Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

William Lion Mackenzie King

William Lyon Mackenzie King

William Lyon Mackenzie King, nació en Berlín (renombrada Kitchener luego de mucha controversia en 1916), Ontario, Canadá, el 17 de diciembre de 1874, en el seno de una familia presbiteriana.  Fue hijo del poco exitoso abogado John King e Isabel Grace Mackenzie, 13ª hija de William Lyon Mackenzie (líder de la rebelión del Alto Canadá en 1837), con quien William se identificó a lo largo de su vida, incluso tomando su nombre y apellido como si fuera su segundo nombre.  Por esa razón, Willian fue reconocido a los largo de su carrera política, no como William King, sino como William Lyon Mackenzie King o simplemente Mackenzie King.

La situación económica de la familia King no era buena, por a la falta de agresividad profesional de su padre como abogado.  Además, la comunidad de Berlín debido a sus raíces germanas, prefería a los abogados de habla alemana.  Por eso, la falta de medios económicos afectó la relación familiar apenas su padre perdió el trabajo.   En 1893 se mudaron a Toronto pero las cosas cambiaron muy poco, incluso cuando William comenzó sus estudios universitarios en 1891.  El abogado John King no pudo obtener un cargo de profesor en la universidad a la que postuló y la relación familiar llegó al clímax.  Para entonces, la madre de William pensó que sólo su hijo podría lograr el éxito, dándole la seguridad económica que no le pudo dar su esposo.

William estudió economía y ciencias políticas en la Universidad de Toronto y en la Universidad de Chicago.  Siendo una persona metódica, bien organizada y con excelente memoria, esas cualidades le ayudaron a cumplir con todas las exigencias de la universidad, graduándose con honores.   En 1895 fue líder en una protesta estudiantil cuando la universidad despidió al profesor William Dale.  Ya entonces se percibía el liderazgo político de William quien fue presidente de su primera clase.  Como actividades extracurriculares William visitaba a niños pacientes en el hospital de niños de Toronto; también estuvo un tiempo tratando de reformar a prostitutas, aunque en este caso sus sentimientos cristianos eran impulsados por las ansias eróticas de un joven reprimido.  Sus sentimientos cristianos nunca se opusieron a su tendencia liberal abonada por una fuerte dosis de ambición personal que lo ayudaría después a impulsar transformaciones sociales.

Su padre lo animó a convertirse en abogado, siguiendo un año la carrera, pero William no pretendía ejercer esa profesión.  Luego de obtener una maestría en 1897, siguió estudios de postgrado en la Universidad de Harvard.  Trabajó como periodista escribiendo artículos en el Toronto Globe e investigando el subempleo, tema que usó para obtener su doctorado en la Universidad de Harvard con una tesis sobre condiciones laborales en la industria textil.

En 1900 un telegrama le cambió el rumbo a su vida. William Mulock, jefe del Servicio Postal y encargado del recién formado Ministerio del Trabajo, conoció las actividades de William King por sus escritos periodísticos y lo llamó para una entrevista.  Poco después, a los 26 años de edad, se convirtió en servidor público dirigiendo la Gaceta del Trabajo. Un mes después de llegar a Ottawa, y en vista de su buen desempeño, Mulock le ofreció también el puesto de Ministro Encargado del Trabajo, cargo que ocupó a partir del 15 de setiembre de 1900.

Se unió al Partido Liberal, asumió responsabilidades en el ministerio, incluso escribiendo los discursos para el ministro y ganó un escaño en las elecciones de 1908, cuando renunció para dedicarse a la política a tiempo completo.  Al año siguiente, durante el gobierno del Primer Ministro Sir Wilfrid Laurier, fue nombrado Ministro del Trabajó. 

En 1911 perdió su escaño en las elecciones y fue a trabajar como asesor en la Fundación Rockefeller en Estados Unidos.  Durante la Primera Guerra Mundial, su hermana enfermó y murió, al igual que su padre un año después.   Para entonces, su madre se encontraba inválida y la llevó a vivir a su departamento en Ottawa.  Nuevamente postuló y perdió en las elecciones al Parlamento en 1917 y un día después falleció su madre.  William se quedó y se sintió totalmente solitario llenando el vacío con el trabajo.

Después de la guerra y con la economía en estado crítico, en 1919 durante la primera convención de los liberales en Canadá, fue elegido líder del Partido Liberal.  Debido a sus grandes dotes como conciliador, reconstruyó el partido y como consecuencia los Liberales ganaron las Elecciones de 1921 y William Lyon Mackenzie King se convirtió en Primer Ministro.

