Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Coronel General Franz Ritter Halder

Franz Halder

Franz Ritter Halder nació en Würzburg, Alemania, el 30 de junio de 1884, (Ritter no es un nombre sino un título nobiliario equivalente a Cabllero).  Franz fue hijo del General Maximilian Halder y Mathilde Steinhel.   Su padre perteneció a una familia de militares protestantes que sirvieron durante 300 años en el cuerpo de oficiales del Ejército Bávaro.

En 1902 ingresó al ejército en el Tercer Regimiento Real de Artillería en Munich.  En 1903 era abanderado de su compañía desde el 29 de enero de ese año y después de graduarse en la Escuela de Guerra de Munich, en 1904, fue ascendido a Teniente.   Halder fue matriculado en la Escuela de Artillería donde cursó estudios entre 1906 y 1907 y luego estudió en la Escuela de Estado Mayor de Bavaria entre 1911 y 1914.

Durante la Primera Guerra Mundial fue Oficial de Municiones prestando servicio en el Cuartel General del Tercer Cuerpo del Ejército Bávaro.   El 9 de agosto de 1915 fue ascendido a Capitán asignado al Cuartel General del Príncipe de la Corona de Bavaria en la Sexta División de Infantería.   En 1917 sirvió como oficial de Estado Mayor en el Cuartel General del Segundo Ejército, antes de ser transferido al Cuarto Ejército.

Terminada la guerra, entre 1919 y 1920, sirvió en la Oficina de Entrenamiento del Ministerio de Guerra.   Entre 1921 y 1923 fue Instructor Táctico en el Wehrkreis VII (Séptimo Distrito Militar) de Munich.

El 17 de marzo de 1924 fue ascendido a Mayor y en 1926 fue nombrado Director de Operaciones en el Cuartel General del Wehrkreis VII de Munich.   El 01 de febrero de 1929 fue ascendido a Teniente Coronel y entre 1929 y 1931 sirvió en el Servicio de Entrenamiento del Ministerio de Guerra.

Después de ser ascendido a Coronel el 01 de diciembre de 1931 Halder sirvió como Jefe de Estado Mayor del Wehrkreis VI en Münster, Westphalia) cargo que ocupó hasta comienzos de 1934.   Después de ser ascendido a Mayor General el 01 de octubre de 1934 prestó servicios como Comandante General de la Séptima División de Infantería en Munich.   El 01 de agosto de 1936 fue ascendido a Teniente General y nombrado Director del Estado Mayor de Maniobras.   Luego, entre octubre de 1937 y febrero de 1938 fue nombrado Director de la Sección de Entrenamiento en el Estado Mayor General del Ejército en Berlín.   Durante ese período, Halder realizó una destacada labor en el entrenamiento de las fuerzas luego de restablecido el servicio militar obligatorio en 1935.

El 01 de febrero de 1938, Halder fue ascendido a General de Artillería.   Fue solicitado por Keitel para ocupar el cargo de Jefe del Estado Mayor General del Ejército bajo las órdenes del General Walther von Reichenau, pero Halder declinó el puesto por considerar que no podía trabajar con Reichenau debido a diferencia de caracteres.   Como Keitel deseaba que Halder ocupara tan alta posición conversó con Hitler para ponerlo bajo las órdenes del General Walther von Brauchitsch que ocuparía el cargo de Comandante en Jefe del Ejército Alemán.   Halder aceptó, pese a sus discrepancias con el partido Nacionalsocialista, convirtiéndose en Jefe del Estado Mayor General del Ejército el 01 de setiembre de 1938 y reemplazando al General Ludwig Beck.   La designación de Halder se debió pues a la confianza que le tenía Keitel, reconociéndole grandes dotes organizativas, pero era evidente que Halder aceptaba el altísimo cargo sin entusiasmo y tal vez con desagrado.

