El soldado que nunca se rindió

por Admin el 25 Septiembre, 2016

en Biografías

Después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, el 15 de agosto de 1945, Japón anunció su rendición, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. Pero para algunos, la guerra no había terminado.

Por Alex Q. Arbuckle – Mashable – El Teniente Hiroo Onoda tenía 22 años cuando fue enviado a la isla de Lubang en Filipinas en diciembre de 1944. Como oficial de inteligencia, se le dio orden de interceptar y sabotear los esfuerzos enemigos — y a nunca rendirse o tomar su propia vida.

Las fuerzas aliadas desembarcaron en la isla en febrero de 1945 y en poco tiempo Onoda y otros tres compañeros fueron los únicos soldados japoneses que no habían depuesto las armas o muerto. Se retiraron a las montañas, con planes para continuar la lucha como guerrilleros.

El grupo sobrevivió comiendo plátanos, leche de coco y ganado robado mientras se  enfrentaban a tiros con la policía local.

A finales de 1945, el grupo comenzó a encontrar octavillas lanzadas por aviones anunciando que la guerra había terminado y ordenando a todos los rezagados a rendirse. Después de una cuidadosa consideración, Onoda desestimó los folletos pensando que era un truco y siguió luchando.

Uno de los compañeros de Onoda se rindió en 1950 y otro fue muerto por un grupo de búsqueda en 1954. Su último compañero, el soldado de primera clase Kinsichi Kozuka, fue baleado por la policía en 1972 cuando él y Onoda estaban destruyendo depósitos de arroz en una granja local.

Onoda quedó completamente solo, pero en esos momentos ya era una figura de leyenda en Lubang y fuera de Filipinas también.

La historia del misterioso rezagado llamó la atención de un joven aventurero llamado Norio Suzuki, que se propuso encontrar "al Teniente Onoda, un panda y al Abominable Hombre de las Nieves, en ese orden."

En 20 de febrero de 1974, los dos hombres se encontraron en las selvas de Lubang y lo improbable ocurrió, se convirtieron en amigos.

Suzuki le dijo a Onoda que todos en Japón estaba preocupados por él, pero Onoda respondió firmemente que no se rendiría a menos que se lo ordenara a un oficial superior.

Este muchacho hippie Suzuki llegó a la isla para escuchar los sentimientos de un soldado japonés. Suzuki me preguntó por qué yo no bajaba de las montañas de una vez. Le dije que si la guerra había terminado y yo recibía la orden de dejar de pelear bajaría de la montaña. Así que Suzuki trajo a mi comandante a Lubang y eso fue lo que hizo.
Hiroo Onoda

Suzuki volvió a Japón y con la ayuda del gobierno buscó al comandante de Onoda, el Mayor Yoshimi Taniguchi, que era ya un hombre anciano que trabaja en una librería.

Taniguchi voló a Lubang y el 09 de marzo de 1974, relevó oficialmente a Onoda de sus deberes, casi 29 años después del final de la guerra.

Tres días más tarde, Onoda rindió su espada al presidente Filipino Ferdinand Marcos y recibido el indulto por sus acciones en las décadas anteriores (él y sus compañeros habían matado unas 30 personas en su larga guerra).

Volvió a Japón y fue recibido como un héroe, pero decidió trasladarse a Brasil y convertirse en ganadero. Después de una década, regresó a Japón y estableció un grupo de escuelas de supervivencia para enseñar a los niños.

(En cuanto a Norio Suzuki, el aventurero: poco después de encontrar Onoda, encontró un oso panda en estado salvaje. Suzuki murió en una avalancha en el Himalaya en 1986 mientras continuaba su búsqueda del Abominable Hombre.de las Nieves)

Hiroo Onoda falleció en 2014 a la edad de 91 años.

Mashable: The soldier who wouldn’t surrender

Ver también: Murió Hiroo Onoda, el soldado japonés que se negó a rendirse al finalizar la guerra


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