El primer problema que tuvo que afrontar fueron las tarifas aduaneras y los precios de los fletes.  King redujo las tasas pero no lo suficiente como para dejar satisfechos a los granjeros que se voltearon hacia el nuevo Partido Progresista.   En los años siguientes se esforzó por ganarse la confianza de los progresistas y lo logró obteniendo su apoyo en las elecciones de 1925.  Sin embargo al año siguiente el partido Liberal perdió una moción de confianza. 

El Gobernador General rechazó la solicitud de Mackenzie King de disolver el Parlamento y llamó al líder de la oposición, el conservador Arthur Meighen, para formar un nuevo gobierno.   Sin embargo el nuevo Primer Ministro sólo permaneció en el cargo durante cuatro días momento en que King solicitó un voto sobre el derecho constitucional de Meighen para gobernar. Los Conservadores perdieron el voto y se hizo una nueva elección.

A pesar de un escándalo en el que se vio envuelto el Ministro de Hacienda, de tendencia Liberal, King y su partido ganaron las elecciones.  La prosperidad de los últimos años 20 le ayudó a reducir la deuda de guerra y pudo introducir un nuevo esquema de pensión para los jubilados.  En 1930 perdió las elecciones, pero eso lo benefició porque los años de depresión tomaron a los Conservadores en el poder.  En 1935, los Liberales nuevamente ganaron las elecciones.

Se mantuvo en el cargo de Primer Ministro durante la Segunda Guerra Mundial, durante la cual Canadá contribuyó con suministros de alimentos, ayuda financiera, el Plan de Entrenamiento Aéreo de la Mancomunidad Británica, barcos, aviones, tanques y más de un millón de hombres.  Todo ello en medio de un ambiente de decidida oposición a la guerra, por la mayoría de los canadienses.

Mackenzie King trató de no jugar ningún papel internacional tratando de apuntalar la política exterior británica y quedó consternado cuando el Primer Ministro Chamberlain se comprometió a ayudar a Polonia, pero no expresó ninguna objeción.  Cuando el rey declaró la guerra, el 3 de setiembre de 1939, no hubo una consulta previa por parte de Londres.  La declaración canadiense se retrasó, porque King tuvo que convocar a una sesión de emergencia que recién comenzó el día 7. Para el día 9, la declaración de guerra fue unánimemente aprobada en el Parlamento, bajo la promesa de King de que no se enviarían soldados canadienses a luchar a ultramar.

En el discurso de declaración de guerra Mackenzie King dijo, entre otras cosas:

"Esta mañana, el rey, hablando a su pueblo en casa y allende los mares, apeló a todos a hacer suya la causa de la libertad, que Gran Bretaña nuevamente ha asumido.  Canadá ya ha respondido a ese llamado.  El pasado viernes, hablando en nombre del pueblo canadiense, el gobierno anunció, que en caso de que el Reino Unido se vea envuelto en una guerra para resistir a la agresión, tan pronto el Parlamento se reúna, apelaría a su autoridad, para prestar una cooperación efectiva de Canadá a la Gran Bretaña."

Mackenzie King, a los 60 años de edad, se sentía cansado y según escribió en su diario estaba decidido a retirarse al ganar la elección, pero la guerra en ciernes lo obligó a cambiar de opinión.  No habló más de retiro, mientras tomaba decisiones de gran trascendencia para su país en los tiempos de guerra.  Cuando en 1940 los Conservadores condenaron en Ontario la decisión de declarar la guerra en Ottawa, aprovechó la ocasión para convocar a una elección antes de la ofensiva en Europa y así logró consolidar el gobierno Liberal por otros cinco años.

King mantenía una buena relación con Churchill y Roosevelt convirtiéndose en un buen soporte para los planes Aliados.  En la política interna mantuvo a los canadienses unidos por la causa aliada, llamó al gobierno a los mejores hombres sin importar la tendencia política.  Pudo desarrollar una política de conscripción militar sin los conflictos que causaron serias divisiones durante la Primera Guerra Mundial.  Ese mismo año de 1940 introdujo el seguro de desempleo.

Desde 1939, Canadá tuvo un rol significativo con la Marina apoyando inmediatamente en la protección de convoyes y en diciembre la 1ª División Canadiense marchó al frente junto con gran cantidad de recursos materiales e industriales tanto de alimentos como de municiones.  Canadá estaba bastante cerca de Europa, pero no tanto como para temer una invasión.   Eso les daba tranquilidad a los canadienses que cooperaron en el esfuerzo de guerra sin mayores problemas, pese a la crisis económica.

