Operación-Z (7-12-41)

por Admin el 13 Octubre, 2005

en 1941, diciembre, Operaciones

La página sobre el ataque a Pearl Harbor era muy escueta. Ha sido actualizada presentando detalles de lo ocurrido el día 7 de diciembre (8 de diciembre en Japón), desde el punto de vista de la inteligencia militar.Para empezar, la operación planificada por el Almirante Yamamoto fue llamada Operación-Z. En la actualización del artículo luego se presentan detalles sobre lo ocurrido tres días antes en Singapur y lo que pasó en la estación móvil de radar de Opana. Después lo que todo el mundo sabe, la destrucción de la flota estadounidense.

Vistos a través de la historia, los efectos parecen mínimos, pues como se sabe, a final de cuentas, sólo fueron destruidos para siempre los acorazados USS Arizona, USS Oklahoma y USS Utah, este último obsoleto que era usado como buque auxiliar.

Pero, el resultado del ataque fue mucho mayor, porque quedaron inutilizados otros 18 barcos, de ellos 6 buques capitales. Sin embargo, todos ellos fueron más tarde reparados y modernizados, siendo reflotados los que resultaron hundidos, pero eso ocurrió en un lapso de entre 1 y 3 años después, es decir, lo que hubiera tomado construirlos de nuevo.

Para los efectos estratégicos, la flota del Pacífico de Estados Unidos fue destruida. Si ello hubiera ocurrido con cualquier otro beligerante, ya fuera Alemania, Gran Bretaña o Italia, la consecuencia hubiera sido de proporciones calamitosas, pues sus economías y la cercanía del frente de guerra, no les habría permitido reconstruir los barcos, cosa que si pudo hacer Estados Unidos.

Afortunadamente para los estadounidenses sus portaaviones no se encontraban en Pearl Harbor. Para los pilotos japoneses también fue afortunado porque entonces las pérdidas habrían sido mayores para ellos.  Recordemos que al regresar la primera oleada a los portaaviones, el segundo ataque fue cancelado.

A las 21:00 hora de Londres (11:00 hora de Hawai), Churchill cenaba con el enviado especial de Roosevelt, Averell Harriman y el embajador estadounidense en Londres, John Winant, cuando el mayordomo Saunders, le comunicó a Churchill que el personal de servicio había escuchado por radio que Pearl Harbor había sido atacado.

Churchill saltó de su silla y dijo: “Declararemos la guerra a Japón” e inmediatamente fue a su oficina para pedir una conferencia telefónica con Roosevelt. El Embajador Winant quedó sorprendido y le dijo a Churchill: “¿No cree usted que es mejor obtener primero confirmación de Downding Street y del Foreign Office? No se puede declarar una guerra por un simple anuncio radial.”

Churchill no necesitaba hacer eso, él supo todo el tiempo todo lo que estaba ocurriendo. Alborozado, habló con Roosevelt, asegurándole que la declaración de guerra a Japón sería enviada a primeras horas de la mañana. Como dice el autor británico James Rusbridger: “Para Churchill había llegado el momento tan esperado. Más tarde el propio sir Winston admitió que él sabía que el ataque a Pearl Harbor le permitiría a Gran Bretaña obtener la victoria. Pero era más que eso. Churchill estaba jubiloso porque había ganado la batalla para que Japón arrastrara a la guerra a Estados Unidos.”

Antes de eso, el 18 de mayo de 1940, Randolph Churchill, hijo del Primer Ministro Británico, se dirigió en la mañana al dormitorio de su padre:
“Él estaba parado frente al lavatorio afeitándose la barba con su anticuada afeitadora Valet. Tenía una barba dura y como de costumbre estaba luchando con ella esa mañana.
-“Siéntate, querido muchacho y lee los periódicos mientras termino de rasurarme.”
Después de dos o tres minutos, volteó hacia mí y dijo:
-“Pienso, que sé cómo lograrlo.”
Quedé sorprendido y dije:
-“¿Quieres decir que podemos evitar la derrota o ganarle a los bastardos?”
Metió la rasuradora Valet en el lavatorio, la meneó, y dijo:
-“Por supuesto que quiero decir que los venceremos.”
Yo repliqué:
-“Bien, yo estoy de acuerdo con eso, pero no veo cómo puedes hacerlo.”
Para entonces mi padre se había secado la cara y volviendo hacia mí dijo con gran convicción:
-“Arrastraré a los Estados Unidos a la guerra.” (“I shall drag the United States in.”) 

Randolph Churchill’s Recollections, 18 may 1940. Martin Gilbert, Finest Hours, Heinemann, 1983) pag. 358.

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