Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Sargento Alan Eugene Magee

Alan Eugene Magee

Alan Eugene Magee nació el 13 de noviembre de 1919 en Plainfield, New Jersey, EE.UU., en una familia de seis hermanos.

Fue llamado al servicio después del ataque a Pearl Harbor y se presentó al Cuerpo Aéreo del Ejército.   Debido a su estatura, 1,65m, fue asignado a ocupar una plaza como artillero en la torreta inferior Sperry de los B-17, que por cierto era la más peligrosa de todas las posiciones pues, aparte de ser la más expuesta (el artillero virtualmente iba fuera del avión), requería de asistencia para el ingreso y salida del puesto, además de no poder ingresar a la esfera con el paracaídas puesto y debía permanecer en una posición incómoda con las piernas abiertas y las rodillas colocadas a la altura del pecho.

El día 3 de enero de 1943, el B-17 en el que volaba Magee, perteneciente al 360º Escuadrón de Bombardeo, fue asignado a formar parte de una misión de bombardeo, con 85 aviones, a las bases de submarinos alemanes en el puerto de Saint-Nazaire en Francia.   Para Magee se trataba de su misión número 7, de las 25 a las que estaba obligado a cumplir como mínimo.

Los objetivos eran los almacenes de torpedos.   Como era de esperar, el fuego antiaéreo era muy nutrido además de las escuadrillas de caza que los recibieron poco antes de llegar a la costa francesa.

El avión fue blanco de un proyectil antiaéreo que estalló, cerca de la posición de Magee,  obligándolo a escapar de la torreta con algunas heridas.   Instantes después de salir de la torreta esférica, un Focke-Wulf FW 190 destrozó un ala del B-17.  En esos momentos el B-17 se encontraba a unos 6000 metros de altura y estaba incendiándose.  Lo que vio lo dejó petrificado, su paracaídas se encontraba totalmente inservible y no tuvo otra alternativa que dirigirse al compartimiento de bombas para esperar al radio operador y poder saltar abrazado a él.  

El avión entró en barrena.   Una ráfaga de un caza alemán lo volvió a herir y trató de arrastrarse al puesto del radio operador, pero perdió el conocimiento y sin saber cómo salió expulsado por alguna abertura del destrozado avión debido a la fuerza centrífuga generada por el aparato que caía en espiral.

Magee recuperó la conciencia cuando estaba cayendo a tierra a una velocidad de cerca de 200 Km/h.   Sólo pudo encomendarse a Dios en esos minutos que lo acercaban a una muerte irremediable.

Instantes después el cuerpo del artillero se estrelló contra una claraboya de la estación de trenes de Saint-Nazaire.   Milagrosamente con vida, fue llevado a un hospital militar alemán donde le encontraron 28 esquirlas en el cuerpo, un pulmón perforado, daños en los riñones, una abertura en la nariz y un ojo prácticamente fuera de la órbita, además dientes rotos, el brazo derecho con fracturas y casi cercenado del cuerpo y una pierna fracturada.   Pero, fue gracias a la cantidad de vestimenta que llevaba para protegerse del frío en los vuelos a gran altura, que pudo salvar la vida.

Fue atendido por los médicos alemanes que le salvaron su brazo derecho, pero estuvo internado en un hospital durante dos meses y medio.   Una vez recuperado y dado de alta fue enviado a un campo de prisioneros.

Otros dos compañeros de Magee lograron saltar en paracaídas, el navegante Teniente Glen M. Herrington y el artillero de cola Sargento James Gordon, quienes cayeron al mar y fueron rescatados por los alemanes.   Los médicos tuvieron que amputarle una pierna al teniente Herrington.   Los demás tripulantes perdieron la vida.

Alan Eugene Magee fue liberado al finalizar la guerra en mayo de 1945 y recibió la Medalla Aérea y el Corazón Púrpura.   Trabajó en la industria de aviación, hasta 1979, cuando se jubiló.

Su historia fue contada en 1981 por la revista del Museo Smithsoniano, como una de las 10 más sorprendentes historias de la guerra.

En 1993 el pueblo de Saint Nazaire colocó una placa recordatoria de su increíble salto sin paracaídas.   Durante la visita, el día de la inauguración, visitó la estación de tren donde la claraboya le salvó la vida.

Alan Eugene Magee falleció en San Angelo, Texas, el 20 de diciembre de 2003 por falla cardiaca y renal a la edad de 84 años.


Publicado: 27 marzo/2012 - Actualizado: 13 abril/2013