Después de 70 años hombre de Hiroshima localiza restos de hermano muerto en bombardeo de Tokio

por Admin el 31 Agosto, 2015

en Biografías

Después de 70 años de búsqueda, Sanji Natsuyama finalmente "se reencuentra" con su hermano Ichiro, desaparecido durante uno de los bombardeos de Tokio.

"Lo siento (esto tomó mucho tiempo), pero al fin te encontré", murmuró Natsuyama en un mar de lágrimas mientras abrazaba la urna conteniendo las cenizas de un hermano muerto en un ataque aéreo de Estados Unidos sobre Tokio en 1945.

Natsuyama, con 84 años de edad, fue afortunado en este sentido. En miles de casos, familiares de los fallecidos durante la guerra tienen pocas posibilidades de encontrar los restos porque no saben dónde buscar.

Natsuyama viajó a Tokio desde su casa en Hiroshima, distrito de Nishi en abril para recoger la urna en la Asociación Conmemoración del Distrito de  Sumida en Tokio.

Aunque la guerra terminó hace 70 años, los restos de más de 300.000 personas que murieron en los ataques aéreos de Estados Unidos y en otros ataques permanecen sin reclamar.

Los familiares de los difuntos a menudo están desesperados rastreando los restos de sus seres queridos y han pasado décadas haciéndolo en vano.

Ichiro, seis años mayor que Natsuyama, vivió en el distrito de Toshima en Tokio mientras asistía a la Universidad cuando Estados Unidos reallizó el bombardeo incendiario el 13 de abril de 1945, que a la mañana siguiente dejó el barrio y sus alrededores como un cenicero.

 

Durante la guerra las autoridades quedaron simplemente abrumadas en la tarea de manejar los cadáveres después de que unas 100.000 personas murieron en un solo ataque aéreo el 10 de marzo de ese año, según un informe de daños de guerra a la capital emitido por el Gobierno Metropolitano de Tokio.

La falta de instalaciones para cremar a un gran número de cuerpos, obligó a los funcionarios metropolitanos a enterrarlos en 150 sitios, incluyendo templos y parques, como una medida temporal. Se previó que los procedimientos para la cremación correcta seguiría más tarde.

Cuando el padre de Natsuyama llegó a Tokio desde Hiroshima, después de pasar un día entero en el tren, para recoger los restos de Ichiro, un funcionario de Tokio lo llevó a un lugar de enterramiento provisional donde encontró una tumba marcada sólo con un número.

«Aquí están los restos de su hijo», le dijo el funcionario.

En ese momento, el padre no tenía ninguna manera de acreditar la reclamación del cuerpo.

El padre de Natsuyama murió dos años más tarde, y la familia perdió la pista de dónde se encontraba el sitio del entierro temporal.

En el año fiscal de 1948, el Gobierno Metropolitano de Tokio comenzó un programa de tres años para exhumar restos para la cremación correcta.

Los funcionarios metropolitanos, confiando en las direcciones proporcionadas, notificaron a tantas familias como fue posible para el programa de cremación.

Aún así, se quedaron con los restos de 4.500 cuerpos no reclamados a pesar de conocer las identidades de las víctimas.

Un  grupo privado también hizo un esfuerzo para ayudar a los familiares a recoger los restos de sus seres queridos.

En 1974, publicó los nombres de 4.018 víctimas de los bombardeos de Tokio, incluyendo Ichiro. Pero la información no llegó a Hiroshima, por lo que la familia de Natsuyama nunca supo sobre el desarrollo del proceso.

La guerra también le cobró su precio a Natsuyama.

Cuatro meses después que falleció Ichiro, Natsuyama estaba en Hiroshima cuando la ciudad fue arrasada el 6 de agosto en el primer bombardeo atómico del mundo.

Luchó durante años para reconstruir su vida después de esas experiencias.

Pero siempre en el fondo de su mente sentía una pequeña sensación de que él debe encontrar los restos de su hermano.

"No podría cerrar el capítulo de la muerte de mi hermano porque mi familia no tenía sus restos", dijo. "Esa idea no me dejó dormir."

En marzo, Natsuyama supo de un informe de noticias del servicio conmemorativo anual de la Asociación de Conmemoración de Tokio por las Víctimas de los Ataques Aéreos. Era la primera vez que había escuchado sobre la existencia de esa asociación.

Natsuyama inmediatamente llamó a la Asociación para preguntar acerca de su hermano después de descubrir que gestionaban la entrega de los restos de los muertos en los ataques.

Pero un funcionario se negó a discutir el asunto por teléfono, alegando la protección de la privacidad.

Cuando su hija, que viajó a Tokio en nombre de Natsuyama, descubrió a finales de marzo que en realidad se trataba de los restos de Ichiro, el hermano quedó sin habla por la sorpresa.

El 14 de abril, el día que Ichiro murió hace 70 años, Natsuyama y cinco de sus otros hermanos se reunieron para un servicio conmemorativo realizaron en un templo budista en Hiroshima.

Los restos de Ichiro fueron enterrados en la parcela del cementerio de los padres de los hermanos.

Natsuyama dijo cómo hubiera deseado que él hubiera podido recoger sus restos mientras su madre estaba viva. La madre, devastada por la pérdida de su hijo, nunca habló sobre Ichiro después de enterarse de su muerte.

Según la asociación, los restos de sólo algunas personas son reclamados cada año.

Asahi Shimbun: 70-year quest ends in tears as Hiroshima man locates remains of brother killed in Tokyo air raid

Exordio: Bombardeos de Tokio


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