Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Rey Carol II de Rumania

Rey Carol II de Rumania

Carol Príncipe de Hohenzollern-Sigmaringen y luego Carol II Rey de Rumania, nació el 3 de octubre de 1893 en Sinaiam, Rumania, hijo del entonces Príncipe Ferdinando y de Maria, Princesa de Gran Bretaña e Irlanda, de Edimburgo y de Saxe-Coburg y Gotha.

Tuvo cuatro hermanos: Elizabetha, María, Nikolai e Ileana.  Desde muy joven el Príncipe Carol dio muestras de tener una enorme personalidad que causaba la admiración de quienes lo conocían.   Ese carisma le causaría más problemas que beneficios durante su vida y la vida de los rumanos.

Cuando el Rey Ferdinando I de Hohenzollern accedió al trono, Carol se convirtió en el heredero y por ley era también Senador en el Parlamento, aunque a sus 21 años estaba más preocupado por asuntos mundanos que por cuestiones de Estado.  Durante la Primera Guerra Mundial mientras la familia real se encontraba refugiada en Lasi, Carol desertó del ejército y se escapó con su amante Ioana Marie (Zizi) Lambrino hija de un Mayor del Ejército que después llegaría a General.  Fueron a Odessa donde se casaron y tuvieron un hijo, el Príncipe Mircea Gregor Carol Lambrino nacido el 8 de agosto de 1920. 

La noticia causó un tremendo escándalo y Carol fue recluido en el Monasterio de Horaita-Neamt y seguidamente la Corte de Ilfov declaró nulo el matrimonio.  A pesar de eso, Carol y Zizi siguieron viéndose.  En vista de las desobediencias de Carol y para que la relación entre ambos finalizara, por decisión de su padre, fue obligado a realizar un largo viaje.

Carol II

Sello de correos de 1940

Un año después, Carol conoció a Eleni, Princesa de Grecia y Dinamarca, hija del Rey Constantin I de los Helenos y la Reina Sofía Ulrica de Prusia, Reina Consorte de Grecia.  El Príncipe Carol y Eleni se casaron en Atenas el mismo año y el 25 de octubre de 1921 nació su hijo el Príncipe Mihai.  Las relaciones entre Carol y Eleni se deterioraron por los continuos devaneos de Carol y se separaron en 1928.

No pasó mucho tiempo hasta que en marzo de 1923 Carol conociera a Magda Wolf Lupescu, más conocida como Elena Lupescu y se convirtieron en amantes mientras ella estaba aún casada con un oficial del ejército.  Los encuentros furtivos terminaron en 1925 cuando abiertamente comenzaron una relación estable.  Elena no era bien vista en la corte porque era muy extrovertida, ampulosa, caminaba moviendo atrevidamente las caderas y aunque se decía que era hija ilegítima del Rey Carol I (prima de Carol), no le perdonaban que fuera judía.  Es decir, para los rumanos Elena Lupesco, era todo lo opuesto a la Princesa Eleni.

Elena Lupescu fue deportada para mantenerla alejada de la corte, pero Carol no lo soportó y salió en busca de su amante.  Desde entonces Elena dominó la vida de Carol y se establecieron en París, donde el Príncipe trató de vivir en el anonimato con el nombre de Carol Caraiman.

A pesar de las historias amorosas, que le costaron el trono varias veces, la carga más pesada de la vida de Carol ha sido el haber sido acusado de corrupto, libidinoso y con una obsesión desmedida por el sexo.  Como ya se había hecho costumbre, poco después de irse a París, otro escándalo sacudió a la corte rumana. 

En 1926, el Rey Ferdinand decidió desheredar a Carol, obligándolo a renunciar a sus derechos de sucesión y nombró a su nieto Mihai como su sucesor al trono.   Por eso, cuando en 1927 murió el Rey Ferdinand, el Príncipe Mihai se convirtió en Rey de Rumania.  Sin embargo, por ser menor de edad, fue nombrada una Regencia compuesta por su tío el Príncipe Nicolae, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Miron Cristea y el Presidente de la Alta Corte de Justicia, Gheorghe Buzdugan.

