Honran a lideresa de la lucha exigiendo disculpas y compensaciones a los japo-estadounidenses

por Admin el 17 Noviembre, 2013

en Biografías

Casi todo el mundo sabe que los japoneses estadounidenses fueron encarcelados en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, y muchas personas saben que durante la administración Reagan, el gobierno ofreció una disculpa formal y una compensación de $20.000 por persona.

20131115_inq_jhonor15-a

Pero casi nadie sabe que fue Grayce Uyehara, una trabajadora social jubilada de Filadelfia, quien ayudó liderando el esfuerzo con base nacional para lograr el desagravio y compensación para los japoneses estadounidenses que perdieron no sólo su libertad sino sus casas, trabajos y ahorros. Después de alcanzar esa singular victoria, Uyehara volvió a una vida tranquila en las afueras de la ciudad.

Este año se conmemora el 25º aniversario de la Ley de Libertades Civiles de 1988. El viernes por la noche, Uyehara será honrada con el "Standing Up for Justice Award", premio presentado por Asian Americans United, grupo de defensa de los derechos de los estadounidenses de origen asiático.

Uyehara, de 94 años de edad, residente en Medford, está demasiado enferma para asistir a la gala en el "Painted Bride Art Center". En su nombre aceptará el premio su hijo Paul.

"Pasaron por muchos terribles momentos, tiempos difíciles," dijo Paul Uyehara, de 58 años de edad, un abogado de los derechos civiles del Departamento de justicia en Washington.

Dijo que él no puede recordar a su madre hablando de su trabajo para ganar la demanda, excepto cuando grupos comunitarios o reporteros le pidieron que declarara. Tal vez por su modestia, nunca recibió el debido crédito por la aprobación de la ley de desagravio y compensación, dijo Hiro Nishikawa, miembro del Consejo del Capítulo de Filadelfia de la Liga de Ciudadanos Japoneses Estadounidenses.

"Sin su entrega y esfuerzo, dijo Nishikawa, quien de niño fue internado con sus padres y hermanos, "no creo que eso hubiera sido posible."

De hecho, el Movimiento de Desagravio y Compensación fácilmente podría haber fallado.

Entre los líderes políticos, el senador S.I. Hayakawa (R., California), hijo de inmigrantes japoneses, vehementemente se opuso a cualquier disculpa oficial. Dijo que los japoneses estadounidenses se habían "acogido con satisfacción la evacuación como garantía de su seguridad personal" y en los campamentos disfrutaron de "tres años de ocio".

Algunos capítulos de la Legión Estadounidense de Veteranos de Guerras se opusieron, y los estadounidenses de la "Americans for Historical Accuracy" organismo promotor del rigor histórico con sede en California llaman al internamiento una "gran mentira," argumentando que los japoneses estadounidenses pasaron la guerra con relativa comodidad.

En todas partes a las que fue Uyehara, insistió que el internamiento no era sólo un tema japonés sino estadounidense. En Estados Unidos, la gente no es enviada a prisión basándose únicamente en la sospecha. ¿Si los japoneses estadounidenses pudieron ser sumariamente encerrados durante una guerra, ¿quiénes podrían estar encerrados durante las próximas guerras?

Han pasado 70 años desde que los japoneses estadounidenses fueron forzados a vivir hacinados en barracas sombrías, rodeados de alambre de púas y guardias armados. Y han pasado 25 años desde que el gobierno pidió disculpas.

Pero las cuestiones alrededor del internamiento, narrados por el escritor John Hersey como "la más amarga vergüenza nacional", siguen estando presentes.

Japón bombardeó Pearl Harbor el 07 de diciembre de 1941, llevando a los Estados Unidos a una guerra que causó estragos en Europa y Asia. Varios miles de japoneses estadounidenses fueron detenidos rápidamente. Políticos y editores de periódicos exigieron más, seguros de que los saboteadores estaban al acecho.

En 1942, el presidente Franklin D. Roosevelt, citando "la necesidad militar", firmó la orden ejecutiva 9066, causando la detención y el encarcelamiento de personas de ascendencia japonesa. Unos 120.000 fueron confinados, por lo menos dos tercios de ellos eran nacido en Estados Unidos. Muchos eran niños. Nadie pudo ser acusado de cometer algún crimen.

Uyehara, entonces una destacada musicóloga en lo que hoy es la Universidad del Pacífico en Stockton, California, fue enviada con su familia a un campamento local improvisado, luego al rural en Rohwer, Arkansas.  Ella tocaba el piano en los servicios que se celebraban en la iglesia.

Cuando la Autoridad de la Reubicación de Guerra aflojó sus reglas, pudo estudiar en el Minnesota State Teachers College. "Ni siquiera tenía alguna ropa de invierno cuando me fui, pero no importaba," dijo más tarde a un entrevistador.

Después de la guerra, llegó a Filadelfia, donde un hermano estaba estudiando en la Universidad de Temple. Se casó con Hiroshi Uyehara, un ingeniero que también había estado en el campamento Rohwer. Juntos ayudaron a organizar el capítulo de la JACL.

La mayoría de los internados nunca hablaron de su experiencia en el internamiento, y sus hijos a menudo crecieron sin saber nada. Eso comenzó a cambiar en la década de 1960. La JACL estableció un Comité de desagravio y compensación nacional en 1978. El esfuerzo creció en 1982 cuando una comisión que había sido nombrada por el Presidente Jimmy Carter llegó a la conclusión que el internamiento no fue provocado por el peligro para la seguridad nacional, sino por prejuicio, el racismo y la histeria.

Uyehara, que luego se retiró de su cargo de trabajo social en el Condado de Delaware y Lower Merion, se ofreció como directora nacional de la Comisión Legislativa de Educación, brazo lobista de la JACL. No tenía ninguna experiencia en política partidaria, no tenía conexiones en Washington, más allá de las forjadas a través de la Liga de Mujeres Votantes.

Pero durante años de trabajo en la JACL, se forjó una reserva de confianza. Siendo así, ella llamó por teléfono a un contacto de la JACL en Nuevo México y le pidió que le concertara una entrevista con el senador Pete Domenici, y fue a la cita.

"Filadelfia fue el epicentro del desagravio y la compensación, y fue el epicentro porque Grayce vivió allí," dijo Grant Ujifusa, un editor retirado y estratega del desagravio y la compensación. "Ella era la madre de todos nosotros".

El 10 de agosto de 1988, el Presidente Ronald Reagan firmó la "Resolución 442", mediante la cual se condecoraba al 442º Regimiento de Infantería, compuesto por soldados japoneses estadounidenses. La ley proporcionó dinero para los 60.000 supervivientes y obligaba que la historia del internamiento en campos fuera contada a través de monumentos y colecciones de museos y en las aulas.

"La disculpa fue algo enorme," dijo Ellen Somekawa, directora ejecutiva de Asiáticos Estadounidenses Unidos, cuyos padres y abuelos también fueron internados. "No fue algo como, lo siento y sigamos adelante".  "No, fue, un lo siento y ahora vayamos a contar la historia tal como ocurrió".

Philly: Honoring a leader in fight for Japanese American redress

Exordio: Campos de Concentración en Estados Unidos


Artículo anterior:

Siguiente artículo: