Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Kapitän zur See Hans Wilhelm Langsdorff

Hans Langsdorff

Hans Wilhelm Langsdorff, nació en Bergen Auf Rügen, (Rügen es la mayor isla alemana en el Mar Báltico, pegada al continente), el 20 de marzo de 1894.   Fueron sus padres Ludwig Langsdorff y Elizabeth Steinmetz, ambos pertenecientes a dos de las más conocidas familias de la ciudad.  Además del primogénito, los esposos Langsdorff tuvieron a Reinhart que nació en 1895 y Annelise que nació en Düsseldorf en 1901, ciudad adonde se trasladó la familia pensando en el porvenir de los niños pues su ciudad de origen no contaba con instituciones educativas importantes.

Ludwig Langsdorff era abogado y no tuvo dificultades para asentarse en Düsseldorf y pronto adquirió una propiedad.   Su carrera lo llevo a ascender posiciones trabajando primero para un estudio de abogados y luego estableciendo su propia oficina.   Logró el amplio reconocimiento y respeto de la comunidad y por ello no fue sorpresa cuando fue nombrado juez de la Alta Corte.

Desde niño, Hans se apasionó por el mar que rodeaba la isla de Rügen y por ello soñaba con ser marino.   Sin saberlo, el destino le tenía preparado el camino cuando el padre de Hans adquirió la casa en Düsseldorf, pues tuvo como vecino al Conde Maximilian von Spee, vicealmirante de gran prestigio que más tarde se convirtió en héroe nacional por su desempeño en la Batalla de Las Malvinas en 1914.   Los dos hijos de von Spee, conocidos de Hans, ingresaron como cadetes navales en 1903.  Todo ello motivó aún más al joven Hans para elegir en 1912 la carrera de las armas en la marina de guerra alemana ingresando como cadete en la Escuela Naval de Kiel, muy a pesar del deseo de sus progenitores que esperaban que el hijo mayor siguiera la carrera de leyes al igual que su padre.

Dos años después comenzó la Primera Guerra Mundial y el cadete Hans Langsdorff fue enviado a completar sus estudios prestando servicio como artillero en el acorazado Grosser Kurfurst.  En 1915 Hans fue ascendido a Teniente por méritos en el servicio.

Hans Wilhelm Langsdorff se hizo a la mar en la flota del Almirante Scheer para enfrentar a la flota británica en la Batalla de Jutlandia, donde por acciones distinguidas fue condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase.   Terminada la guerra recibió el mando de un buque barreminas dedicándose hasta 1922 a limpiar de minas las aguas alemanas.   Al término de ese servicio fue ascendido a Teniente Capitán y se hace acreedor a la Cruz de Hierro de Primera Clase.

Dos años después, fue transferido al servicio terrestre en la Oficina Naval de la ciudad de Dresden donde conoció a Ruth Hager con quien contrajo matrimonio en marzo de 1924.   El 14 de diciembre de ese año, los esposos Langsdorff-Hager tienen a su primer hijo a quien llamaron Johen.

En 1925, Langsdorff fue transferido al Ministerio de Defensa en Berlín como oficial de enlace de la Marina con el Ejército.   Dos años después fue asignado como comandante de una flotilla de botes torpederos.   En 1930 fue ascendido a Teniente Comandante.

En el año 1931 Langsdorff fue llamado a Berlín nuevamente, para ocupar un cargo administrativo debido a sus grandes dotes organizativas.   Sintiéndose hombre de mar, en 1934 solicitó ser transferido al servicio en el mar pero su solicitud le fue denegada, siendo en cambio transferido al Ministerio del Interior.   Sin embargo, un año después fue destacado al nuevo acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee bajo el mando del Almirante Bohen.   En ese poderoso buque, que llevaba el nombre de su famoso vecino de Düsseldorf, presta servicios de apoyo a los nacionalistas de Franco durante la Guerra Civil en España.   En vista de su excelente hoja de servicios, el 01 de enero de 1937 fue ascendido a Kapitän z. See y un año después recibió el mando del acorazado Admiral Graf Spee.

