Ciudad del Vaticano

bandera

Bandera del Vaticano

"Gran Marcia Trionfale" (1929-1949)
Vaticano

Mapa de la Ciudad del Vaticano

 

Jefe de Estado

Pío XII

Pío XII

 

Gobierno

Secretario de Estado
Presidente de la Comisión Pontificia
Gobernador de la Ciudad del Vaticano.
Fuerzas Armadas
Guardia Suiza
La Guardia Palatina d'Onore
Guardia Nobile

Breve reseña histórica

Los papas ejercieron el control de los Estados Pontificios durante más de mil años, dividiendo la península italiana en dos.  Eso imposibilitaba la unificación, pero a partir de la ocupación de Italia por Napoleón, comienzan a gestarse en la península las ideas de unificación en un solo reino.  Hasta entonces Italia estaba dividida por resolución del nefasto Congreso de Viena de 1822 en 7 estados: Reino de Cerdeña-Piamonte, Estados Pontificios y Ducados de Parma, Módena y Toscana, Reino de Nápoles, Reino de Sicilia.

Pío IX

En 1859, durante el reinado de Pío IX, elegido en 1846, Piamonte y Francia declaran la guerra a Austria y Pío IX decide no plegarse; tal actitud fue repudiada por el pueblo romano estallando una rebelión que lo hizo huir de Roma.  Sin embargo, con la derrota de Austria la posibilidad de la unificación de Italia se hace factible, pese a la creación efímera de la República de Roma abolida en 1850.  Regresa el Papa a Roma, pero una serie de movimientos nacionalistas logran la anexión de los ducados y Garibaldi expulsa a Francisco II de Nápoles mientras se desmiembran los estados pontificios por voluntad popular.

En 1861 se proclama el Reino de Italia y queda establecido el primer Parlamento en Turín.   Posteriormente, en 1866, Venecia se anexiona y finalmente sólo queda Roma como Estado Pontificio en manos del Papa Pío IX librado de la anexión gracias a la protección de Napoleón III y los mercenarios suizos que resistieron hasta que comenzó la guerra franco-prusiana de 1870.  Napoleón debió atender urgentemente la guerra con Austria y ordenó que las fuerzas francesas se retiren de Italia.  El ejército de 8.000 hombres reunidos por Pío IX para defender Roma no fue suficiente para resistir al ejército italiano.

Unificación de Italia

El Rey Vittorio Emmanuel II tomó Roma y todos los estados pontificios quedaron bajo su soberanía.  Roma se convirtió en la capital del nuevo reino y Vittorio Emmanuel II instaló su corte en el Palacio del Quirinal.  Pero el Papa Pío IX no aceptó la derrota y se consideró prisionero dentro de la ciudad negándose a abandonar la Santa Sede donde se atrincheró.  Era la moda referirse al Papa en aquellos tiempos como "el prisionero".  Pero el hecho es que la Santa Sede se mantuvo sin ser perturbada por el Gobierno de Italia, una concesión del rey para con la Iglesia Católica, en una especie de aislamiento que se prolongó por años, pero sin estatus ni reconocimiento oficial, por tanto desconocido por el Reino de Italia y sin reconocimiento internacional, salvo por la protección que le brindaba Napoleón III.

Benedicto IV

Pío IX fue sucedido por León XIII en 1878 y éste por Pío X en 1903 quien a su vez fue sucedido por Benedicto XV.  En todos esos años la situación de la Santa Sede siguió sin resolverse.   En 1917, durante la Primera Guerra Mundial el Papa Benedicto XV propuso un plan de paz para terminar el conflicto, pero la comunidad internacional hizo caso omiso de las opiniones papales, considerando que no tenía autoridad para opinar sobre asuntos políticos.  Para entonces la Santa Sede sólo tenía relaciones diplomáticas con algunos países que tenían poco peso político en el ámbito internacional.