Mackenzie King logró mantener un equilibrio, entre la autonomía canadiense y el compromiso con Gran Bretaña como aliado.  Canadá se convirtió en el centro de entrenamiento aéreo del Reino Unido gracias a la experiencia aérea producto de la gran extensión de su territorio y la proximidad a EEUU, que le garantizaba los insumos que no podía fabricar.  El entrenamiento fue administrado por los canadienses y los estándares militares establecidos por la RAF.  El "British Commonwealth Air Training Plan" (Plan de Entrenamiento de la Mancomunidad Británica) firmado mediante el acuerdo del 17 de diciembre de 1939, fue firmado por Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Las relaciones con Estados Unidos fueron un tanto más difíciles, porque oficialmente ese país no estaba en guerra, pero King se convirtió en el enlace entre Washington y Londres.  Sin embargo, después de Pearl Harbor, Londres y Washington no necesitaron de un intermediario y King fue excluido de las decisiones en los planes estratégicos.  Aunque en Quebec se realizaron dos grandes conferencias aliadas, la de agosto de 1943 y la de setiembre de 1944, Mackenzie King reconoció que no esperaba tener que unirse a las discusiones estratégicas entre Churchill y Roosevelt.

Por a su amistad con los dos máximos líderes occidentales, King solicitó que se le tomara en cuenta en las comisiones combinadas de ambas naciones, pero después de ignorarlo reiteradamente, finalmente aceptaron incorporarlo en discusiones de menor importancia, como el de alimentación.

La primera crisis surgió en 1942, cuando las derrotas aliadas en Europa y el Pacífico, incluyendo la pérdida de dos batallones canadienses en Hong Kong y la desastrosa operación canadiense en Dieppe.  Pese a ello, King logró convencer a los canadienses que era necesario involucrase más en la lucha.  El 27 de abril convocó a un plebiscito y aunque en Quebec, donde la mayoría de los franco-canadienses era pro-alemanes, logró buena aprobación, en Ottawa la oposición fue del 70%.  Sin embargo convenció al Parlamento que la conscripción era importante, aunque sólo si fuera absolutamente necesario, y la ley fue aprobada en julio de 1942.

La conscripción no tuvo mayor efecto en la opinión pública, excepto cuando durante la invasión a Normandía en 1944, el Ministro de Defensa J. L. Ralston dijo que sólo la conscripción podía proveer los refuerzos necesarios, que eran insuficientes mediante el servicio voluntario.  Ralston no quería ceder ante la opinión de Mackenzie King de que la conscripción era innecesaria y lo reemplazó por Andrew George Latta McNaughton en noviembre.  Esperaba King que este general retirado lograría obtener un número suficiente de voluntarios.   Pero fracasó y Mackenzie King se vio obligado a ordenar el envío de 16 mil conscriptos a Europa, quienes sólo estaban prestando servicio para la defensa del territorio canadiense.

Pero la mayoría de los franco-canadienses que se opusieron a la conscripción dos años antes, aceptaron el envío de tropas al frente de guerra, porque pensaron que con cuantos más efectivos contaran, más fuertes serían los canadienses en el frente.  Sin descuidar la política interna y su orientación social, ese mismo año promulgó la ley de Bienestar Familiar.

La mejor prueba de que su gestión tuvo el apoyo de todos los canadienses, fue que al retirarse en 1948, su sucesor Louis St. Laurent ganó las elecciones y mantuvo a los Liberales en el poder durante otros ocho años.  Muy a pesar de que la conscripción fue impopular en muchas partes del país, King logro mantener a los canadienses unidos dictando leyes y normas de tipo social.

Los años de posguerra fueron difíciles para King que no supo adaptarse a las nuevas políticas internacionales.  Asistió a la Conferencia de San Francisco y la fundación de las Naciones Unidas, pero jugando un papel poco importante en el concierto de naciones donde las grades potencias tomaban las decisiones que regirían al mundo desde entonces.

King nunca se casó, pero tenía una amiga íntima y confidente, Joan Patterson, casada, con quien compartía muchos de sus ratos libres.   Dos años después de retirarse de la vida política, el 15 de noviembre de 1948, William Lyon King Mackenzie falleció, en Kingsmere, Quebec, el 22 de julio de 1950, a los 76 años de edad. Joan Patterson lo sobrevivió y falleció en 1960.


LIBRO

Mackenzie King: Citizenship and Community, Essays Marking the 125th Anniversary of the Birth of William Lyon Mackenzie King.


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Publicado: 19 setiembre/2006