Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

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Petar II

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Petar II y Pavle

El Rey Petar II y el Regente Pavle


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Breve reseña histórica de la época

El 26 de agosto de 1939, después de meses de negociaciones, el Primer Ministro Dragiša Cvetkovic y el líder político Vladko Macek sellaron un acuerdo llamado el Sporazum Cvetkovic-Macek, que creaba una Croacia autónoma lo más inclusiva posible.  Para el Regente Pavle, su principal preocupación era conciliar a Serbios y Croatas para que vivieran en paz. Por mandato del Sporazum, Belgrado estaba a cargo de los asuntos de defensa, seguridad interna, asuntos exteriores, comercio exterior y transporte. Las cuestiones internas de Croacia eran resueltas por el electo Parlamento Croata (Sabor) y por el ban (gobernador croata) nombrado por la corona.

Pero el Sporazum no cumplió su cometido, más bien fue un incentivo para el separatismo entre los croatas, pues Macek y otros croatas veían la autonomía como primer paso hacia la independencia.  Los serbios atacaban al Primer Ministro Cvetkovic, alegando que el Sporazum les coartaba su democracia y les impedía la autonomía.  Por su parte, los musulmanes demandaban la autonomía de Bosnia y los eslovenos y montenegrinos deseaban el federalismo.

El 25 de marzo de 1940, el Príncipe Petar y el Regente Pavle, junto con el Primer Ministro Cvetkovic, firmaron el Pacto Tripartito mediante el cual Yugoslavia era oficialmente aliada de Alemania e Italia.  Dos días después, un golpe de Estado derrumbaba el régimen, deponiendo al gabinete de Cvetkovic-Macek, declarando al joven Rey Petar II, de 16 años, y formando un nuevo gabinete bajo la autoridad del General Dusan Simovic.   La historia revela que los británicos intervinieron para que se efectuara ese golpe de Estado, para evitar la alianza de Yugoslavia con Alemania.  

Es evidente esa presunción pues cuando las noticias de las intenciones del gobierno yugoslavo de firmar el Pacto Tripartito con Alemania llegaron a Londres, un mensaje fue enviado al embajador británico Sir Ronald Campbell, que decía:

"Está usted autorizado para proceder a su entera discreción, utilizando cualquier medio a su disposición, para influenciar en los líderes y la opinión pública y hacerles entender la realidad y tomar acción para lograr el propósito conveniente para los intereses británicos.   Tiene usted total autorización para tomar cualquier medida que usted pueda considerar adecuada, para lograr cambio de gobierno o régimen, aún mediante golpe de estado."

Eso decía el mensaje, pero una vez consumado el complot, el embajador británico se encontró con que el Alto Mando Militar Yugoslavo mostraba poca determinación para resolver problema principal.  En vez de denunciar el Pacto Tripartito, el General Simovic esperaba que la crisis se resolviera sin tener que llegar a extremos.   Eso le dio tiempo a Alemania para tomar la iniciativa y evitar que bajo la presión británica, Simovic cediera.

Un día después de la revuelta en Yugoslavia, Hitler firmó la Directiva No 25, cuyo primer párrafo decía:

"La revuelta militar en Yugoslavia ha cambiado la situación política en los Balcanes.  Yugoslavia, aún haciendo declaraciones de lealtad y respeto al Pacto Tripartito, debe ser considerada como un enemigo y debe ser derrotada cuanto antes."

El resto del documento, indicaba cómo debía llevarse a cabo la invasión.  Dos grupos estratégicos debían converger en Belgrado y eliminar la resistencia del ejército yugoslavo.  Un tercer grupo debía atacar la zona de Serbia y Macedonia.  Esto aseguraría la plataforma para un ataque simultáneo a Grecia.  Alemania debía intensificar los ataques en Yugoslavia para asegurar que los croatas tomaran poder.

Para lograr la rápida movilización, era necesario divertir fuerzas de la Operación Barbarossa que se preparaba para atacar a la Unión Soviética.  De esa forma, se contaron con 10 Cuerpos de Ejército, 4 de los cuales eran blindados, 32 divisiones, incluyendo 10 blindadas y cuatro motorizadas.  Mussolini envió al 2º Ejército bajo el mando del General Ambrosio, compuesto por cuatro cuerpos y el 11º Ejército para atacar a Albania.  Hungría se unió con la promesa de que obtendría los reclamos territoriales pendientes con Yugoslavia, a pesar de que ambos países habían firmado unas semanas antes un pacto de no agresión.   Se dice que esta situación llevó al Ministro del Exterior húngaro el Conde Teleki a suicidarse.