Una semana después, Franz Halder le presentó a Hitler los planes para la ocupación militar de Checoslovaquia con dos ejércitos al mando de los generales Gerd von Rundstedt y Wilhelm Ritter von Leeb.   El plan estaba muy mal concebido.   Hitler tenía otras ideas y decidió que fuera el General Reichenau quien dirigiera el avance de la fuerza principal hacia Praga.   La ejecución del plan no fue necesaria puesto que el Primer Ministro Británico Neville Chamberlain aceptó la propuesta de Hitler para dividir a Checoslovaquia con la firma del Acuerdo de Munich, permitiéndole a Alemania recuperar los Sudetes.   La opinión de historiadores militares es que los planes de Halder no fueron los más adecuados para las circunstancias, teniendo en cuenta que se elaboraron antes que Chamberlain aceptara los planes de Hitler y por tanto en esos momentos existían los riesgos de una guerra.

Halder no sólo actuaba sin entusiasmo, sino que era un sedicioso que conspiraba contra Hitler en vez de servirle con la lealtad que su cargo demandaba.   Confabuló con oficiales y permitió que el Cuartel General del Ejército albergara a conspiradores dispuestos a derrocar al Jefe de Estado.  

Entre 1938 y 1940 todos los planes ordenados por Hitler producían un contra plan para sabotear la conducción de la guerra y detrás siempre se encontraba Halder movido por su animadversión contra el Nacionalsocialismo.   La firma del Acuerdo de Munich sumió a Halder en una profunda depresión.  En una entrevista en 1959 Halder acusó al Primer Ministro Chamberlain de ser el culpable por haber seguido el juego de Hitler al firmar el Acuerdo de Munich.

A comienzos de 1939, Franz Halder comenzó a elaborar los planes para la invasión de Polonia.   La opinión de Halder era que los soldados polacos eran estúpidos y por tanto la guerra sólo duraría más de dos a tres semanas.   En esta oportunidad, el plan elaborado por Halder fue impecable.   Por el éxito de la operación, el 27 de octubre de 1939, fue condecorado con la Cruz de Caballero para la Cruz de Hierro.

Después de la Campaña de Polonia le ordenaron a Halder preparar los planes de invasión del Oeste y eso lo lanzó nuevamente a complotar para derrocar a Hitler (Conspiración Zossen), aunque sin comprometerse directamente.   El rechazo del General von Brauchitsch de unirse a los sediciosos nuevamente lo sumió en una profunda depresión que le impidió planificar la campaña del Oeste de manera adecuada.   Pero el 5 de noviembre de 1939 temeroso que Hitler descubriera la conspiración decidió apartarse de los complotados destruyendo toda pista que lo ligaran a la conspiración.

Mientras eso ocurría, von Manstein presionó a Halder para hacer planes de una ofensiva principal por las Ardenas en vez de a través de Holanda y Bélgica.   Halder no hizo ningún caso a la recomendación de Manstein pues no estaba dispuesto a hacer ningún plan que le permitiera a Hitler tener éxito.   Afortunadamente para los alemanes el plan de Manstein fue el utilizado y que culminó con una inobjetable victoria.  Sin embargo bajo la influencia del General Beck, los generales von Brauchitsch y Halder buscaron todos los pretextos para retrasar y de ser posible impedir el desencadenamiento de la ofensiva. Invocaron el mal tiempo, la falta de preparación, las dificultades en el transporte, falta de combustible y materias primas estratégicas.   El tiempo que ganan les permite esperar un arreglo pacífico del conflicto.   Hitler se ve obligado a retrasar la ofensiva posponiéndola hasta veintinueve veces.   Pero dándose cuenta Hitler de que era Halder quien entorpecía los planes. 

Sin informarle a la OKH, Hitler le ordenó al General Nikolaus von Falkenhorst preparar la invasión de Noruega.   Pero, como von Falkenhorst necesitaba de tropas de montaña, requería la ayuda de Halder para obtenerlas y claro que se opuso.   Pero Hitler no estaba dispuesto a aceptar tal oposición y desautorizó la decisión de Halder.

