El Gran Escape de prisioneros alemanes en Gales en 1945

por Admin el 9 Agosto, 2017

en Biografías

Sólo se necesita escuchar las primeras notas de la melodía del clásico del cine "El Gran Escape" de 1963,  para que la mayoría de la gente evoque imágenes de la vida de los prisioneros de guerra y sus fugas – durante la Segunda Guerra Mundial. La película, basada en el best-seller del mismo nombre, cuenta la historia de cómo los británicos presos se fugaron de Stalag Luft III, en Sagan, entonces ciudad alemana y hoy Żagań en Polonia.

Ese escape no fue el único, hubo un estimado de otras 69 fugas en masa de prisioneros durante la guerra. Siete de estas fueron realizados por prisioneros alemanes. Ahora, nuestra nueva investigación científica, publicada en la revista "Journal of Conflict Archaeology"  (Arqueología del Conflicto), reveló un túnel escondido que le permitió a 83 prisioneros alemanes escapar del Campamento 198 en Bridgend, Gales del Sur, en Marzo de 1945.

El Campamento 198 había sido establecido en 1944 en Bridgend para albergar a 1.600 oficiales alemanes. Con los aliados entonces presionando a los alemanes en dos frentes, la guerra había arrinconado a los alemanes, y los prisioneros llegaban en masa. Sólo los campos en el Reino Unido, que surgieron por todas partes, se numeraron en una secuencia consecutiva que alcanzó hasta el Campo 1026, para poder encerrar a un estimado de 400.000 prisioneros. Y con la Convención de Ginebra, que especificaba que los oficiales no podían ser puestos a trabajar en los campos, o en cualquier otro lugar de darse el caso, no fueron, sin duda alguna, muchos los planes de escape que se hicieron.

Sin embargo, las medidas de seguridad en el campamento en Bridgend eran generalmente pobres. Tal vez abrumados por la enorme afluencia de personal enemigo, los protocolos para las medidas anti-escape tomaron algún tiempo en desarrollarse. La falta de centinelas y torres de iluminación perimetral en las cercas significaba que los intentos de fuga fueran muy probables. Los túneles ya habían demostrado ser el más común de los medios de escape en la Gran Guerra – donde quiera que las condiciones del terreno lo permitiera. Los suelos de arcilla en Bridgend hizo más difícil excavar túneles que en los suelos arenosos subyacentes en el campo Stalag Luft III. Sin embargo, los túneles en Bridgend no necesitaban tanto apuntalamiento para mantener el túnel intacto, un poco de madera rescatada de las barracas era suficiente.

Sabemos que a los presos en realidad, una vez iniciado un túnel que fue descubierto por los guardias, tal vez para su complacencia, no los disuadió, y fue un segundo túnel el que comenzaron en la "Barraca 9", que finalmente les permitió escapar.

La investigación científica

Abandonado cuando cerró en 1948 el Campamento 198 fue demolido casi en su totalidad en la década de 1990. Sin embargo, la Barraca 9 fue preservada por las autoridades locales, y se mantiene en excelente estado de conservación, para que los científicos la puedan investigar.

La Barraca 9 proporciona mucha evidencia sobre la vida de la oficiales que la ocupaban en sus días de cautiverio. Grafitis hechos a mano por los prisioneros todavía adornan las paredes de la prisión. Mucha de su poesía se  refiere a la "heimat" – hogar – o a sus seres queridos. Una de las paredes con grafitis de la Barraca 9 era falsa, construida para ocultar la tierra que era colocada detrás de ella y nunca fue descubierta.

Pero, ¿qué pasó con el túnel?

Al igual que lo hicimos para localizar al desaparecido túnel "Dick" cerca a la Barraca 122 en el sitio del Gran Escape, el Stalag Luft III, en el año 2003, hemos utilizado investigaciones geofísicas con éxito fuera de la Barraca 9 en Bridgend para detectar el túnel en el subsuelo.

Empezamos la investigación mediante el escaneo de la superficie del suelo para crear un modelo de superficie del sitio. Esto nos ayudó a identificar las variaciones en el terreno, tales como depresiones que podrían indicar un túnel colapsado. A continuación, utilizamos el escaneo por medio de radar penetrante en la tierra, que utiliza impulsos de radar para formar la imagen del subsuelo, hasta encontrar la ubicación del túnel (así como muchas raíces de árboles).

En este punto, todavía no estábamos listos para empezar a cavar. Las mediciones de la resistividad eléctrica – la intensidad con que el material se opone al flujo de una corriente eléctrica, nos ayudó a determinar qué partes del túnel se rellenaron. Se hicieron exploraciones magnéticas, para localizar objetos metálicos, que resultaron ser menos exitosas, porque había poco metal dentro del túnel.

Mientras que el túnel de escape en el Stalag Luft III fue excavado a unos diez metros por debajo del suelo – se requirió prodigiosos esfuerzos arqueológicos para llegar a él – en Bridgend, hemos descubierto que el túnel estaba relativamente a un nivel superficial de 1,5 metros bajo el nivel del suelo. Cuidadosas excavaciones hechas a mano, finalmente, nos ayudaron a llegar a este túnel, que se mantenía todavía casi intacto. Todavía estaban presentes patas recortadas de camas de madera y materiales de las barracas de los presos, que fueron utilizados para apuntalar el techo y las paredes del túnel, tal como había sido hecho en 1945.

Tras el escape alemán, la policía local, la guardia nacional, el ejército y la fuerza aérea, fueron todos movilizados. Mientras que un grupo de presos robó un automóvil y llegó hasta Birmingham, ninguno logró hacer su camino de regreso a Alemania.

Por comparación, en el "Gran Escape" tres personas lograron regresar a su hogar. Por supuesto, los Alemanes tuvieron que viajar a través de la pequeña y densamente poblada isla que es el Reino Unido. Los fugitivos aliados lograron alcanzar mucho mayor distancia de viaje (470 km contra 44 km en promedio) que los Alemanes, antes de ser capturados. Ellos también tuvieron más sofisticados documentos falsificados y materiales de escape que les ayudaron significativamente en sus fugas.

Dado su relativamente simple plan de fuga, es notable que muchos de los prisioneros del Campamento 198 lograron salir. Y con el túnel y los alrededores de la zona destinados a convertirse en un Monumento Nacional y ser conservados para las generaciones futuras, pronto pueden llegar a ser tan recordados como los eventos descritos en el Gran Escape.

The Conversation: The German Great Escape: the science of how 83 military officers tunnelled out of a Welsh prison camp in 1945


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