Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Coronel-General Friedrich "Fritz" Fromm

Friedrich "Fritz" Fromm

Friedrich "Fritz" Fromm nació en Charlottenburg, Berlín, Alemania, el 8 de octubre de 1888.  Escogió la carrera de las armas y sirvió durante la Primera Guerra Mundial terminando la guerra con el grado de Teniente.   Fue uno de los oficiales de alta graduación con más estatura dentro del Heeres.

Fromm jugó al principio de la época del Nacionalsocialismo un papel importante en la estructura de poder del régimen: desde 1933, fue responsable de la actualización de personal y equipo del Heeres (Ejército Alemán).  También desde 1939 fue Chef der Heeresausrüstung und Befehlshaber des Ersatzheeres (comandante del Ejército de Reemplazo) que constituía la reserva del Heeres y tenía a su cargo el entrenamiento de los reclutas, así como todas las instalaciones militares en Alemania.   Ostentaba pues, un cargo muy importante dentro del ámbito castrense y dependía, no del Oberkommando der Wehrmacht (OKW), sino de Hitler directamente a partir de 1941.

A principios de 1942 el Coronel-General Fromm, que ostentaba la Cruz de Caballero en su Cruz de Hierro, aparentemente, recomendó ir a la defensiva durante el resto del año; debido a que el material escaseaba y consideraba necesario una reorganización del Heeres para poder contener al Ejército Rojo que recibía ingentes cantidades de material de Estados Unidos.

Cuando Claus von Stauffenberg fue designado Jefe de Estado Mayor de Fromm, tuvo la osadía de comunicarle a su jefe que existía un conspiración para derrocar a Hitler.   Fromm no se comprometió con los conspiradores pero de alguna manera consintió participar en el Golpe de Estado si tenía éxito.   Cuando fracasó el golpe del 15 de julio, Fromm se negó a continuar formando parte de cualquier otro amotinamiento y los conspiradores supieron entonces que Fromm sería un obstáculo en el futuro.

Sin embargo, cuando el 20 de julio Stauffenberg decidió proceder colocando una bomba en la Sala de Conferencia de la Guarida del Lobo, y la noticia del atentado llegó a Bendlerstraße, Fromm supo inmediatamente que fue Stauffenberg el que colocó la bomba.   Al recibir de parte de Keitel la noticia de que Hitler estaba vivo, se negó tajantemente a firmar la orden que pondría en marcha el Plan Walküre que sería utilizado por los golpistas para derrocar al régimen y tomar el poder.

Al negarse a a firmar las órdenes fue apresado por los conspiradores, pero la intervención del Mayor Remer, al mando del Distrito de Berlín, desbarató la sedición.   Fromm recuperó la libertad y ordenó apresar a los conspiradores.

Para evitar que se supiera que él había tenido conocimiento de la conspiración y que no había actuado con lealtad para con Hitler, su jefe directo, Fromm ordenó fusilar a los principales cabecillas, incluyendo a Stauffenberg y al General Olbricht contra las Ordenes de Hitler que eran capturarlos vivos y someterlos a juicio.

Después de ordenar la ejecución y frustrado el intento de Golpe de Estado, Fromm regresó a su oficina por la noche después de recibir un aviso de un ataque aéreo.  En su oficina los esperaban Goebbels y oficiales SS.   Fromm intentó reclamar el crédito por frustrar el Golpe de Estado, pero Goebbels no le creyó, al haber muchas evidencias que lo culpaban, en especial su pasividad para que las cosas fluyeran sin que él hubiera hecho nada para detener la sedición.   Pese a ello, Goebbels no ordenó detenerlo en ese momento.

Dos día después, el 22 de julio de 1944, Fromm fue arrestado y enjuiciado por sedición.   Despojado de su aptitud para vestir el uniforme fue despojado de todos sus rangos y condecoraciones desde la Primera Guerra Mundial y dado de baja deshonrosamente del ejército alemán el 14 de septiembre de 1944.  Como civil Fromm fue condenado a muerte por el Volksgerichtshof (Jurado del Pueblo) el 07 de marzo de 1945.

Como la corte no pudo demostrar una asociación directa con los conspiradores del 20 de julio, fue acusado y condenado por cobardía ante el enemigo.   El 12 de marzo de 1945, Fromm fue ejecutado en la prisión de Brandenburg-Görden por un pelotón de fusilamiento.  Se dice que sus últimas palabras ante el pelotón de fusilamiento fueron: "Muero, porque así ha sido ordenado.  Siempre quise lo mejor para Alemania." Fromm tenía 56 años de edad.


Publicado: 02 setiembre/2014