Cuando Pío XI sucede a Benedicto XV, ese hecho tuvo que pesar en su decisión para aceptar conversar con Mussolini quien estaba decidido a resolver la situación de Roma.  Pero había otros ingredientes muy relevantes en aquellos tiempos, entre ellos, el impulso que adquirió el comunismo después de la Revolución Bolchevique. Tanto la Iglesia Católica como el Fascismo y el Nacionalsocialismo tenían en el comunismo un enemigo común, además de estrechas coincidencias respecto a otras religiones.  Por todo ello no era difícil que a largo plazo llegaran a una alianza secreta para enfrentar esas amenazas.  Pero también era evidente que las arcas de la Iglesia Católica estaban quedando exhaustas por la pérdida de los Estados Pontificios más el aislamiento y por su parte Mussolini necesitaba del apoyo de la Iglesia para consolidar el Fascismo. 

Resolución de la Cuestión de Roma

Los primeros intentos para resolver la "cuestión de Roma" las hizo Benito Mussolini en 1926, según aparece en la crónica de Francesco Pacelli (hermano de Pío XII) quien fue el representante del Papa en las conversaciones con Mussolini.  Il Duce estuvo representado en las conversaciones por el Ministro Plenipotenciario Domenico Barone.  Las condiciones del Papa fueron que sólo se conversara si el gobierno italiano estaba dispuesto a reconocer la soberanía del territorio pontificio y así se lo hizo saber Pacelli a Barone en agosto de 1926.   La respuesta italiana fue que estaban de acuerdo, pero que por su parte el Papa debía aceptar que con la solución de la cuestión romana, renunciaba a las reclamaciones territoriales sobre los antiguos estados pontificios.

Superado el problema inicial, en setiembre se trató el problema más difícil de resolver: la extensión del territorio papal.  A final de cuentas, la solución del asunto no fue muy complicado puesto que la Curia prefería un territorio no muy grande para que fuera fácil de gobernar.  Hay que recordar que antes dendieron de ayuda externa, ya fueran los mercenarios suizos o la ayuda de Napoleón III, pero para no congelar la situación se aceptó por consenso por principio discutir el posible nombre del nuevo Estado.  Se barajaron los nombres de Città Papale, Città del Papa, Città Libera del Vaticano, Città del Vaticano o Civitas seu Status Vaticani.  El nombre Vaticano procede del latín Mons Vaticano o Colina Vaticana.

En diciembre, la Santa Sede dio muestras de querer resolver el problema territorial y Barone encargó al Presidente del Consejo Superior de Trabajo Público diseñar un proyecto.  A fines de febrero de 1927, Monseñor Borgongini le presentó a Barone el plano de los límites deseados por la Santa Sede incluyendo un puerto franco en Fiumicino y en la Torre Clementina para que desapareciera la sensación de prisión que tendría un enclave en el territorio italiano y por supuesto libre acceso de entrada y salida

En enero de 1928, Barone rebate la propuesta papal no aceptando la extensión a los límites basándose en el principio del status-quo, pero concediendo la extraterritorialidad de Villa Doria Pamphil.  Esto desagradó al Papa que amenazó con suspender y dar por concluidas las conversaciones.   Sin embargo en abril de 1928, Barone le presentó a la Santa Sede el proyecto de los planos de una zona de 48 hectáreas que sería cedida en soberanía incluyendo la zona extraterritorial que rodea a Villa Doria Pamphil.  En respuesta la Santa Sede solicita una zona circundante a San Pedro que no le fue concedida.

A mediados de 1928, la Santa Sede da muestras de estar dispuesta a ceder en sus pretensiones territoriales y limitarse a la soberanía sobre el territorio propuesto por Barone.  Hacia diciembre de ese año, la zona delimitada comienza a llamarse Ciudad del Vaticano y es así como es redactado el artículo 3º en el borrador del tratado.  Pero, Barone cae enfermo y en enero fallece.  Mussolini decide confiarle el cargo a Francesco Pacelli.

