Brian Stonehouse ilustrador de modas de Vogue y espía durante la guerra

por Admin el 28 Diciembre, 2014

en Biografías

Londres (CNN)– En julio de 1941. Michel Chapuis, un carismático estudiante de arte francés, en una misión para la revista Vogue, viajaba en un tren ocupado junto a los campesinos y soldados alemanes.

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Michel Chapuis, por supuesto, no era su verdadero nombre, sino que lo usaba para ocultar su verdadera identidad: Brian Stonehouse, un espía británico y talentoso artista que fue lanzado en paracaídas en Francia el mes anterior para una misión por encargo del Special Operations Executive (SOE), la unidad de sabotaje y espionaje clandestino británico.

Al desembarcar en Francia, su transmisor de radio quedó enredado en un árbol, y sus esfuerzos durante varios días habían sido en vano intentando recuperarlo sin llamar la atención.

Después de eso, durante dos semanas, se las arregló para vivir en el campo comiendo sólo melocotones robados — una dieta que le provocó una diarrea aguda — antes de arriesgarse a viajar en tren a Limoges para hacer contacto con una red de espionaje conocida como "El ventrílocuo".

Stonehouse había sido entrenado como operador de radios clandestinas y le asignaron el nombre en clave de "Celestin". En el tren ese día llevaba una caja de pinturas que había sido especialmente adaptada para contener un transmisor secreto — el que había logrado rescatar del árbol.

Una misión muy peligrosa

En ese momento, la esperanza de vida de un operador de radio del SOE en la Francia ocupada era tan sólo seis semanas. Sabiendo que algo tan insignificante como un botón británico en su chaqueta podría terminar con el juego, la sección de camuflaje del SOE había confeccionado la ropa de Stonehouse usando técnicas, estilos y tela francesa.

Pero por alguna razón, todavía llevaba zapatos hechos por y para británicos.

"Él le contó la historia a su hermana, pero ella aún no está segura de cómo ocurrió tal error,", dice Philip Athill, director general de  Abbot and Holder Ltd comerciante de arte en Londres, que ha recopilado el trabajo de Stonehouse. "Tal vez llevaba zapatos franceses al comienzo, pero se arruinaron tal vez por pasar tiempo en el campo, así que los cambió en una casa de seguridad donde protegían a los agentes británicos. De cualquier manera, tuvo suerte de pasar desapercibido."

Que Stonehouse no destacara por su ropa es irónico, porque después de la guerra disfrutó de una brillante carrera como ilustrador y dibujante de modas, convirtiéndose en uno de los principales artistas de las revistas Vogue y Harper Bazaar. Incluso pintó un retrato de la reina madre de Gran Bretaña, que cuelga en el Club de las Fuerzas Especiales en Londres hasta nuestros días.

Pero eso ocurrió no antes de que pasara casi tres años en cautiverio. En octubre de 1942, la Gestapo logró triangular su posición durante una transmisión secreta y Stonehouse fue detenido. Él pasó el resto de la guerra en varias prisiones y campamentos de prisioneros, incluyendo el notorio campo de concentración de Dachau.

Sobrevivió sólo porque era capaz de dibujar a las esposas y amantes de sus guardias a cambio de comida y refugio.

De la pobreza a la riqueza

Inmediatamente después de la guerra, Stonehouse volvió a Dachau para hacer bosquejos de las instalaciones, como "testimonio" (estos dibujos se encuentran actualmente en el Imperial War Museum de Londres).

También fue capaz de utilizar su excepcional memoria visual para servir a su país una última vez. Funcionarios del SOE estaban tratando de averiguar lo que había sucedido a cuatro de sus agentes femeninas; Stonehouse fue capaz de dibujar de memoria a cuatro mujeres bien vestidas que había visto antes de ser ejecutadas el año anterior.

Sus bocetos eran similares a sus fotografías. Como resultado, sus archivos fueron cerrados y sus familiares fueron informados de sus muertes.

Fue mientras Stonehouse actuaba como testigo ante el Tribunal de Crímenes de Guerra que conoció a la socialista estadounidense Harry Haller, entonces mayor del Ejército de Estados Unidos.

Haller persuadió a Stonehouse para trasladarse a Nueva York para unirse a la gran cantidad de ilustradores inmigrantes de la Segunda Guerra Mundial que estaban formando las tendencias de moda de Estados Unidos.

Con la ayuda de Haller, Stonehouse rápidamente se convirtió en parte de la escena de la alta sociedad, codeándose con Henry Fonda y su cuarta glamorosa esposa, la baronesa italiana Afdera Franchetti, así como miembros del círculo de Hemingway.

En 1952, Jessica Davies, editora de Vogue, hizo que Stonehouse fuera el nuevo primer ilustrador en ser aceptado por la revista desde 1939.

"En esos días, había la creencia que las ilustraciones mostraban cómo debía usarse la ropa, aún mejor que las fotografías," dice Athill. "Las revistas se dividieron uniformemente entre las fotografías y la ilustración. Fue la época dorada de la ilustración de modas".

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Stonehouse murió de un ataque cardíaco en 1998, y sus cuadros se han reunido por primera vez en Abbot & Holder Ltd. donde pueden ser comprados. También han sido recopiladas en un nuevo libro, "Brian Stonehouse, MBE, 1918-1998", por Frederic A Sharf y Michelle Tolini Finamore.

"Normalmente, las ilustraciones de moda de la época fueron desechadas después que haber sido publicados," dice Athill. "Pero algo muy dentro de Stonehouse le hizo que guardara todo.

"Hace seis años, los miembros de su familia descubrieron una caja con sus cuadros y los llevaron a una exposición de la Legión Británica en Bury St. Edmunds para ser evaluadas. Eventualmente las subastaron, y reconocí su rareza y las compré."

Desde entonces, Athill ha estado cada vez más fascinado con Stonehouse, se acercó a su familia sobreviviente y varios de sus amigos (incluida la baronesa Afdera Franchetti de 83 años).

Athill cree que las mismas cualidades subyacen tras la aptitud de Stonehouse como artista y como espía. "Él era un perenne forastero y un gran observador", dice.

"Fue hijo ilegítimo y se crió en gran medida con su madre en Francia y nunca llegó a ser parte de la sociedad en general.

"Pero a pesar de estos desafíos, había demostrado la fuerza interior para mantenerse equilibrado ante la adversidad. Era increíblemente guapo, carismático y muy querido, y a lo largo de su vida, la gente siempre se fijó en él, desde su comandante en jefe hasta el editor de Vogue.

"Eso es lo que debe haberles llamado la atención a los maestros del espionaje británico".

CNN: From dashing spy to Vogue illustrator: The double life of Mr. Stonehouse


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