Biografía del General Curtis Emerson LeMay

por Admin el 25 Abril, 2006

en Biografías

Todos los países tienen sus héroes que en algún momento de su historia sirvieron a sus patrias de una manera u otra.  Estados Unidos tiene los suyos, pero como sucede con muchos de los héroes nacionales de cualquier país, unos lo fueron para sus propios países, incluso los hay quienes han sido reconocidos con hidalguía por el propio enemigo, pero hay otros a quienes la historia se ha encargado de condenar.

Uno de esos héroes es el General Curtis Emerson LeMay.  Ingresó a la aviación del Cuerpo Aéreo de Estados Unidos, destacando por sus habilidades como navegante y para resolver problemas difíciles.  Al comenzar la Segunda Guerra Mundial era capitán pero muy pronto comenzó a ascender por méritos propios llegando a comandar un Grupo de bombardeo.  En poco tiempo pasó a comandante de división y llegaron las estrellas de general, que lo pusieron al frente de la 8va Fuerza Aérea de Estados Unidos en Europa.

Fue artífice del bombardeo incendiario contra las ciudades alemanas. Las ciudades de Hamburgo, Colonia, Dresden y Berlín son apenas muestras de los métodos desarrollados por LeMay para doblegar la moral de los civiles alemanes.  El resultado de esos métodos fue la destrucción de las ciudades, la muerte de cientos de miles de personas, pero la moral del pueblo alemán nunca fue doblegada.

Al terminar la guerra en Europa, LeMay fue enviado al Pacífico donde continuó con los mismos métodos de bombardeo, pero como los resultados no fueron los que esperaba, hizo algunas innovaciones.  Al final de su campaña de bombardeos incendiarios contra las ciudades japonesas, fueron destruidas 70 de ellas y habían muerto más de medio millón de civiles.  Como prueba de esa malévola eficiencia, en Tokio más de 100.000 personas fueron incineradas en sólo dos horas. Pese a ello, la moral de la población japonesa se mantuvo incólume.

Finalizada la guerra, LeMay regresó a su país, fue homenajeado como héroe y continuó sus métodos de asesinar en masa a los civiles con la esperanza de doblegar al enemigo.  Mató 1 millón de personas en Corea y en  Vietnam la cifra fue inconmensurable.  Nuevamente el resultado fue, una gran destrucción material y el holocausto de millones de personas, pero la moral de esa gente nunca fue quebrantada.

Criticar a alguien por los actos cometidos es fácil, pero a la luz de sus propias confesiones, justifica y le da validez y derecho a la crítica.  LeMay fue siempre un hombre que no dudaba en confesar la inmoralidad de sus actos y a encontrar los justificativos para ellos.  A confesión de parte, relevo de prueba, dice la norma del Derecho.  Tratando de llevar al mundo a una hecatombe nuclear, el comportamiento de LeMay en las altas esferas militares del Pentágono lo enfrentó siempre hasta con quienes en algún momento aprobaron y aplaudieron sus métodos.  Pese a ello, por lo extraño que es el comportamiento de la raza humana, LeMay fue condecorado por muchos gobiernos, incluyendo el gobierno japonés.

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