El 6 de febrero se realiza una reunión en casa de Mussolini para definir los planos finales de la Ciudad del Vaticano.  Mussolini permite la modificación de los alrededores de la Piazza del Risorgimento incluyendo el edificio de una escuela que no estaba dentro de los limites conversados por Barone y concede una franja de terreno delante del Palacio del Santo Oficio y se compromete a la limpieza y sembrado de áreas verdes en los exteriores de la muralla vaticana.  Al día siguiente Mussolini y los delegados realizan una inspección final para resolver cualquier detalle pendiente.

Cuando todo parecía resuelto, el Papa mandó a llamar a Pacelli diciéndole que era más conveniente dejar el Palacio del Santo Oficio, el Oratorio de San Pedro, el Museo Pedriano y la zona adyacente fuera del territorio de la Ciudad del Vaticano pidiendo el derecho de extraterritorialidad.   Eso eliminaba el hecho de que existiera propiedad privada como el Colegio Teutónico y el Oratorio de San Pedro, dentro del territorio vaticano.   El cambio toma de sorpresa al gobierno italiano que inmediatamente concede la extraterritorialidad.  De esa forma la Ciudad del Vaticano mantuvo los límites creados cuando se proclamó el Reino de Italia en 1870.   Para darle la debida prestancia a la Plaza de San Pedro, que se encontraba encerrada, Mussolini ordenó demoler un grupo de casas medievales para construir la avenida que desemboca en la plaza dándole el aspecto que tiene en la actualidad.

El Tratado de Letrán

La situación de ambigüedad de la Santa Sede en el Vaticano cesó el 11 de febrero de 1929, cuando Benito Mussolini y la Santa Sede firmaron en Letrán los tres tratados que daban por zanjadas las diferencias entre el Reino de Italia y la Santa Sede, estableciendo el Estado independiente de la Ciudad del Vaticano.  La firma de los tratados entre Benito Mussolini, Primer Ministro de Italia y el Cardenal y Secretario de Estado Pietro Gasparri en nombre de la Santa Sede, fueron desde entonces conocidos como Tratados Lateranenses o Tratados de Letrán.  El documento fue publicado en la Gazzetta Ufficiale el 5 de junio de 1929.

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Firma del Tratado de Letrán

El tratado trajo consigo entusiasmo y rechazo en Italia.  Algunos consideraban que podía ser causa del renacimiento de los Estados Pontificios y otros pensaban que con eso se resolvía la Cuestión Romana para beneficio de Italia y de la Iglesia Católica.  Pero sobre todo no se oponía a la Ley de la Cuarentena impuesta en 1871 lo que significaba una solución jurídica impecable.

El primero de los documentos es un tratado que reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y crea el Estado de la Ciudad del Vaticano con el Papa como su Jefe de Estado, otorgándole el uso exclusivo de su territorio, pero no la propiedad.  El otro documento es un concordato que establece las relaciones civiles y religiosas entre el gobierno y la iglesia en Italia, y que se resume en el lema "Iglesia libre en Estado libre".   El tercer documento es un acuerdo financiero que proporciona a la Santa Sede una compensación por sus pérdidas en 1870, estimado en 700 millones de liras, pero deja constancia de la renuncia de la Santa Sede por siempre a los reclamos por las pérdidas de los Estados Pontificios.

Con estos acuerdos, el Papa se comprometió a enviar la lista de los candidatos para el obispado y el arzobispado al gobierno de Italia, requerir a los obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia, antes de tomar el cargo, y prohibía al clero inmiscuirse en política.  Italia acordó acomodar las leyes sobre el matrimonio y el divorcio a las reglas de la Iglesia Católica Apostólica y Romana y declarar a los miembros del clero eximidos de prestar el servicio militar obligatorio.  Mediante el tratado, el Reino de Italia asumía la religión católica como la religión del Estado Italiano.  Esta cláusula fue derogada en la revisión del Tratado de Letrán realizada en 1984, cuando el Gobierno Italiano declaró la libertad de cultos y la separación de la Iglesia del Estado.

