En Alemania, el abuso de los soldados occidentales no fue muy diferente al de los soldados rusos

por Admin el 3 Marzo, 2015

en Biografías

Está ampliamente documentado, que hacia finales de la guerra cuando las tropas del Ejército Rojo avanzaban hacia el corazón de Alemania, empujaron a millones de civiles desde los territorios que hasta entonces fueron alemanes o de mayoría alemana y en el camino quedaron más de tres millones de personas asesinadas y decenas de miles de mujeres violadas.

Pero, en los países occidentales se ha creído ampliamente que sólo el Ejército Rojo, utilizó la violación como arma de venganza, autorizada expresamente por Josef Stalin.  Así se cometieron violaciones masivas de centenas de miles de mujeres, muchas de las cuales cometieron suicidio al no soportar tal humillación.

Pero, en un libro recientemente publicado, su autora Miriam Gebhardt dice que "los soldados aliados occidentales también han sido culpables de ese crimen a manos de soldados británicos y estadounidenses.

"He investigado para escribir el libro durante más de un año y medio", dijo. "Quería contar la historia de lo que pasó, desde la perspectiva de las víctimas. Quería reconstruir los crímenes tan delicadamente como fuera posible.’

Dice que los ‘crímenes terribles’ no sólo ocurrieron en las zonas soviéticas de ocupación – hecho ampliamente conocido-, sino también en sectores franceses, británicos y estadounidenses.

Fue un dicho popular de esa época: "le tomó seis años a los estadounidenses derrotar a los ejércitos alemanes pero sólo le tomó un día y un trozo de chocolate para conquistar a las mujeres alemanas".

Pero no toda la colaboración en la cama fue voluntaria, escribe Gebhardt.

Dijo que la falsa creencia aumentó después de la guerra diciéndose que las mujeres alemanas se entregaban a los soldados occidentales porque les regalaban las cosas que necesitaban desesperadamente – medias nylon, chocolates, alimentos, cigarrillos, café.

"Fue aumentando la creencia de que no hubo ninguna violación en el oeste, sino más bien una especie de prostitución consentida," dijo la autora.

Pero lo cierto es que muchas mujeres fueron violadas, dijo, por soldados que creían que podían tratarlas como querían después entregarles regalos.

‘La sociedad de la posguerra estaba casi lista para diferenciar entre la entrega voluntaria el contacto sexual forzado.  Entre las mujeres que se prostituían por obtener las necesidades básicas para sobrevivir y aquellas que se convirtieron en víctimas de violación.

Agregó que el trauma de las víctimas de los soldados occidentales fue la vergüenza sufrida por los niños que procrearon de sus atacantes.

"Sus padres eran, en su mayoría, desconocidos, y las mujeres no recibieron ninguna ayuda financiera, dijo Gebhardt.

Dijo que en partes del sur de Alemania, ocupada por las tropas estadounidenses, había a menudo ‘noches gratis’ en las que los soldados fomentaron el abuso de las mujeres  hasta por 48 horas seguidas.

Las presuntas víctimas están siendo ‘reivindicadas’ sus sufrimientos están saliendo a la luz, añadió.

Als-die-Soldaten-kamen"Los soldados llegaron al atardecer. Ellos irrumpieron en la casa y trataron de arrastrar a las dos mujeres al piso superior. Pero Katherine W. y su hija de 18 años de edad Charlotte pudieron escapar."

Sin embargo, los soldados no se rindieron fácilmente. Comenzaron a buscar en todas las casas de la zona y finalmente, poco antes de medianoche, encontraron a las dos mujeres en el armario de un vecino. Los soldados las arrastraron y las arrojaron en dos camas. El crimen que los seis soldados cometieron ocurrió en marzo de 1945, poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial.

Cientos de miles, quizá millones, de mujeres alemanas tuvieron un destino similar en ese momento. A menudo, las pandillas de violadores en el este de Alemania eran conformadas por soldados soviéticos. Pero este caso es diferente. El crimen tuvo lugar en Sprendlingen, un pueblo cerca del río Rin en el oeste y los violadores fueron soldados de Estados Unidos.

La obra, que se publicó en alemán el lunes, echa un vistazo a la violación de mujeres alemanas por todas las cuatro potencias victoriosas al final de la Segunda Guerra Mundial. En particular, sin embargo, su opinión sobre el comportamiento de los soldados estadounidenses suele levantar las cejas. Gebhardt cree que los soldados estadounidense violaron unas 190.000 mujeres alemanas hasta el momento en que Alemania occidental recuperó la soberanía en 1955, con la mayoría de las agresiones ocurridas en los meses inmediatamente posteriores a la invasión estadounidense de Alemania.

La autora asegura que los soldados occidentales en Alemania violaron a 190.000 mujeres.  Basa sus afirmaciones en gran parte en informes conservados por los sacerdotes bávaros en el verano de 1945. El arzobispo de Munich y Freising pidió al clero católico mantener registros sobre el avance aliado y la Arquidiócesis publicó extractos de su archivo hace unos pocos años atrás.

El total no es el resultado de profundas investigaciones en archivos en todo el país. Por el contrario, es una extrapolación. Gebhardt hace la suposición de que el 5 por ciento de los "niños de guerra", nacidos de mujeres solteras en la República Federal de Alemania y Berlín occidental hacia mediados de la década de 1950 fueron el producto de las violaciones. Eso hace un total de 1.900 niños de padres estadounidenses. Gebhardt además asume que en promedio, hay 100 casos de violaciones por cada nacimiento. El resultado a que llega es así de 190.000 víctimas.

las víctimas de violación de posguerra –que sin lugar a dudas fue un crimen masivo al final de la Segunda Guerra Mundial es imperdonable–  y que "no hay cultura de la memoria, no hay reconocimiento público, mucho menos una disculpa de parte de los autores", añade Gebhardt. Y hoy, 70 años después del final de la guerra, por desgracia, no parece que alguien quiera cambiar esa situación.

Sin embargo, durante los años cincuenta, tales hechos fueron denunciados incluso en publicaciones que rápidamente eran proscritas si acaso se les permitía publicarlas.  Ahora las cosas están cambiando y los crímenes de lesa humanidad no prescriben.

Además del libro de Gebhardt, ya muchas mujeres alemanas se han atrevido -aunque un poco tarde- a denunciar lo que ocurrió hace 70 años y que hasta ahora ocultaron en lo más profundo de sus recuerdos.


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