Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Arquitecto Albert Speer

Albert Speer

Foto con autorización de :
Deutsches Historisches Museum, Berlin

Albert Speer, hijo de un arquitecto nació en Mannheim, Alemania el 19 de Marzo de 1905.  Creció en la residencia familiar de la Universidad de Heidelberg.

Al igual que su padre Albert estudió muy duro y se convirtió en arquitecto, aunque él hubiera querido tener un grado en matemáticas.   Completó sus estudios de arquitectura en el Instituto de Tecnología en Berlín-Charlottenburg y se convirtió en asistente del Profesor Heinrich Tessenow, un campeón en la simplicidad plástica de la arquitectura.

Conoció y se enamoró de Margarete Weber una encantadora muchacha de mentalidad muy abierta.  Al completar los estudios se casaron sin la aprobación de la familia Speer, que objetó el matrimonio debido a las diferencias sociales con Margarete, de cualquier forma, el problema quedó olvidado poco después.

En 1931 Speer se unió al Partido Obrero Nacional Socialista de Hitler y muy pronto le fueron ofrecidos una serie de comisiones que realizó a nombre del partido.  Por esa circunstancia se sintió muy agradecido puesto que en esos tiempos había gran escasez de trabajo.  Su talento y habilidad fueron reconocidos y muy pronto llamó la atención del líder del partido, Adolfo Hitler.

Debido a que ambos tenían los mismos intereses, en cuanto a arquitectura se refiere, Speer y Hitler se hicieron muy amigos.

En 1933 el Partido Nacional Socialista ganó las elecciones y con ello el gobierno.  Speer continuó colaborando con el partido y probó sus habilidades en algunos trabajos que realizó para el gobierno, pasando mucho tiempo en el círculo del Fuehrer.

Hitler deseaba devolverle la grandeza a Alemania y por eso quería edificios que perduraran mil años, como pensaba que iba a durar el Tercer Reich.   Speer era la persona adecuada para tal empresa.

Un verdadero reto se le planteó a Speer cuando se le pidió que diseñara la Cancillería del Reich.  Hitler quería que el edificio estuviera listo en un año y Speer le garantizó que así sería.

Speer empleó un ejército de trabajadores trabajando escalonadamente, planeó todo muy detalladamente, supervisándolo todo y fue capaz de que Hitler paseara la obra de arquitectura, antes de cumplirse el plazo estipulado.   Hitler pensó que encontraría obreros dando los toques finales, pero lo que vio fue la Cancillería del Reich lista para entrar en funcionamiento.   Con eso, Speer demostró que no sólo era un talentoso arquitecto sino un gran organizador.

Cancillería del Reich

Maqueta de la Cancillería de la capital del Reich

Hitler y Speer planearon el nuevo Berlín, que sería la capital más fabulosa, no de Europa, sino del mundo y estaba planeada para ser terminada en 1950.  Sin embargo, la guerra truncó el proyecto.

Cuando el Doctor Fritz Todt, el genio que construyó las grandes autopistas, falleció en un accidente de aviación, Hitler escogió a Speer como Ministro de Armamentos y municiones.  Speer nunca estuvo interesado en política y menos en disparar un arma y por tanto desconocía totalmente esa industria, pero aceptó el llamamiento.  No le quedó grande el cargo, incluso, lo desempeñó de manera impecable.  Movilizó a la industria alemana introduciendo los principios de la fabricación masiva, con un liderazgo "democrático" en lo económico y en general un estilo anti burocrático que impulsó la producción de la industria alemana.  El resultado fue que todo andaba mejor, más suavemente y más rápido.  Como era en él característico, actuaba sin pretensiones personales y se sabía ganar la simpatía y la colaboración de todos los que le rodeaban, incluso de trabajadores de países ocupados.  Speer se convirtió en un hombre poderoso dentro del Tercer Reich.

Al finalizar la guerra hizo lo posible por salvar la infraestructura del país en aras del bienestar del pueblo alemán.  Aún a costa de su propio bienestar, desobedeció las órdenes de Hitler de destruir todo lo que pudiera servirle al enemigo.  De hecho formó un equipo encargado de la reconstrucción del país.

Antes de suicidarse, Hitler nombró a Carl Doenitz como nuevo Fuehrer.   Como toda Alemania estaba ocupada por las fuerzas aliadas, Doenitz, Speer y algunos otros fueron dejados con un área del norte alemán desde donde pudieran gobernar.  Doenitz ordenó parar la destrucción de los recursos del país.  Incluso trató de negociar la paz, pero no le quedó otro camino que la rendición incondicional.

Luego del Juicio de Nuremberg, a Speer se le sentenció a 20 años de prisión y a Doenitz a 10 años por no estar involucrado políticamente.

En prisión, Speer comenzó a escribir sus memorias en secreto, hasta que fue liberado en 1966 y luego las publicó.

Albert Speer, el gran arquitecto del Reich, falleció en Londres en brazos de su amante, el 01 de setiembre de 1981, día aniversario de la invasión de Polonia.


Publicado: 29 setiembre/2000