Durante la guerra Hemingway fue bueno siendo Hemingway

por Admin el 13 Enero, 2017

en Biografías

Por David Hendricks — Aunque Ernest Hemingway es un imán para la mayoría de los lectores, el libro de Terry Mort cuenta con largos tramos y capítulos enteros sobre la Segunda Guerra Mundial que poco tienen que ver con el novelista ganador del Premio Nobel, que fue corresponsal de la revista Collier en Europa.

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Eso no tiene nada de malo. La dedicación de Mort a la invasión del Día-D en Normandía, la llegada de las fuerzas aliadas a París y el mortal esfuerzo para llegar hasta Alemania es fascinante.

La narrativa de Mort sobre la guerra hace más énfasis sobre eso, que por los pasajes que describen las experiencias de Hemingway durante la guerra, aunque algunos de esos episodios también resultan angustiantes.

En el libro, la narrativa sobre Hemingway comienza con su romance y matrimonio con Martha Gellhorn, también corresponsal de guerra, que fue la tercera esposa de Hemingway.

Hemingway se involucró en la guerra mientras vivía en Cuba cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, patrullando las costas cubanas en busca de U-boots alemanes. Este período fue novelado por Hemingway en el libro "Islands in the Stream".

Martha Gellhorn dejó a Hemingway en Cuba para reportar noticias desde Europa, un traslado que él también, en definitiva, hizo en 1944, a tiempo para el Día D.

En su libro, el autor Terry Mort alterna entre la guerra y las hazañas de Hemingway como corresponsal de guerra.

Él también sigue al novelista — ya famoso durante la Segunda Guerra Mundial como autor de varios grandes libros — cuando se disuelve el matrimonio Hemingway-Gellhorn y el novelista comienza a cortejar a Mary Welsh, otra corresponsal de guerra, que se convirtió en su cuarta esposa.

Mort no idolatra a Hemingway.

De hecho, el punto principal de la primera mitad del libro  es demostrar que Hemingway era un pobre corresponsal de guerra, al menos en comparación con otros como Ernie Pyle, Murrow y Walter Cronkite.

La impresión que deja Mort es que Hemingway fue a Europa no para sobresalir en el periodismo de guerra, sino para disfrutar allí de su fama, beber grandes cantidades de aguardiente, hacer fiestas en lujosos hoteles y preservar sus experiencias de guerra para usarlas en sus siguientes novelas.

Hemingway ya era bueno en todo eso, habiendo hecho casi lo mismo en Italia durante Primera Guerra Mundial.

Sin duda, tuvo encontronazos con otros corresponsales de guerra, que se adhirieron más responsablemente a los comportamientos y prácticas periodísticas.

Mort examina los problemas de conducta de Hemingway durante la guerra, especialmente su agresividad para unirse a la lucha contra sí mismo.

Hemingway afirmó haber matado a 122 alemanes durante la guerra, un alto número que resulta dudoso.

Sin embargo, la verdad es imposible de determinar solamente por un episodio donde él lanzó granadas de mano en un sótano rural donde supuestamente se escondían soldados alemanes. Hemingway, ni nadie, nunca comprobaron si hubo algún alemán muerto.

En un momento y a duras penas, Hemingway escapó de acusaciones militares por exceder las reglas de los periodistas, que estaban prohibidos de usar o poseer armas y municiones.

Mostró valentía en algunos episodios y sufrió varias heridas en la cabeza. Hemingway realmente desembarcó con las tropas aliadas el Día-D en Omaha Beach, sin duda un acto valeroso de por sí.

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El libro "Hemingway at War" muestra una tendencia que parece no tener fin — tan meritorias como puedan ser algunas de las novelas de Hemingway, es su vigorosa vida y enorme personalidad, más que sus libros, las que proporcionan materia prima para interesantes libros de historia.

My San Antonio: During war, Hemingway was good at being Hemingway


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