A los 100 años de edad mujer piloto vuela en un AT-6 nuevamente.

por Admin el 16 Febrero, 2014

en Biografías

En el Chicago de los años de 1930, Jeri Truesdell reunió suficiente dinero extra para pagar cuatro años de lecciones de vuelo, un novedoso pasatiempo para las mujeres en los años anteriores a la guerra.

Habiendo sido siempre una aventurera, Truesdell, perteneció al "Chicago Girls Flying Club" un club de mujeres aficionadas a los aviones, incluso antes de alcanzar el número necesario de horas para volar sola y como no podía tomar los controles, se ofreció para saltar en paracaídas como parte de una exhibición aérea en 1939.

"Bueno, me torcí el tobillo en el aterrizaje, pero no fue tan malo," recordó Jeri. "Fue muy emocionante, eso sí es seguro".

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Truesdell se ofreció para convertirse en piloto de la Patrulla Aérea Civil, luego se mudó a Atlanta en 1942 para entrenar a mujeres pilotos y fue aceptada en la Marina para el servicio femenino voluntario WAVES.

Ella continuó volando, pero recuerda su último día pilotando un avión hace casi dos décadas atrás, cuando voló un ida y vuelta desde el aeropuerto Van Nuys a Central Valley en un avión privado alquilado.

El viernes por la mañana, Truesdell regresó a los cielos, como pasajera de un AT-6, en un avión de la época de la Segunda Guerra Mundial. Truesdell cumple 100 años de edad el domingo, y volver a los cielos fue un sueño hecho realidad como un regalo de cumpleaños.

"Este es uno de los días más emocionantes de mi vida", dijo Truesdell antes de subir a la cabina. "He tenido un montón de días emocionantes durante mi vida, pero este es el mejor de todos".

El avión en que Truesdell despegó es uno de los siete basados en el aeropuerto de Van Nuys y mantenidos por el Escuadrón Cóndor, una organización sin fines de lucro fundada en 1966 dedicada a honrar a los veteranos en la exhibición pública de los AT-6. La mayoría de sus miembros fundadores eran ex pilotos de la Segunda Guerra Mundial, que compraron y restauraron los aviones y comenzaron a aparecer regularmente en los memoriales de los veteranos, desfiles locales, juegos de pelota de grandes ligas y espectáculos al aire libre.

"Ella estuvo genial. Estuvo mirándolo todo durante el vuelo, callada, pero con una gran sonrisa en su cara," dijo Will Tinsley, el piloto que llevó a Truesdell a lo alto del soleado cielo de la tarde.

Durante el viaje de 30 minutos, Tinsley voló sobre el valle de San Fernando, pasó por su casa en Winnetka y por el Paso de Newhall.

Truesdell recordó haber alquilado una avioneta Piper en Grand Central Airport en Glendale cuando se mudó al valle para hacer un viaje similar. Ella emigró al oeste y finalmente obtuvo un empleo en Lockheed Martin, otra vez para entrenar pilotos.

"Sólo quería ir para ver cómo se veía desde el aire," dijo. "Me encanta la sensación de estar arriba en las nubes".

Truesdell está retirada hace décadas, aunque ella dice que la fecha exacta es un poco confusa.

"Sabes, cuando hay tantas cosas en el pasado, es difícil recordar las cosas exactamente," dijo. Ágil y siempre rápida para salir con un chiste, continúa sorprendiendo a sus amigos con lo activa que es.

Hace unos años se mudó a una casa unifamiliar en la parte trasera de un inmueble propiedad de amigos de la iglesia, que la cuidan.

"Ella es simplemente genial. A ella todavía le gusta ser tan independiente y le gusta hacer las cosas por su cuenta," dijo Gabriel Reoyo, uno de esos amigos, que acompañó a Truesdell el viernes al campo de aviación. "Esto es maravilloso para ella".

Truesdell, sonrosada por el paseo y la atención de las 20 personas reunidas para verla, comenzó reflexionando sobre lo que iba a hacer para su cumpleaños 101.

Daily News: Female WWII pilot takes to the skies again for her 100th birthday

Exordio: WAVES


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