En 1949, ex oficiales alemanes formaron un ejército clandestino para defenderse de la URSS

por Admin el 17 Mayo, 2014

en Biografías

Durante casi seis décadas, un legajo de 321 páginas pasó inadvertido en los archivos de la Bundesnachrichtendienst (BND), la Agencia de Inteligencia Extranjera de Alemania, pero ahora su contenido, que fue hecho público, ha revelado un nuevo capítulo de la historia de la posguerra alemana que es tan espectacular como misterioso.

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Los documentos hasta hace poco secretos revelan que existió una agrupación de aproximadamente 2.000 ex oficiales –veteranos de la Wehrmacht y de las Waffen-SS– quienes decidieron formar un ejército clandestino en Alemania de la posguerra en 1949. Hicieron los preparativos sin un mandato del gobierno alemán, sin el conocimiento del Parlamento y muestran los documentos, eludiendo a la inteligencia de las fuerzas de ocupación Aliadas.

El objetivo de los oficiales retirados: era defender a la naciente República Federal de Alemania contra la agresión del Este en las primeras etapas de la Guerra Fría y, en el frente doméstico, movilizándose contra los comunistas en el caso de una posible guerra civil contra Alemania Oriental. Recopilaron información sobre políticos de izquierda, como el Social Demócrata (SPD) Fritz Erler, pieza clave en la reforma del partido tras la Segunda Guerra Mundial y también espió a estudiantes como Joachim Peckert, quien más tarde se convirtió en un alto funcionario de la Embajada de la República Federal de Alemania en Moscú durante la década de 1970.

El descubrimiento del legajo fue producido por una coincidencia. El historiador Agilolf Kesselring encontró los documentos –que pertenecieron a la Organización Gehlen, antecesora de la actual Agencia de Inteligencia Extranjera– mientras trabajaba para una comisión histórica independiente, contratada por la BND para investigar los inicios de su historia. Comisiones similares han sido contratadas por un número de autoridades alemanas en los últimos años, incluyendo los ministerios de Finanzas y de Relaciones Exteriores para crear un registro preciso de los una vez ocultos legados.

Kesselring descubrió el legajo de documentos, al que le habían dado el extraño título de "Seguros", al intentar determinar el número de trabajadores que inicialmente fueron empleados por el BND.

Pero, en lugar de papeles relacionados con seguros, Kesselring tropezó con lo que ahora puede ser considerado el descubrimiento más significativo de la Comisión Histórica Independiente. El estudio que hizo basado en el descubrimiento fue dado a conocer esta semana.

La democracia pudo ser socavada con facilidad

El archivo está incompleto y por lo tanto debe ser considerado con cierta moderación. Aún así, su contenido da testimonio de la facilidad con la cual podrían haberse socavado las normas democráticas y constitucionales en los primeros años de existencia de la República Federal de Alemania.

Según los documentos, el Canciller alemán Konrad Adenauer no supo nada acerca de la existencia del grupo paramilitar hasta 1951, momento en el que él evidentemente decidió no intervenir.

En el caso de estallar la guerra, cosa que era posible, pediría los documentos, pues ese ejército secreto pondría a su disposición 40.000 combatientes experimentados. El involucramiento de figuras destacadas de las que iban a ser las futuras Fuerzas Federales de Defensa de Alemania, la Bundeswehr, son una indicación de cuán seria era la posibilidad que tal cosa hubiera ocurrido.

Entre los actores más importantes de este episodio histórico estuvo Albert Schnez. Schnez nació en 1911 y sirvió como coronel durante la Segunda Guerra Mundial antes de ascender a las filas de la Bundeswehr, que fue fundada en noviembre de 1955.  Pero antes, a finales de la década de 1950, Schnez formó parte del entorno del entonces Ministro de Defensa, Franz Josef Strauss (CDU) y más tarde sirvió como jefe del ejército alemán durante el gobierno del Canciller Willy Brandt y también fue Ministro de Defensa de Helmut Schmidt (ambos del SPD).