Carol y Elena

Elena Lupescu y Carol en el exilio

El 6 de junio de 1930 Carol regresó secretamente a Bucarest y dos días después, el 8 de junio, el Parlamento lo proclamó Rey Carol II de Rumania, dándose el hecho curioso de que un padre suceda a su hijo en el trono.  Los primeros años de su reinado lo mostraron como un monarca con muy madura personalidad.

Era enormemente popular, mucho más que sus ancestros, pero cometió el error de rodearse de personajes que le hicieron mucho daño a su gobierno.  Uno de sus peores errores fue alejar del país a la Reina Eleni y continuar las relaciones amorosas con la pasión de juventud, Elena Lupescu, pese a la promesa hecha al Primer Ministro que no mantendría ningún tipo de relación con ella.

En 1938, aconsejado por la camarilla de palacio y debido a la situación política en Europa, Carol II asumió poderes dictatoriales aboliendo la Constitución y otorgándose plenos poderes. Proscribió los partidos políticos y estableció un partido único, práctica que se estaba haciendo común en muchos países de la región.  Pensó que podía convertirse en el "Rey de la resurrección nacional", pero la corrupción que lo rodeaba, promovida por personajes llevados a la corte por su amante Elena Lupescu, le deparó otro destino.

En 1939 declaró la neutralidad de Rumania frente al conflicto de Alemania y Polonia, ratificándola al internacionalizarse el conflicto con la intervención de la Unión Soviética, Francia e Inglaterra.  No supo manejar la política exterior y en consecuencia Rumania perdió Bucovina y Besarabia por exigencia de la Unión Soviética y cedió Transilvania a Hungría.  El 6 de setiembre de 1940, la complicación del panorama internacional obligó a Carol II a abdicar nuevamente en favor de su hijo Mihai I, que formó gobierno con el General Ion Antonescu.

Carol II dejó Rumania para siempre el 7 de setiembre de 1940, junto con su amante Elena Lupescu, en un tren especial llevándose muchos tesoros del palacio, incluyendo pinturas famosas de Tiziano, El Greco y Grigorescu y reservas de oro y dinero del tesoro.  Durante su exilio vivió en varios países de Sudamérica.

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, trató de recuperar el trono constantemente, incluso poniéndose en contacto con los soviéticos, pero eso sólo le causó problemas al Rey Mihai durante las negociaciones que realizaba por su parte con los Aliados.  A excepción de Tatatrescu, los políticos rumanos no le prestaron ninguna atención a Carol y nunca lo tomaron en serio, acusándolo más bien de ser el culpable de la desintegración del reino.

En 1947, luego que Rumania cayó bajo el manto del comunismo, Carol se casó en Brasil con Elena Lupescu, el amor de su vida, quien se convirtió en la Princesa Consorte Elena.  Finalmente se establecieron en Portugal donde vivieron hasta que Carol enfermó de cáncer y murió en 1953, a la edad de 60 años.  Sus restos fueron enterrados en la Capilla de los Reyes de Portugal en El Estoril.  Elena Lupescu heredó su inmensa fortuna y le sobrevivió 25 años, viviendo entre Portugal y Francia.

El Príncipe Carol Lambrino, hijo de Carol II y Zizi Lambrino, sobrevivió la guerra y se casó tres veces, en 1944 con Helene Nagavitzine con quien tuvo un hijo bautizado Paul; en 1960 Carol Lambrino se casó con Jeanne Williams; y en 1984 con Antonia Colville.

Carol Lambrino hizo demandas judiciales para probar su legitimidad y fue resuelta en su favor en el año 2003.  La decisión de la Corte de Justicia le permitió utilizar el apellido Hohenzollern y eso significa que se ha creado una duda sobre la legitimidad de los matrimonios posteriores de Carol II.

Michael I, medio hermano de Carol Lambrino, y último Rey de Rumania, está a la espera de la decisión a la apelación hecha ante la Corte Suprema de Justicia. Carol Lambrino falleció el 27 de enero de 2006 y la defensa la continúa su hijo, Paul.


Bibliografía

-The Playboy King : Carol II of Romania (Contributions to the Study of World History) de Paul D. Quinlan.

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Publicado: 11 noviembre/2000 - Actualizado: 29 abril/2013