El misterio de la muerte de la piloto Amy Johnson puede estar resuelto

por Admin el 29 Diciembre, 2016

en Biografías

Testigos dicen que después de que la piloto Amy saltó en el estuario del Támesis el barco enviado a salvarla accidentalmente invirtió la marcha y su hélice la cortó en pedazos.

Cuando la aviadora Amy Johnson saltó de su avión y desapareció bajo las heladas aguas, Gran Bretaña perdió un icono.

Hija de pescadores se había convertido en una superestrella mundial por ser la primera mujer en volar a sola de Inglaterra a Australia.

La intrépida aventurera después de su sorprendente hazaña de 1930 en un avión biplano, estableció los récords de los vuelos más rápidos de Gran Bretaña a Japón, Sudáfrica e India.

También se convirtió en la primera persona en volar sola de Londres a Moscú en un solo día.

Amy fue una lumbrera para las generaciones de niñas que soñaban con liberarse de la servidumbre doméstica para vivir una vida de romance y aventuras.

Y su legado perdura, incluso 75 años después de su muerte. La  aerolínea económica EasyJet tiene un avión lleva su nombre y duplicó el número de pilotos femeninas este año con su iniciativa de "Volando con Amy Johnson".

Con apenas improvisados mapas y una brújula, la atrevida Amy completó viajes increíbles. Pero ella se quedó sin marcas que romper y decidió servir a Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial mediante la entrega de aviones en todo el país para la Royal Air Force.

Fue una decisión que a Amy le costó su vida, precipitándose en un misterio que todavía persiste hoy en día.

Su cuerpo nunca fue encontrado y el historiador Dr. Alec Gill cree que las evidencias apuntan  a un espantoso final para Amy, triturada por la hélice del barco enviado para rescatarla de perecer de frío en el estuario del Támesis.

Amy tenía 37 años, el 05 de enero de 1941, cuando ella voló en medio de una nevada y congelante niebla, con una brújula defectuosa, para entregar un nuevo avión Airspeed Oxford de Blackpool a Oxfordshire.

Ella desobedeció la orden de no volar con ese clima. El vuelo debería haber durado 90 minutos pero cuatro horas más tarde el avión se estrelló frente a la costa de Kent, cerca de Bahía de Herne.

La mayoría de los historiadores cree que ella se salió de curso y se perdió en la espesa niebla.

Cuando su avión se quedó corto de combustible ella vio un convoy de la Royal Navy en el Támesis y decidió saltar en paracaídas por primera y última vez en su brillante carrera, con la esperanza de ser rescatada.

Segundos después de abrir su paracaídas se estrelló en el agua. Sus dedos se pusieron blancos cuando agitaba desesperadamente su mano pidiendo ayuda, antes de desaparecer.

Se presumía que se había ahogado, pero nuevas pruebas finalmente parecen explicar por qué su cuerpo nunca fue encontrado. Se afirma que fue muerta al ser embestida accidentalmente por la nave de rescate.

La revelación la hizo Harry Gould, de 84 años de edad, cuyo padre, también llamado Harry, fue un reservista Naval en el HMS Haslemere.

Harry dice que la nave embarrancó en un banco de arena y dio marcha atrás para liberarse.

Él dice: "muchos de la tripulación estaban tratando de ayudar a Amy, pero con el movimiento de la nave no podían llegar hasta ella.

"Mi padre vio que ella estaba acercándose demasiado a la popa de la nave y gritó al puente, diciéndoles que pararan los motores porque iban mal. Pero no escucharon.

‘Uno de los oficiales le gritó, ‘no me digas lo qué debo hacer!" Si lo hubieran escuchado Amy podría haber sobrevivido.

"Unos segundos más tarde Amy fue arrastrada bajo el barco. Todos pensaron que había sido cortada en pedazos por las hélices. Es una manera terrible de morir para cualquier persona". Harry y el resto de la tripulación no fueron llamados para declarar en la investigación de 1943 sobre la muerte de Amy.

Pero escondido en el informe oficial está el soporte para esta historia, del empleado de la RAF Derek Roberts, cuyo amigo el Cabo Bill Hall también estuvo en el HMS Haslemere.

Revela cómo Amy se acercaba a la nave, se identificó y gritó que el agua estaba "muy fría", instando a la tripulación a "sacarla tan pronto como sea posible".

"Le tiraron una cuerda, pero ella no la pudo agarrar. Entonces alguien fue al puente y puso los motores de la nave en reversa. Como resultado, ella fue arrastrada por la hélice y picada en pedazos." El capitán Teniente Comandante Walter Fletcher se zambulló en el agua, con una cuerda atada alrededor de su cintura, para buscarla.

El capitán tuvo que ser sacado del río y más tarde murió de hipotermia. Le fue otorgada la Condecoración Albert por su coraje.

El Dr. Gill dice que un marinero "estuvo a metro y medio de alcanzar la mano de Amy. Ellos deben haberse mirado a los ojos. Es trágico.

"Esta nave podría haber pasado a la historia como la nave que salvó la vida de Amy. En cambio, los historiadores empiezan a concluir que las hélices del HMS Haslemere la trituraron y que por eso su cuerpo nunca fue encontrado. Esto no fue ni siquiera mencionado cuando sus padres estaban todavía vivos."

"Todo esto sigue siendo especulación porque sin cuerpo no hay pruebas. Pero parece posible que la Royal Navy encubrió lo ocurrido porque no querían admitir que habían matado a la piloto femenina más famosa del mundo."

Otras teorías más fantasiosas incluyen la especie de que fue derribada por fuego amigo después de no haberle dado a los artilleros británicos el código de radio correcto y que estaba volando a Francia con un espía alemán del cual se había enamorado.

Notablemente, el señor Gould, que vio el accidente de Amy, había vivido y trabajado en la comunidad de pescadores de Hessle Lane en Hull donde Amy fue criada en una familia de comerciantes de pescado.

Pero a diferencia del señor Gould, Amy estaba tan avergonzada de sus raíces norteñas que abandonó su acento de Yorkshire, cuando se volvió famosa.

Ella no invitó a sus padres Will y Ciss al Palacio de Buckingham cuando recibió su Orden del Imperio Británico en grado de Comandante en agosto de 1930, o incluso a su elegante boda en Mayfair con su compañero piloto Jim Mollison en mayo de 1932.

Cuando sus padres supieron que ella se iba a casar, a la mañana siguiente condujeron toda la noche para llegar a Londres, sólo para perderse la ceremonia por una cuestión de minutos.

Sus padres llegaron cuando los recién casados estaban firmando el registro. Amy incluso ni los notó. Humillados y heridos, sus padres regresaron a Hull.

Amy dijo en su primera lección de vuelo que "jamás lograría volar" pero menos de dos años después, en abril de 1930, ella se dirigía a Australia en un avión que compró 12 días antes y que lo llamó "Jason".

El Dr. Gill dice: "Creo que Amy trataba de huir de sus raíces en Hull, más que impulsada por su amor a volar y su afán fue romper los récords de vuelo".

Pero no cabe duda que su enigmática vida y misteriosa muerte todavía incentiva la fascinación por sus asombrosos logros.

The Mirror: Mystery behind the death of aviator Amy Johnson may finally have been solved


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