Las declaraciones de Schnez, citadas en los documentos, sugieren que el proyecto de conformar un ejército clandestino fue apoyado también por Hans Speidel –que se convertiría en el Comandante Supremo de la OTAN del Ejército Aliado en Europa Central en 1957– y Adolf Heusinger, primer Inspector General de las Bundeswehr.

El historiador Kesselring tiene una conexión especial con la historia militar de Alemania: su abuelo fue el Mariscal Albert Kesselring, Comandante Supremo del Grupo de Ejércitos Sur durante el Tercer Reich, con Schnez como su subordinado "general de transporte" en Italia. Ambos oficiales intentaron evitar la rendición parcial de Alemania en Italia.

En su estudio, Kesselring deja a Schnez fácilmente fuera del escenario: no menciona sus vínculos con el entorno de extrema derecha, y describe su espionaje a supuestos enemigos como "controles de seguridad". Cuando se le preguntó al respecto, el historiador explicó que él se ocupará el año que viene de estos aspectos del archivo en un amplio estudio. Pero como el BND ha liberado recientemente los archivos sobre los "Seguros", es posible ahora esbozar una imagen de lo ocurrido.

El proyecto del ejército comenzó en el período de posguerra en Swabia, la región circundante a Stuttgart, donde el entonces Schnez con 40 años de edad, comerciaba con madera, textiles y artículos para el hogar y, paralelamente, organizaba eventos sociales para los veteranos de la 25ª División de Infantería, en la que había servido. Todos ellos se ayudaban solidariamente, apoyando a las viudas y huérfanos de colegas y conversaban sobre los tiempos pasados y los actuales.

Temores de un ataque desde el Este

Pero sus debates siempre convergían haciéndose la misma pregunta: ¿Qué debemos hacer si los rusos o sus aliados europeos orientales invaden Alemania Occidental, que estaba aún sin un ejército conformado en ese momento, y cuando Estados Unidos habían dado de baja y retirado de Europa a muchos de sus efectivos en 1945.

Al principio, el grupo de Schnez consideró que lo mejor era permitir ser ocupados y luego liderar una guerra de guerrillas detrás de las líneas, antes de reubicarse en algún lugar fuera de Alemania. Un miembro de la Organización Gehlen escribiría más tarde también que, en el caso de un repentino ataque desde el Este, Schnez quería replegar sus fuerzas y llevarlas a un lugar seguro fuera de Alemania. Luego emprenderían el combate para liberar a Alemania desde el exterior.

Para preparar una respuesta a la potencial amenaza, Schnez, hijo de un funcionario del gobierno de Suabia, decidió conformar un ejército. A pesar de que se violaba la ley aliada –pues las organizaciones militares o "de tipo paramilitar" estaban prohibidas, y aquellos que contravenía las normas arriesgaban pasar la vida en prisión– muy pronto Schnez se hizo muy popular.

El ejército comenzó a tomar forma comenzando desde 1950. Schnez obtuvo donativos de empresarios y ex oficiales con ideas afines, los veteranos establecieron contacto con grupos de otras divisiones, preguntaron a las empresas de transporte qué vehículos podían aportar de darse el peor de los escenarios y trabajaron diseñando un plan de emergencia.

Anton Grasser, un ex general de infantería que luego fue empleado por la empresa de Schnez, se encargó de las armas. En 1950, comenzó su carrera en el Ministerio Federal del Interior en Bonn, donde se convirtió en Inspector General y supervisó la coordinación de unidades alemanas tácticas policiales en los Estados alemanes para la eventualidad de una guerra. Él estaba dispuesto a utilizar sus bienes para equipar a las tropas en caso de emergencia. No hay señales que el entonces Ministro del Interior, Roberto Lehr, haya estado informado de estos planes.

Schnez quería conformar una organización con unidades compuestas por ex oficiales, idealmente todos debían ser personal de divisiones de élite de la Wehrmacht, que podrían desplegarse rápidamente en caso de ataque. Según las listas contenidas en los documentos, los hombres eran todos empleados: incluían empresarios, representantes de ventas, un comerciante de carbón, un abogado penalista, un notario, un instructor técnico y hasta un alcalde. Presumiblemente eran todos anticomunistas y, en algunos casos, motivados por un deseo de aventura. Por ejemplo, dicen los documentos que el Teniente General Hermann Hölter "no se sentía feliz trabajando en una oficina".

