Patton, primera víctima de la Guerra Fría en 1945

por Admin el 10 Abril, 2014

en Biografías

En el año 2105 será estrenada la película "Silence Patton: First victim of the Cold War" (todavía sin título en castellano) del director Robert Orlando quien durante 20 años ha llevado al cine las obras que se iniciaron con el corto metraje "See Her Run" de 1988.

Silence-Patton

La película "Silence Patton" hace la siguiente pregunta: ¿Por qué el General Patton fue silenciado mientras prestaba servicio en la Segunda Guerra Mundial?

Le negaron recibir los suministros necesarios que habrían terminado la guerra nueve meses antes, liberando los campos de concentración, evitando la invasión rusa de países del Europa oriental y la orgía asesina de Stalin. ¿Por qué Patton fue despedido como comandante del Tercer Ejército y relegado al cargo de gobernador de Baviera en la posguerra? ¿Quiénes eran sus enemigos? ¿Era una amenaza para Eisenhower, Montgomery, Churchill y Bradley? ¿Y es posible como algunos dicen que el extraño choque del automóvil del General con un camión del ejército, el día antes de su partida para Estados Unidos, no fue un accidente? ¿O fue que Patton no sólo fue defenestrado por sus compañeros, sino que fue la víctima de una bala asesina a instancia de ellos? ¿Era necesario silenciarlo?

Sinopsis

George S. Patton una vez declaró: "los políticos-soldaditos de plomo en Washington nos han permitido patearle el trasero a un hijo de puta [Hitler] y al mismo tiempo nos han obligado a ayudar a que se encumbre un segundo hijo de puta [Stalin] tan malvado o más malvado que el primero…"  Nuestro más grande  general de la época moderna y "supuesta" víctima de un complot ruso de asesinato plantea una pregunta de larga data. ¿Por qué los aliados en la Segunda Guerra Mundial (1941-45) bajo las órdenes del Comandante Supremo Eisenhower pasaron años derramando la sangre de miles de hombres para derrocar a un dictador en Alemania sólo para dejar a los liberados en manos de un tirano ruso en cuestión de meses.

Patton mató a miles de "hunos" en el campo de batalla, pero en la Baviera de post guerra, él estaba dispuesto a tratarlos sólo como ciudadanos derrotados. Con el ojo fijo en una futura batalla contra los rusos, Patton hizo caso omiso, a lo que él creía eran extremas políticas antialemanas de post guerra y empleó a ex  militares alemanes para dirigir el gobierno. También creía que estos ex soldados eran vitales socios que serían útiles algún día para derrotar al verdadero enemigo de Occidente, el imperio soviético. Patton, para el deleite de los periodistas, habló libremente sobre estos temas. La paz no fue suficiente para domar la lengua de la gran "bocón". Bajo la presión de Washington, Eisenhower finalmente despojó el desafiante general de su querido Tercer Ejército y lo asignó al Quince Ejército "de papel".

Los incendiarios comentarios de Patton, sesgados a veces por el amarillismo de los medios de comunicación, silenció las armas con las que el general había ganado batallas en África y en Italia (1942-43). Y en 1944 en Knutsford, Inglaterra, cuando el periódico malintencionadamente sesgó sus declaraciones diciendo, "ya que es evidente que el destino de los británicos y los estadounidenses es gobernar al mundo, cuanto mejor nos conozcamos, mejor será el trabajo que haremos", dejando a los rusos fuera del juego. El viejo "sangre y tripas" fue dejado de lado en la invasión a Normandía, el 6 de junio de 1944, cuando Eisenhower y Omar Bradley, los inseguros rivales de Patton, utilizaron a su mejor general, la preocupación principal del enemigo, como un señuelo para los alemanes. El General Rommel habían fortificado las playas, con nidos de ametralladoras y fortines, y después del desembarco, la fuerza de invasión, liderada por Bradley, quedó atorada en la barrera. Una vez más, Eisenhower le pidió a Patton que con los tanques de su Tercer Ejército pudiera sacarlo del entrampamiento.

Hacia fines de 1944, empujando a los alemanes hacia el este, Patton fue obligado a hacer un viraje de 160  kilómetros hacia el norte, sobre caminos congelados por el severo invierno, para rescatar a Bastogne en la Batalla de las Ardenas. En Francia, el ataque relámpago de Patton eclipsó sus defectos, y pronto los Panzers de Hitler fueron acabados. Con la estrella de Patton brillando en aumento, en Yalta, Roosevelt, Churchill y Stalin tallaron el destino del Reich y de los territorios ocupados. El masivo Tercer Ejército, al tope de su fuerza (540.000 hombres), llegó hasta las afueras de Viena, Praga y Berlín, mientras el Ejército Rojo se arrastraba por el oriente. Patton le rogó a Eisenhower permitirle avanzar hacia las capitales para contener a los rusos en sus fronteras originales, un plan en el que también insistió Churchill, pero fue en vano. Eisenhower cautelosamente dijo "no" al avance de Patton y por conveniencia táctica y para evitar cualquier conflicto, le ofreció las ciudades a los rusos. Patton replicó, "el Tercer Ejército solo y con muy pocas bajas, puede arrasar lo que queda de los rusos en seis semanas. Recuerden mis palabras". Como resultado, las ciudades cayeron bajo el dominio ruso, y para el 9 de mayo, después de las aprobadas violaciones de Berlín por Stalin, la guerra terminó.

El 21 de diciembre de 1945 la voz de Patton fue silenciada para siempre por un sospechosos accidente de tránsito al que algunos culpan a la NKVD rusa (KGB). A la luz de lo ocurrido en el siglo XX, las palabras de Patton todavía nos atormentan desde la tumba, "no lo olvides nunca. Algún día tendremos que luchar contra ellos y nos tomará seis años y nos costaran 6 millones de vidas." Un profético guerrero que previó el futuro enfrentamiento con la Unión Soviética y a quien estaba dispuesto a enfrentar, pero en cambio le dijeron que se retirara. En la secuela, de la Segunda Guerra Mundial, en 1948, Stalin quiso matar de hambre a Berlín hasta que puentes aéreos aliados pudieron llevar los alimentos. Eventualmente los campos de batalla del Frente del Este de la Segunda Guerra Mundial fueron aplastados por la tiranía Soviética. Durante décadas, los Estados Unidos pelearían guerras contra la agresión comunista en Corea, Cuba, Vietnam, Irak y Afganistán, donde millones han sido torturados, violados, o saqueados bajo la Bandera Roja.

Para un hombre que conoció la guerra "en muchas formas, pero siempre por mí", el legado de Patton, aún plantea el espectro inquietante de cualquier conflicto armado, que algunas veces son sólo aquellos que se atreven a enfrentar "la última bala en la última batalla," quienes también podrían evitarle al mundo otra Guerra Fría.

Silence Patton: First victim of the Cold War

Exordio: Biografía del General George S. Patton Jr.


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