Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

General der Artillerie Walther von Seydlitz-Kurzbach

Walther von Seydlitz

Walther von Seydlitz-Kurzbach, nació el 22 de agosto de 1888 en Hamburgo, en el seno de una familia noble con mucha tradición militar.  Fue descendiente del brillante General de Artillería von Seydlitz del ejército de Federico El Grande, victorioso en la Batalla de Rossbach, durante la Guerra de los Siete Años.  En honor del padre de Walther se construyeron varios buques de guerra capitales con su nombre, incluyendo un crucero pesado en 1939, que después comenzaron a convertir en portaaviones.

Seydlitz ingresó en el ejército en 1908 y participó en la Primera Guerra Mundial haciendo un buen papel en los frentes este y oeste.   Siempre destacó por ser un oficial con mucho valor y de carácter impulsivo que tomaba rápidas decisiones y no cejaba en su empeño de salir airoso en complicadas situaciones.

El 18 de abril de 1917 fue ascendido a capitán.  Después de la guerra ocupó varios cargos militares hasta que fue transferido al Ministerio del Reichwehr.

En 1930 ya ostentaba el grado de Mayor.  En 1934, fue ascendido a Teniente Coronel, luego a Coronel el 01 de marzo de 1936 y el 01 de diciembre de 1939 ya era Mayor General.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, había sido nombrado Comandante del 22º Regimiento de Artillería.  Sirvió en el Frente Occidental y 15 de agosto de 1940 recibió la Cruz de Caballero por su desempeño durante la ofensiva en Francia.  El 01 de enero de 1942, fue pasado a la Reserva del Führer pero reincorporado poco después al servicio.

Luego de liberar a las fuerzas cercadas en Demyansk el 3 de mayo de 1942, Seydlitz pasó unos días con su esposa en Könisberg.  No imaginaban ambos que al despedirse estarían separados durante catorce años.   Luego fue recibido por Hitler para congratularlo por la magnífica operación de ruptura del cerco y recibió el mando del 51 Cuerpo de Ejércitos y fue enviado a Kharkoval poco antes de la Operación Fridericus. Seydlitz recibió las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero el 31 de diciembre de 1941.

En 1942, alcanzó el grado de Teniente General y recibió el mando del 51 Cuerpo de Ejércitos adscrito al 6to Ejército de Paulus.   El 21 de agosto sus tropas cruzaron el Don estableciendo una cabeza de puente por donde cruzaron los tanques del General Hube.

En setiembre de 1942, los fracasos en el Cáucaso y Stalingrado hicieron que Hitler despidiera al General Halder.  Hubo rumores que Paulus ocuparía el cargo de Jodl y eso podía significar que Seydlitz asumiría el mando del 6to Ejército.  Sin duda que si eso hubiera ocurrido, el desenlace de Stalingrado habría sido diferente.

En noviembre de 1942, von Seydlitz estaba muy preocupado por la situación del 6to Ejército. A mediados de mes, el análisis del estado de las tropas arrojaba un resultado desalentador.  El informe médico decía que el 42% de los efectivos se encontraba en estado de total agotamiento.  La mayoría de las compañías contaba con menos de 50 hombres y debían se reestructuradas para darles capacidad operativa, además, por lo menos dos unidades la 14ª y la 24ª divisiones Panzer necesitaban ser reconformadas antes de la llegada del invierno.

A fines de noviembre, las tropas de Paulus fueron cercadas en Stalingrado y el día 23, Hitler habló de la "Fortaleza Stalingrado".   Sabiendo lo que significaba, von Seydlitz manifiesto abiertamente su contrariedad diciendo que era inaudito que un Ejército fuera confinado a un área sin permitirle un movimiento para intentar romper el cerco.  La tarde del 24 de noviembre, Seydlitz ordenó a la 60ª División Motorizada y a la 94ª División de Infantería quemar todos sus depósitos de abastecimientos, replegar la línea y moverla hacia el sur.  Fueron incinerados documentos, botas, uniformes, mapas, máquinas de escribir y el exceso de alimentos.  El humo de las incineraciones alertó a los soviéticos que sospecharon el repliegue y atacaron a las debilitadas divisiones inflingiéndoles unas 1000 bajas.  Hitler estalló en furia culpando a Paulus por ese repliegue y dividió el mando en dos partes para evitar que se repitiera.  Curiosamente Hitler consideró que von Seydlitz "era un fanático de la resistencia a ultranza" cosa que no era cierta a juzgar por los hechos.  Seydlitz fue nombrado comandante del sector noreste, incluyendo la ciudad de Stalingrado.