La mayoría de los miembros de la reserva secreta vivieron en el sur de Alemania. Un repaso de los documentos muestra que Rudolf von Bünau, una General de Infantería retirado condujo a un "grupo de estado mayor" fuera de Stuttgart. Había otras subunidades en Ulm (dirigido por el Teniente General retirado Hans Wagner), en Heilbronn (teniente General retirado Alfred Reinhardt), en Karlsruhe (Mayor General retirado Werner Kampfhenkel), en Freiburg (Mayor General retirado Wilhelm Nagel) y muchas otras ciudades más.

No ha sido divulgada la lista del personal de Schnez, pero los documentos dicen que incluía 10.000 nombres, número suficiente para constituir el personal básico de tres divisiones. Por razones de confidencialidad, enlistaron a sólo 2.000 oficiales. Sin embargo, Schnez no tenía dudas que el resto se uniría a ellos. No parece que haya habido ninguna escasez de candidatos para las unidades: después de todo, lo que sobraban eran alemanes con experiencia en combate.

Quedaba por determinar adonde podrían trasladarse en caso de emergencia. Schnez negoció con ubicaciones en Suiza, pero sus reacciones fueron "muy mesuradas", los documentos dicen que posteriormente planeó un posible traslado a España para usarla como base para luchar al lado de los estadounidenses.

Contemporáneos describen a Schnez como un organizador muy enérgico, pero también con gran confianza en sí mismo y de carácter reservado. Mantuvo contactos con la Liga de la Juventud Alemana y su organismo especializado, el Technischer Dienst (servicio técnico), que se estaban preparando para una posible guerra de guerrillas contra los soviéticos. Los dos grupos, secretamente financiados por Estados Unidos, incluían a ex oficiales nazis como miembros, y fueron ambos prohibidos por el gobierno de la República Federal de Alemania en 1953 por ser organizaciones de extrema derecha. Schnez, al parecer, no tuvo reparos en absoluto de asociarse con ex Nazis.

Schnez también mantuvo un aparato de inteligencia que evaluaba a los candidatos para la "Compañía de Seguros", que es como él se refería al proyecto y ellos determinaban si tenían cualidades sospechosas. Un criminal llamado K. fue descrito como "inteligente, joven y medio judío."

Documentos de Estados Unidos indican que Schnez negoció con el ex Obersturmbannführer SS Otto Skorzeny. Este oficial de las SS se convirtió en un héroe durante la Segunda Guerra Mundial después que llevó a cabo la exitosa misión para liberar al depuesto Benito Mussolini, quien había sido detenido por el rey. El ex hombre de la SS estaba llevado a cabo planes similares a los de Schnez. En febrero de 1951, los dos acordaron "cooperar inmediatamente en la región de Swabia". Hoy se desconoce cual era precisamente el trato que hicieron.

En su búsqueda de financiamiento para una operación de tiempo completo, Schnez solicitó ayuda al servicio secreto alemán occidental durante el verano de 1951. Durante una reunión del 24 de julio de 1951, Schnez ofreció los servicios de su ejército a Gehlen, el jefe del Servicio de Inteligencia, para "uso militar" o "simplemente como una fuerza potencial", ya sea para un gobierno alemán en el exilio o para los aliados occidentales.

Una anotación en los documentos de la Organización Gehlen afirma que "durante mucho tiempo hubo relaciones de carácter amistoso" entre Schnez y Reinhard Gehlen. Los documentos también indican que el servicio secreto se dio cuenta por primera vez de la fuerza clandestina durante la primavera de 1951. La Organización Gehlen había clasificado a Schnez como una "relación especial" con el poco atractivo nombre de código "Schnepfe", "francotirador" en alemán.

¿Adenauer se asustó?

