Alexandra Kollontai, primera diplomática en el mundo

por Admin el 9 Marzo, 2016

en Biografías

En uno de las más significativos feriados de la primavera de Rusia, se revelan algunos de los secretos de las diplomáticas del país, que muestran algunos interesantes secretos de la profesión, que fue considerada dominio exclusivo de los hombres.

El Día Internacional de la Mujer es un día de celebración que reconoce los logros de las mujeres en todo el mundo. A lo largo de la historia rusa ha habido una constante lucha por la igualdad y el empoderamiento de las mujeres en casi todas los campos de la vida civil y militar, y no fue la excepción la diplomacia, que había sido durante mucho tiempo considerada como de dominio exclusivo de los hombres.

Niccolò Machiavelli, uno de los primeros pioneros diplomáticos, ponía mucho énfasis en la importancia de las características masculinas en la conducción de las relaciones exteriores del estado.

Sus creencias eran así de empíricas, que creía que los estados debían se manejados y defendidos por los hombres y por lo tanto, sólo progresaban anteponiendo el interés de los hombres.

Permitir que las mujeres ocuparan posiciones de poder teóricamente fue percibido como una amenaza a la dominación masculina y un signo de debilidad.

El diplomático Sir Harold Nicholson hizo eco del miedo de Maquiavelo cuando dijo que "las mujeres son propensas a cualidades de entusiasmo, compasión e intuición que, a menos que se mantengan bajo un control más firme, son cualidades peligrosas en los asuntos internacionales".

La rusa Alexandra Kollontai abrió un camino para las diplomáticas de hoy, convirtiéndose en la primera mujer Embajadora en el mundo.

De 1923 trabajó como la representante comercial soviética acreditada en Noruega después de haber hecho una contribución significativa al reconocimiento político de la URSS en ese país.

Desde 1927 Kollontai combinó ese cargo con las tareas en la oficina de la representación comercial rusa en Suecia.

En 1926-1927 trabajó en México, donde ella también tuvo éxito en la mejora de las relaciones México-Soviética.

En 1930-1945 trabajó como el enviado rusa y luego como Embajadora en Suecia (1930-1945). Mientras estaba en Estocolmo, estalló la Guerra de Invierno entre Rusia y Finlandia; trabajando febrilmente para que Suecia se mantuviera neutral. 

Finalizada la Guerra de Invierno, fue homenajeada por Vyacheslav Molotov.

Hacia finales de abril de 1943, participó en las negociaciones de paz con Hans Thomsen, su homólogo alemán en Estocolmo.

Fue luego nombrada miembro de la delegación soviética en la Liga de Naciones.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Kollontai se retiró a la vida civil en 1945 y vivió en Moscú hasta su muerte el 09 de marzo de 1952.


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