Un tanto contrariado por el desarrollo de los acontecimientos, Paulus, tomo la orden y se la llevó personalmente a Seydlitz diciéndole al apesadumbrado Seydlitz: "Ahora que tienes tu propio mando, sí puedes intenta la ruptura del cerco."   En diciembre las tropas de Seydlitz se encontraban defendiéndose como podían, faltos de municiones y usando como defensa las ruinas de lo que quedaba en su sector.  Según testimonios, vivían como en la época de las cavernas, alimentándose con los cadáveres de caballos, conservados gracias al frío, y abrigándose como podían en sótanos y bunkers.

El 25 de enero, en total estado depresivo, Seydlitz le autorizó a su comandante de división a decidir por sí mismo si debía rendirse o no.  Paulus se enteró y lo relevó del mando, reemplazándolo por el General Walter Heitz quien ordenó que se disparara sobre todo aquel que intentara rendirse.  La orden incluía "luchar hasta el último cartucho, menos uno", pero al final eso no se cumplió en su propio Estado Mayor, en su lugar hicieron banderas blancas.

Pero, antes de eso, cuando Seydlitz y los generales Pfeffer, Korfes y Sanne se rindieron el 31 de enero de 1943, recibieron ráfagas de ametralladoras salidas de las líneas alemanas, estas causaron al menos dos heridas mortales entre los oficiales que se rendían.

Cuando Seydlitz fue tomado prisionero, los rusos vieron que manifestaba abierta oposición a Hitler y lo trataron con reserva llevándolo a Voikovo.   Al igual que Seydlitz otros oficiales se comportaron de manera similar.

En agosto de 1943, Seydlitz y los oficiales disidentes fueron enviado de Voikovo a Lunovo para recibir un "lavado de cerebro" en un centro de reeducación.   Luego en setiembre junto a otros oficiales fueron enviados de regreso a Voikovo para ganarse al resto de los oficiales.  A media noche, Seydlitz y sus acompañantes llegaron y despertaron a los generales para darles un sermón.  Muy molesto, el General Strecker le dio la espalda y regresó a dormir.

Al día siguiente Seydlitz convocó nuevamente a los oficiales generales prisioneros instándolos a alzarse contra Hitler.  Strecker, von Arnim, Rodenburg y Pfeffer lo acusaron de traidor.  Seydlitz logró convencer a los generales Daniels, Drebber y Schlömer.  En setiembre de 1942, desde Moscú, hizo un llamado público por radio.  Hitler lo condenó a muerte en ausencia.

El 17 de setiembre de 1943, Seydlitz fue nombrado presidente de la "Liga de Oficiales Alemanes" cuyo propósito, por sugerencia del propio Seydlitz, era derrocar a Hitler.  Propuso conformar un ejército de 30.000 hombres tomados entre los prisioneros de Stalingrado, para usarlo con el propósito de derrocar a Hitler, proponiéndose él mismo como Comandante en Jefe del "Ejército de Alemania Libre".  Propuso también enviar mensajes a sus amigos en el Frente Centro, los generales von Kluge y Thomas.

La propuesta concreta de Seydlitz, entregada a los rusos el 22 de setiembre decía que esperaba la ayuda soviética para conformar un pequeño ejército con prisioneros de guerra que sería usado por el nuevo gobierno alemán para tomar el poder.  Solicitaba conformar un Ejército con su propio Estado Mayor, compuesto por dos Cuerpos de Ejército de cuatro divisiones totalmente equipadas, con apoyo de aviación compuesta por tres escuadrones de bombarderos medianos, cuatro escuadrones de caza y un grupo aéreo de reconocimiento.  En total, requería el concurso de siete generales, 1650 oficiales y 42.000 soldados.  Obviamente Seydlitz desconocía la mortalidad habida entre los 91.000 prisioneros de guerra de Stalingrado.

Luego sugirió que esa fuerza fuera enviada por vía aérea a Alemania, tal vez Berlín.  El oficial de la NKVD puso reparos en que fuera posible transportar ese enorme ejército por aire, a lo que Seydlitz respondió que esos detalles técnicos se los dejaba en manos de los rusos.  El General Korfes, sin embargo manifestó su disconformidad con tamaña utopía de Seydlitz, añadiendo que los soviéticos pensarían que los generales alemanes eran fantasiosos.

