Band of Brothers de la vida real

por Admin el 24 Abril, 2015

en Biografías

Mientras que miles de familias de Nueva Zelanda han dejado de recordar a quienes sirvieron o cayeron en campos de batalla en todo el mundo, una sigue reflexionando sobre un sacrificio, como ninguna otra la tuvo en ese país.

Cuando la llamada a las armas resonó en 1939, 10 de los hermanos Richards respondieron sin dudarlo. Un onceavo hermano fue rechazado por razones médicas para prestar el servicio.

Nacidos y criados en Christchurch, fueron a establecerse en varias partes del país para el momento en que la Segunda Guerra Mundial tocó las puertas de Nueva Zelanda.

Uno a uno fueron reclutados y partieron por separado a luchar en Europa, el Pacífico y a proteger a la población del país.

Lorna Clausen, la  menor de los 14 niños – fueron 11 hermanos y tres hermanas – todavía recuerda el día  en que sus hermanos empezaron a empacar para acudir al llamado de la patria.

Hablando desde su casa de Christchurch, dijo Clausen que todos tomaron la vía del sacrificio a paso redoblado.

"Era lo que había que hacer", dijo.

"No lo pensamos mucho, realmente"

"Estábamos orgullosos de ellos, pero teníamos que seguir adelante".

Sin embargo, la brutalidad de la guerra estalló de pronto cuando Clyde, de 30 años, murió en El Alamein en 1942.

Él fue el único de los hermanos Richards para cayó en combate, pero sólo el décimo de los hermanos sirvió en el frente interno.

"Desde entonces mi madre siempre llevó un relicario con la foto de Clyde.

"No se supone que tuviera un favorito, pero él lo fue".

Hoy, sólo uno de los hermanos está vivo.

Derek, de 90 años, el hermano más joven y el último que queda de la familia, dijo que tener tantos hijos en las fuerzas armadas fue una etapa terrible para su madre.

"Fue una real preocupación constante para ella".

En 1943, Derek se unió a la fuerza aérea, pasando a servir como mecánico de reparación de instrumentos en la bahía de Florida, cerca de Guadalcanal, en el Pacífico.

"Nunca volé, mantuve mis pies en la tierra.

"Me había enrolado un poco desesperado. El resto de la familia había estado en servicio y siendo el más joven tenía miedo de que podría quedarme atrás".

Setenta años después, son sus descendientes, que ahora están empezando a descubrir el lugar que tuvo su familia en la historia, quienes tienen la esperanza de inmortalizar en papel antes de que el recuerdo se pierda para siempre.

Roger Jenkins dijo que el último hermano de la "band of brothers" había pasado desapercibido hasta ahora.

El único reconocimiento conocido es un desteñido recorte de un artículo de periódico de 1942 honrando a los padres de los hermanos John y Muriel Richards por su "notable e insuperable historial familiar".

Jenkins, nieto de Lester Richards, quien se mudó a Taranaki después de la guerra, dijo que era tiempo que eso cambiara.

"El hecho que una mujer haya enviado a tantos chicos a una guerra tiene que ser recordado", dijo.

"Si nadie dice nada ahora, su historia se perderá para siempre.

"Merecen ser recordados".

Mientras Jenkins está empezando a desentrañar la hoja de servicios de Lester, Robert Richards tiene una gran riqueza de información sobre su padre.

Max Richards fue capturado en Grecia poco después de desembarcar.

"Fue uno de los muchos que fueron transportados en camiones de ganado a Alemania".

"Durante cuatro años y medio años permaneció como prisionero de guerra".

"Escapó a Rusia en un momento dado, pero en Rusia fue peor que en Alemania".

Ambos descendientes dijeron que sabían muy poco sobre las acciones de los otros ocho hermanos y tiene esperanza de que quienes sepan algo puedan hacer contacto.

Jenkins dijo que reconstruir la historia de su familia en la guerra había sido una batalla cuesta arriba porque de la guerra nunca se habló.

"Además lo que sé es sólo una décima parte de la historia," dijo.

"Espero que no sea demasiado tarde".

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