Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Amadeo Humberto de Saboya IV Duque de Aosta

Humberto de Saboya

Amadeo Humberto de Saboya,  Duque de Aosta, virrey de Etiopía, nació el 21 de octubre de 1898 en Turin.  Era hijo de Emanuele Filiberto II Duque de Aosta y de la princesa Elena de Orleans.  Recibió en 1904 el título de Duque de Puglia, nombre que años después él hizo célebre en la guerra de 1914-18 y en las campañas africanas.   A los nueve años fue enviado a Inglaterra a estudiar en el Colegio de St.  Andrews.  Dos años después regresa a casa.

Gracias a un decreto especial, al entrar Italia en la guerra pudo alistarse en el Ejército a la edad de quince años.  A sus compañeros de armas les amenazó con golpearlos en la cara si le llamaban Alteza Real, exigiéndoles que lo trataran de "tú" como a cualquiera de los compañeros.   Pidió entrar como soldado de Artillería a las órdenes de su padre, Comandante en Jefe del III Ejército, y en diciembre de 1915 recibió su primera Cruz de Guerra.  En enero de 1917 era comandante de batería, después de haber sido ascendido a capitán en Sabotino por méritos de guerra.  El mariscal Petain le otorgó la Cruz de Guerra francesa, con citación en la Orden del Ejército.

Terminada la guerra, el duque de Aosta marchó por primera vez a África y en Somalia se reunió con su tío el Duque de Puglie, al que ayudó en sus estudios coloniales.  Poco después, vuelve a Italia a continuar sus estudios interrumpidos por la guerra y en la Universidad de Palermo obtiene el título de doctor en Derecho.

Poco después, ingresa a la Escuela de Caballería de Tor di Quinto e inmediatamente regresa a África y pasa un año de incógnito en el Congo Belga.  Después de hacer un viaje con su madre por Tanganika, hasta el Nilo.  El Duque de Aosta se traslada a Libia para tomar parte en la guerra.  Recibe el mando de un puesto en los más profundo del desierto de Sirte y une su nombre a la creación de los destacamentos de meharistas italianos.

En 1926, el duque de Aosta es nombrado inspector de los Grupos del Sahara que se distinguen en varias operaciones.  El mariscal Graziani le confiere la medalla de la Orden Militar de Saboya, la más alta distinción militar italiana.   Regresa después a Europa y dicta numerosas conferencias sobre África.  A la muerte de su padre le sucede como III Duque de Aosta y se establece en Trieste como jefe de un regimiento de Artillería.   En 1927 se celebró su matrimonio con la princesa Ana de Francia, hija del duque de Guisa.  En 1932 el duque de Aosta pasó a la Fuerza Aéreas Italiana y después de desempeñar diferentes cargos de mando fue nombrado Jefe del Comando Supremo de la División Acquila, con sede en Goritzia.

Tras la conquista de Etiopía, en 1937, fue nombrado Virrey de Etiopía (Abisinia) en substitución del Mariscal Rodolfo Graziani, cargo en el que se aplicó con interés a la mejora de la población indígena y a la explotación de los terrenos africanos.  A la entrada de Italia en la guerra contra Inglaterra y Francia, recibió el mando de las fuerzas del África Oriental que, bajo su dirección, conquistaron la Somalia Británica y algunas localidades del Sudán.  Privado de toda comunicación con la metrópoli y obligado en consecuencia a contar exclusivamente con sus propias fuerzas, sufrió el ataque de fuerzas británicas superiores en número y dotadas de moderno y excelente material.  Las tropas italianas se defendieron con tesón hasta verse el duque obligado a evacuar Addis Abeba para ahorrar a la capital de Abisinia los horrores de un asedio.  Cercado en Amba Alagi y después de consumir todas las reservas, el 19 de mayo de 1941 ordenó a sus soldados la cesación de las hostilidades.  Los ingleses rindieron honores al duque.

Hecho prisionero es internado en una prisión en Dònyo Sàbouk, zona insalubre e infestada por la malaria.  Las condiciones de la prisión son rígidas, estando prohibidas todo tipo de visitas.  El duque se dedica a cultivar la tierra y despliega gran actividad física.  A fines de noviembre comienza a sentirse mal y a fines de año tiene un súbito ataque de fiebre que lo obliga a guardar cama.  El médico de la prisión, Dr.  Borra sospecha que se trata de tifus.  Después de tres semanas, el duque puede visitar a los prisioneros italianos del campo 357.   El 26 de enero de 1942 le vuelve la fiebre, esta vez se trata de malaria.   El Dr. Borra visita a un médico inglés por medio del cual logra que el duque sea transferido a Nairobi.

En Nairobi le diagnosticaron además tuberculosis.  Un médico de Ciudad del Cabo, especialista en pulmones, pasa por Nairobi y confirma el diagnóstico.   Solicita que le visite un familiar, pero los ingleses rechazan la solicitud del enfermo.  El 2 de marzo de 1942, el padre Boratto le administra la Extremaunción y fallece al día siguiente.


Publicado: 3 junio/2008 - Actualizado: 13 abril/2013