El día 6 de abril comenzó el asalto aéreo a Belgrado mientras las fuerzas de tierra cruzaban la frontera.  El 17 de abril de 1940, el Ministro del Exterior de Yugoslavia, Aleksander Cincar-Markovic, conjuntamente con el General Jankovic, Jefe de Estado Mayor encargado, se dirigieron a Belgrado para firmar el instrumento de rendición.  Al momento de la firma, el Rey Petar II, se encontraba a bordo de un avión Sunderland rumbo a Egipto.   En sólo 12 días Yugoslavia fue ocupada por Alemania, Italia, Bulgaria y Hungría.  Croacia fue independizada, incluyendo Bosnia y Hercegovina, Italia ganó el sur de Eslovenia y la mayor parte de Dalmacia, anexó Kosovo a Albania y ocupó Montenegro.  Hungría ocupó Vojvodina y los territorios fronterizos de Eslovenia y Croacia.  Bulgaria ocupó Macedonia y el sur de Serbia.

Como resultado de la rendición, más de 340.000 oficiales y soldados yugoslavos fueron capturados y marcharon a campos de prisioneros.  Sin embargo, unos 300 mil hombres lograron escapar y más tarde, formaron la Resistencia Chetnik, de tendencia monárquica, liderados por el Coronel Draza Mihailovic.  Las bajas alemanas fueron apenas 151 muertos, 15 desaparecidos y 392 heridos.

Los partisanos yugoslavos con dirigencia comunista se constituyeron en el mayor grupo de resistencia en los Balcanes.  Josip Broz Tito hijo de campesinos esloveno-croatas era miembro del partido comunista desde 1917.  En julio de 1941, Tito con algún apoyo de los Chetniks efectuaron un alzamiento que logró apoderarse de la campiña yugoslava proclamando la República Uzice en Serbia Occidental, pero en setiembre, las fuerzas alemanas contraatacaron.  A partir de ese momento se desataron interminables ataques partisanos y represalias alemanas.  Tito aprovechó la circunstancia para reclutar más partisanos que sólo ansiaban vengarse.  La situación llegó a tal punto, que los Chetniks se comenzaron a oponer a los partisanos de Tito con quienes no pudieron llegar a un acuerdo, naturalmente debido a las dos diferentes tendencias políticas. 

En noviembre de 1941, los Chetniks atacaron a los partisanos y cooperaron con los alemanes e italianos para evitar que los comunistas se adueñaran del país.  Los aliados británicos comunicaron a Londres que no siguiera apoyando logísticamente a los Chetniks de Mihailovic, pero Londres desestimó la sugerencia.

A fines de 1941, los partisanos perdieron control de Serbia occidental, Montenegro y otras zonas y el comando de Tito se retiró hacia Bosnia.  Los Chetnik serbios se expandieron en Montenegro donde obtuvieron el apoyo de las fuerzas locales e italianas.  Stalin previendo que podría minarse la unidad aliada le dio instrucciones a Tito de limitarse a realizar acciones contra las fuerzas del Eje, limitó el envío de armas a los partisanos, mantuvo relaciones con el gobierno en el exilio y hasta ofreció ayuda militar y envio de suministros a los Chetniks.

En noviembre de 1942, los líderes partisanos se reunieron en Bihac, para consolidar su unión y ganar legitimación política creando el comité de representantes partisanos comunistas y no comunistas, llamado AVNOJ (Antifasisticko vece narodnog oslobodjenja Jugoslavije) organismo que se constituyó en la cúpula de los comités de liberación.   El AVNOJ proclamó su apoyo a la democracia, a los derechos de los grupos étnicos, al derecho a la propiedad privada, la libertad individual y a la libertad en la iniciativa privada.

Por su parte, Stalin prohibió a Tito que declarara al AVNOJ como gobierno provisional de Yugoslavia, por temor a que los británicos se inmiscuyeran en control de la política en los Balcanes.