Es probable que el entusiasmo de Gehlens por la oferta de Schnez habría sido mayor si hubiera llegado un año antes, cuando se desató la guerra de Corea. En ese tiempo, la capital de la República Federal alemana era Bonn y Washington había considerado la idea de reunir a los miembros de las divisiones de élite alemanas en caso de una catástrofe, armándolos y luego asignándolos a las fuerzas aliadas de defensa."

Pero a la vuelta de un año, la situación se calmó un poco, y Adenauer desechó la idea. En cambio, hizo esfuerzos para que la República Federal de Alemania se integrara más directamente con Occidente y se estableciera la Bundeswehr. El grupo ilegal de Schnez tenía el potencial para amenazar a esa política, si su existencia hubiera sido de conocimiento público, pues podría haberse disparado un escándalo internacional.

¿Aún así, Adenauer decidió no tomar acción en contra de la organización de Schnez –lo que plantea varias preguntas: fue su temor debido a que quería evitar un conflicto con los veteranos de la Wehrmacht y las Waffen-SS?

Había desconfianza dentro de la Organización Gehlen, particularmente alrededor de Skorzeny. Según otro documento del BND, un jefe de la división planteó la cuestión de si era posible que la Organización tomara una postura agresiva contra Skorzeny. El hombre de la Organización Gehlen sugirió que se consultara a los de las  "SS", agregando, que los SS "son un factor y deberíamos sondear opiniones en detalle antes de tomar una decisión". Al parecer las redes de viejos y ex Nazis todavía ejercían una considerable influencia durante la década de 1950.

También estuvo claro en 1951 que pasarían años antes de que pudiera establecerse la Bundeswehr. Desde la perspectiva de Adenauer, esto significaba que, por el momento, la lealtad de Schnez y sus compañeros debería asegurarse para el caso del peor de los eventos que pudieran ocurrir. Eso es probablemente el por qué Gehlen fue asignado por la Cancillería para "cuidar y supervisar al grupo".

Al parecer, Konrad Adenauer informó a sus aliados estadounidenses, así como la oposición política, sobre el plan de ese momento. Los papeles parecen indicar que Carlo Schmid, que a la vez era un miembro del Comité Ejecutivo Nacional del SPD, estaba "en el círculo."

Poco se sabe sobre la disolución del ejército

A partir de ese momento, el personal de Gehlen tenía contacto frecuente con Schnez. Gehlen y Schnez también hicieron un acuerdo para compartir información de inteligencia derivada de los esfuerzos de espionaje. Schnez se jactó de tener un aparato de inteligencia "particularmente bien organizado".

En esos momentos, la Organización Gehlen recibía las listas de alerta incluyendo los nombres de ex soldados alemanes que presuntamente se habían comportado de forma "indigna" mientras eran prisioneros de guerra del Ejército Rojo, se insinuaba que esos hombres habían desertado para apoyar a la Unión Soviética. En otra instancia, reportaron "personas sospechosas de ser comunistas en el área de Stuttgart".

Pero Schnez nunca se aprovechó del dinero que él esperaba con ansiedad. Gehlen sólo le permitió recibir sumas pequeñas, que se acabaron durante el otoño de 1953. Dos años más tarde, la Bundeswehr tomó juramento a sus primero 101 voluntarios. Con el rearme de Alemania occidental, la fuerza de Schnez ya era innecesaria.

No se sabe exactamente cuando se disolvió el ejército secreto, porque no se hizo ningún aspaviento en ese momento. Schnez murió en el año 2007, sin que alguna vez declarara nada sobre estos acontecimientos públicamente. Han desaparecido sus registros de la "Compañía de Seguros". Lo que se conoce proviene en gran parte de los documentos relativos a la Organización Gehlen que terminaron en el archivo secreto de su sucesor, el Bundesnachrichtendienst (BND).

Al parecer, fueron deliberadamente archivados allí bajo el título engañoso de "Seguros" con la esperanza de que nadie pudiera tener alguna razón para interesarse en ellos.

Spiegel: Adenauer und die Geheimarmee

Exordio: Biografía de Reinhard Gehlen


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