Después de la victoria en el Oeste, Hitler ignoró cualquier mención honrosa para el General Halder.   Hubo menciones tan altas como Mariscal de Campo, pero no para Halder, que apenas fue ascendido, el 19 de julio de 1940, a Coronel General.  Durante la preparación de los planes para invadir Inglaterra, Halder exige un frente de invasión de 300 kilómetros, a fines de agosto Hitler lo reduce a 120 kilómetros y decide que tres ejércitos alemanes lleven a cabo la invasión.

En agosto de 1940 comenzó a trabajar elaborando la Operación Barbarossa.   Hitler redujo el área de influencia de Halder limitándolo a elaborar planes de batalla para el Frente del Este solamente.   Para Halder y muchos comandantes, la campaña de Rusia sólo tendría éxito con la ocupación de Moscú, pero para Hitler más importantes eran las decisiones políticas y económicas que las de índole puramente militar.

El 29 de junio de 1942, Halder apareció en la portada de la revista Time y en un artículo relacionado ("The Time is Now") sobre la campaña alemana en Rusia.   Halder no se atrevió a desobedecer directamente las órdenes de Hitler pero hizo todo lo posible por trabarlas con decisiones y planes engañosos.   De igual forma, no participó directamente en las conspiraciones contra el Führer, pero veladamente las alentaba.

El 19 de diciembre de 1941 von Brauchitsch renuncia y Hitler asume el mando directo de las Fuerzas Armadas con Keitel como Jefe de Estado Mayor del OKW (Fuerzas Armadas) y Halder como Jefe de Estado Mayor del OKH (Ejército).

A mediados del año 1942 Halder le comunicó a Hitler que había subestimado el número de divisiones soviéticas, pero Hitler no le hizo mucho caso, pues estaba convencido que el Ejército Rojo estaba derrotado.   Hitler fue más allá, pues no aceptó la recomendación de Halder para que las fuerzas del 11º Ejército de Manstein atacaran Leningrado.   También advirtió Halder que la campaña en el Cáucaso estaba mal concebida.   Por tantas discrepancias en la dirección de la guerra y cuando discrepó con él sobre las acciones en Stalingrado le hicieron decidir a Hitler enviarlo a la Reserva del Führer el 24 de setiembre de 1942.

El 20 de julio de 1944 un grupo de oficiales llevó a cabo el atentado contra la vida del Führer.   Franz Halder fue arrestado al día siguiente, aunque no estuvo involucrado directamente en el intento de asesinato.   El 31 de enero de 1945 Halder fue dado de baja en el ejército y fue transferido al Tirol.   El 7 de febrero de 1945, fue enviado a Flossenbürg y luego el 7 de abril a Dachau, donde fue capturado por las fuerzas de EEUU.   Halder pasó dos años en un campo de prisioneros británico desde el 5 de mayo de 1945 hasta el 30 de junio de 1947 y luego enviado a una prisión en Estados Unidos.

Después de liberado, Franz Halder sirvió durante 14 años como asesor en la División Histórica del Ejército de Estados Unidos y en 1961 recibió el Premio por Servicios Civiles Meritorios, la más alta condecoración civil de EEUU por servicios al Estado.

Otras condecoraciones que recibió Halder fueron la Orden de la Casa Real Prusiana de Hohenzollern; la Cruz de Caballero con espadas; la Orden al Mérito Militar de Bavaria; la Orden Alberto de Sajonia de 4ª Clase con Corona y Espadas; la Cruz al Mérito Austro-Húngaro de Caballero de Primera Clase con Espadas y la Cruz de Honor de 3ª Clase con Decoración de Guerra.

Franz Halder fue autor de los libros "Hitler as War Lord" (1949) y "The Halder Diaries" (1976) así como muchos otros documentos y manuscritos confidenciales utilizados por la OTAN durante la Guerra Fría.

Franz Ritter Halder, casado con Gertrude Erl el 23 de setiembre de 1907, falleció el 2 de abril de 1972 en Aschau, Chiemsee, Bavaria, cuando contaba con 88 años de edad.


Publicado: 29 abril/2009 - Actualizado: 05 mayo/2013