En 1943, Alemania realizó ofensivas anticipándose a la invasión Aliada de los Balcanes.  Los partisanos de Tito temerosos que la invasión aliada beneficiara a los Chetniks atacaron a las fuerzas de Mihailovic con derrotas decisivas en Montenegro y Hercegovina en el mes de marzo.  Pero en mayo, fuerza alemanas, italianas, búlgaras y croatas rodearon a los partisanos de Tito.  Luego del combate de Sutjeska Gorge, los partisanos escaparon del cerco, esto causó que al rendirse Italia en setiembre de 1943, los partisanos de Tito lograran capturar armamento italiano controlando toda la costa balcánica y comenzando a recibir suministros de los Aliados desde Italia.

Tito organizó otra reunión del AVNOJ en noviembre de 1943, construyendo las bases para el gobierno de la posguerra con varios grupos étnicos.   El AVNOJ propuso la constitución de un estado federal, eligió un comité provisional como gobierno provisional, nombró a Tito Mariscal de Yugoslavia y Primer Ministro y emitió una declaración prohibiendo el retorno del Rey Petar II a Yugoslavia hasta que un referéndum decidiera el estatus de la monarquía.

Tito no informó a Stalin sobre la reunión de noviembre lo que molestó al líder soviético.  Los Aliados occidentales sin embargo, no se alarmaron porque consideraban que los partisanos de Tito eran los únicos grupos que realizaban una resistencia efectiva contra los alemanes.

En la Conferencia de Teheran en diciembre de 1943, Roosevelt, Churchill, y Stalin decidieron apoyar a los partisanos de Tito.  Un mes después los británicos dejaron de aprovisionar a los Chetniks de Mihailovik y volcaron todo su apoyo a los partisanos de Tito.  Poco después llegaba al cuartel general de Tito la primera misión soviética.  Estados Unidos mantuvo su apoyo logístico a Mihailovik para garantizar la ayuda a los pilotos estadounidenses derribados en Yugoslavia.

En mayo de 1944, fuerzas aerotransportadas alemanas atacaron el cuartel general de Tito en Drvar y el líder estuvo a punto de ser capturado.  Tito escapó a Italia y estableció su nuevo cuartel general en la isla de Vis en el Adriático.

Ingenuamente, Gran Bretaña hizo esfuerzos para reconciliar a Tito con el Rey Petar.   En junio de 1944, por sugerencia de los británicos, el Rey Petar nombró a Ivan Subasic, ex ban de Croacia, como Primer Ministro del gobierno en el exilio.   Subasic reconoció las resoluciones de la segunda conferencia AVNOJ y Petar aceptó mantenerse fuera de Yugoslavia hasta un próximo referéndum.  En setiembre Petar sucumbió a las presiones británicas y llamó a todos los yugoslavos a apoyar a los partisanos.

En setiembre de 1944, cuando el Ejército Rojo alcanzó la frontera yugoslavo-rumana, Tito viajó secretamente a Moscú, hizo los arreglos para la entrada de las fuerzas soviéticas en Yugoslavia y obtuvo la palabra de Stalin de que las fuerzas soviéticas abandonarían Yugoslavia una vez que fueran expulsados los alemanes, sin interferir en los asuntos domésticos.

Las tropas soviéticas entraron a Yugoslavia el 01 de octubre de 1944 y una fuerza soviético-partisana liberó Belgrado el 20 de octubre.   La mayoría de las fuerzas soviéticas prosiguieron hacia Hungría dejando a los Aliados occidentales terminar con los rezagos de las fuerzas alemanas, los Ustacha (croatas) y los Chetniks.  Cuando los partisanos avanzaron hacia Croacia, los líderes Ustacha y colaboradores escaparon a Austria en compañía de tropas regulares croatas, eslovenas y algunos Chetnik.

Los Partisanos ocuparon Trieste, Istria y algunos enclaves eslovenos en Austria, pero los abandonaron cuando los Aliados le dijeron a Tito que dejara la delimitación de las fronteras a las conferencias de posguerra.  Los partisanos aplastaron una revuelta albanesa en Kosovo después que Tito y el líder comunista albanés Enver Hoxha anunciaron que devolverían Kosovo a Yugoslavia.

La Segunda Guerra Mundial reclamó 1,7 millones de vidas yugoslavas, que representaba el 11% de la población.  Un millón de esas personas fueron muertas por los propios yugoslavos.  El promedio de edad de los muertos fue 22 años y el país quedó en ruinas y las ciudades desbastadas.


Publicado: 04 enero/2002