, con sus empinadas colinas y zonas rocosas, pero cuenta con pasamanos de cuerda y una parada de descanso. Puede ser completado en tres horas.

El sendero lo lleva a uno a través de árboles de mango. Durante la caminata, puede escucharse el trinar de pájaros y el murmullo de un arroyo.

Rickson Tividad, uno de los 19 "Guías Onoda certificados," explica la saga de Onoda y los detalles topográficos cuando conduce a los excursionistas a las cuevas donde, según informes, se guarecían los soldados japoneses.

La luz del sol penetra en la cueva que tiene dos espacios abiertos, cada uno lo suficientemente grande como para que varias personas puedan recostarse. Pero dos otras cuevas son frescas y oscuras y habrían sido escondites ideales para Onoda y sus camaradas para refugiarse durante el día.

Tividad, de 28 años, dijo que él aprendió todo acerca de Onoda cuando tomó una clase de historia en la escuela secundaria y comenzó a respetar a los japoneses como unos hombres que superaron las dificultades.

Después de aprender más acerca de la vida de Onoda en la selva, Tividad recibió su certificado como guía oficial.

Las autoridades de la ciudad están dispuestos a contratar a guías más jóvenes en un esfuerzo por perpetuar el sendero Onoda.

El Asahi Shimbun: Forgiving Filipinos try to cash in on long-detested Japanese army straggler

Exordio: Biografía de Hiroo Onoda

Exordio: Soldados japoneses rezagados en el Pacífico


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