Las actitudes de Seydlitz causaron la división entre los oficiales prisioneros.   Por un lado los que apoyaban a Seydlitz, por otro los leales a Hitler y por su lado los que no querían saber nada, de ni de unos, ni de los otros.  Los leales decidieron formar una corte de honor, para discriminar a perpetuidad e imponer acciones punitivas contra los desleales.  Como muestra de su lealtad, volvieron a usar el saludo con el brazo en alto y diciendo ¡Heil Hitler!, en vez del tradicional saludo de la Wehrmacht.

En febrero de 1944, aviones soviéticos lanzaron panfletos firmados por Seydlitz.  En marzo, Hitler obligó a sus generales a firmar un acta de lealtad.  Seydlitz respondió que eso se debía a que los alemanes no eran proclives a las revoluciones, pero insistió en que se reconociera el Comité Nacional presidido por el poeta Erich Weinert, como un gobierno en espera.  No hubo aparente respuesta de las líneas alemanas y los rusos dudaron de la efectividad de las propuestas de Seydlitz, considerando también que sus aliados occidentales podrían considerar que los soviéticos estaban tratando de hacer arreglos con los alemanes por su cuenta.

Por sugerencia de Weinert, los soviéticos enviaron a oficiales subalternos al frente de Leningrado para hacer propaganda, pero dos de ellos se negaron.   Fueron enviados de regreso a Moscú para ser interrogados por Weinert, Seydlitz y Lattman y posteriormente vueltos a encarcelar junto a otros oficiales generales que confesaron que no estaban de acuerdo con la traición.  Algunos lograron cruzar las líneas e infiltrase entregando las cartas de Seydlitz, pero fueron capturados y fusilados, pese a decir que les lavaron el cerebro en el campo especial de Krasnogorsk.  Ante el fracaso, todos los generales que estaban en funciones de propagandistas fueron devueltos a la prisión.

Seydlitz cayó en una profunda depresión.  Los oficiales de la NKVD le hicieron una torta de cumpleaños con cuatro adornos de mazapán representando a sus hijas.  Pero nada cambió la situación de Seydlitz, definitivamente había caído en desgracia.  El fracaso en el intento de asesinato el 20 de julio convenció a los soviéticos que la "Liga de Oficiales Alemanes" era inútil y volvieron a encarcelar a von Seydlitz y demás oficiales de la liga.

Terminada la guerra mundial y en plena Guerra Fría, continuamente los oficiales prisioneros eran vueltos a juzgar y a sufrir nuevas penas.  Seydlitz fue juzgado y condenado a muerte, pero su pena fue conmutada a 25 años de prisión.  Unos 3000 prisioneros de guerra fueron liberados por estar muy enfermos o por incapacidad para trabajar.  En 1955, quedaban en total apenas 9626 prisioneros alemanes, cuyas causas fueron sobreseidas por gestión de Konrad Adenauer el 6 de octubre de 1955 y finalmente puestos en libertad en 1956.  Entre ellos se encontraba von Seydlitz.

Seydlitz regresó a Friedland bey Göttingen reuniéndose con su esposa después de 14 años, encontrándose con que todas sus posesiones ancestrales habían sido confiscadas y para encarar la condena en ausencia con pena de muerte por traición.  Se abrió un juicio donde algunos ex compañeros de armas lo defendieron manifestando que era "uno de los suyos" durante el complot del 20 de abril.  Se puede suponer que la verdadera intención de Seydlitz era salvar a 42.000 hombres, los que una vez en Alemania seguirían luchando contra los rusos, pero nunca mencionó esa posibilidad durante el juicio.  Nueve meses después, una corte revocó la condena.  Seydlitz trató entonces que la nueva Bundeswehr le restituyera su rango y le reconociera la pensión vitalicia que le correspondía como general.  Pero le negaron la petición, por haber cooperado con el enemigo e insitado a la rebelión.

En total aislamiento y completamente infeliz por lo que hizo, sabiendo que, mientras él hacía propaganda pro soviética, casi todos los 91.000 prisioneros de Stalingrado habían sido asesinados o muertos por enfermedades en campos de concentración en Siberia -sólo salvaron la vida 2000- y sin poder recuperar sus propiedades ni su honor, Walter von Seydlitz-Kurzbach murió en Bremen el 28 de abril de 1976.


Bibliografía

General zwischen den Fronten: Walter von Seydlitz in sowjetischer Kriegsgefangenschaft und Haft 1943-1955. por Leonid Reschin


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Publicado: 07 abril/2006