Al borde del comienzo de la guerra, el 21 de agosto de 1939, Langsdorff recibe órdenes de hacerse a la mar con la misión de apostarse en el Atlántico vigilando las rutas del transporte naval británico y estar preparado para atacar y hundir todo barco que lleve suministros a las islas británicas y sus colonias.   El 20 de setiembre recibe la orden de iniciar las operaciones.   Su desempeño fue meritorio pues en las siguientes 10 semanas Langsdorff hunde nueve buques mercantes, totalizando 50.000 toneladas.

Luego de evadir exitosamente la cacería de la Royal Navy, el 13 de diciembre de 1939 los vigías del Graf Spee avistan un crucero y dos presuntos destructores británicos que resultan ser el crucero pesado HMS Exeter y los cruceros ligeros HMS Achilles y HMS Ajax.   En ese momento Langsdorff comete su primer grave error, pues en lugar de evadir a la flotilla británica ordena atacarla, olvidando, por un fatal instante, que su misión estaba dirigida a la flota mercante británica o buques mercantes de otras naciones aliadas, evitando todo contacto con buques de guerra británicos.

El error en la identificación de las naves enemigas y la mala decisión de atacar, pronto inclinaron la balanza en favor de los británicos.   El Graf Spee quedó averiado y Langsdorff decidió dirigirse al puerto de Montevideo.   Parece obvio que Langsdorff pensó que podría reparar el buque y salir al Atlántico con mayor facilidad, puesto que Montevideo está mas cerca de la desembocadura del Río de la Plata, que Buenos Aires.  Pero era ilógico suponer tal cosa, puesto que en esos momentos todos los buques británicos en el área se dirigían a la zona del combate y en tal circunstancia era imposible que pudiera evadir el bloqueo.   En consecuencia, lo más acertado hubiera sido dirigirse a la capital Argentina donde por razones políticas podría haber recibido protección.

La suerte estuvo echada para Langsdorff.   Después de permanecer 72 horas, en el puerto uruguayo, pasadas las 24 horas que permitían las leyes internacionales a los buques beligerantes, el gobierno de Uruguay, bajo presión de la embajada británica, forzó a Langsdorff a abandonar el puerto o aceptar ser internado.   Langsdorff consultó a Berlín y recibió órdenes de no permitir el internamiento de la nave, por tanto no le quedaba otra alternativa que hacerse a la mar.

Lo cierto es que los buques británicos que navegaban a todo vapor para llegar al Río de La Plata, se encontraban todavía a 5 días de navegación, pero la embajada británica hizo correr el rumor que una gran flota se encontraba en las cercanías, esperando la salida del buque alemán. Langsdorff tomó la decisión de sacar la nave del puerto y hundirla.   Estaba dispuesto a morir con su nave, pero sus oficiales lograron convencerlo que su liderazgo era necesario todavía para ayudar a la tripulación en busca de una amnistía para evitar el internamiento.   La tripulación fue trasladada en barcazas al puerto de Buenos Aires y el buque fue hundido con cargas explosivas, asentándose en el fondo fuera de las aguas jurisdiccionales de Uruguay.

La tripulación del Graf Spee fue recibida con gran júbilo por la importante colonia alemana que vivía en Argentina.   Luego de lograr poner a salvo a la tripulación, Langsdorff, en total estado de depresión, escribe una carta a su familia y otra al Alto Mando de la Kriegsmarine explicando su decisión de seguir el destino de su buque.

"Sólo puedo probar con mi muerte que los que servimos al Tercer Reich estamos listos para morir por el honor de la bandera.   Asumo la completa responsabilidad por el hundimiento del Graf Spee.   Estoy feliz por pagar con mi vida por el honor a la bandera.   Enfrento a mi destino con la fe en la causa y el futuro de la nación y mi Führer."

El 19 de diciembre de 1939, en un hotel de Buenos Aires. echado sobre la bandera del buque, Langsdorff pone fin a su existencia con un disparo en la cabeza.   Acompañado por la tripulación que le rinde honores, junto con los comandantes británicos que fueron sus prisioneros, Hans Wilhelm Langsdorff fue enterrado en el Cementerio Alemán que se encuentra dentro del gran Cementerio de Chacarita en Buenos Aires.   Sus restos reposan al lado de las tumbas de los suboficiales Wolfgang Beyrich y Joseph Schneider.


Publicado: 23 abril/2008

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