10 liras
10 liras vaticanas de 1939

Statvs Civitatis Vaticanæ

El nuevo Estado recibió el nombre en latín de "Statvs Civitatis Vaticanæ" o Estado de la Ciudad del Vaticano que alberga a la Santa Sede.  La extensión geográfica quedó delimitada a un área de 0,44 km² (4 hectáreas) de superficie rodeado por una muralla.  La Ciudad constituye un enclave dentro de la ciudad de Roma, con 4 km de frontera y se encuentra ubicada en la parte oeste de la ciudad, sobre la ribera derecha del río Tíber.  El edificio más importante es la Basílica de San Pedro, comprende también, en régimen de extraterritorialidad, las Basílicas de San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor, Palacio del Santo Oficio, Palacio de la Propagación de la Fe, Palacio del Vicariato, Hospital del Niño Jesús y el Palacio de Castelgandolfo residencia de descanso del Pontífice.

Todas aquellas construcciones que tienen carácter de extraterritorialidad, similar a la situación legal y jurídica de las embajadas, son vigiladas internamente por la policía del Vaticano, excepto la Plaza de San Pedro cuya vigilancia conjunta le compete tanto a la Guardia Suiza como a la policía de Roma.

Gobierno del Vaticano

El Vaticano es una monarquía absoluta cuya cabeza es el Papa, quien ostenta los siguientes títulos: Obispo de Roma; Vicario de Jesucristo; Sucesor del Príncipe de los Apóstoles; Sumo Pontífice de la Iglesia Universal; Primado de Italia; Arzobispo Metropolita de Roma; Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano; Siervo de los Siervos de Dios.. 

El Papa es el Jefe de Estado quien es el Obispo de Roma y que ejerce la suprema autoridad ejecutiva, legislativa y judicial y que cumple funciones de Jefe de Gobierno.  Componen las autoridades de gobierno el Secretario de Estado, el Presidente de la Comisión Pontificia y el Gobernador de Ciudad del Vaticano.

El poder ejecutivo está en manos de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y, dependiendo de ella, el Delegado especial de dicha Comisión; de ambos dependen las Direcciones Generales y las Direcciones del Governatorato con sus respectivas Oficinas y Servicios.

El ejercicio del poder ejecutivo compete, por lo tanto, al Cardenal Presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano, quien, en virtud de este encargo, asume el nombre de “Presidente del Governatorato”.

El idioma oficial adoptado fue el latín aunque en la práctica, hasta en la actualidad, se habla el italiano, alemán, inglés, castellano, francés y portugués.  El idioma de la Guardia Suiza es el alemán.  Su himno que no tiene versos, fue compuesto por el músico francés Gounod en 1800.

La moneda oficial adoptada fue la Lira Vaticana (hoy el Euro) y por ser un Estado soberano tiene su propio instituto bancario cuya denominación oficial es "Istituto per le Opere di Religione", más conocido como Banco Vaticano y posee también su propio servicio postal. 

El Vaticano cuenta también con una emisora de Radio fundada por Pío XI en 1931 y su propio órgano de prensa, L'Osservatore Romano fundado en 1861.  También emiten pasaportes para sus funcionarios que deben viajar al exterior.  Las representaciones diplomáticas tienen sus sedes fuera de Ciudad del Vaticano debido a lo reducido de su territorio y eso incluye a la Embajada de Italia.  Pío XI nombró a Bernardino Nogara (uno de los que hicieron el milagro en el Reichbank alemán) para administrar los bienes del Vaticano e inmediatamente procedió a hacer inversiones en la bolsa además de la adquisición de bienes raíces y oro, con el dinero de la compensación territorial.   Bernardino Nogara realizó una gran labor en favor de las arcas del Vaticano multiplicando la riqueza del nuevo Estado, con algo de ayuda del financista de la Mafia Siciliana Michele Sindona.

Plaza de San Pedro

Plaza de San Pedro.  Avenida abierta por deseo de Mussolini

Concordato con Alemania

Otro de los objetivos del Papa Pío XI fue la firma de un concordato con el Tercer Reich.  Las negociaciones fueron llevadas a cabo en su nombre por el Cardenal Eugenio Pacelli, quien más tarde sería el Papa Pío XII.  Las negociaciones fueron terminadas en 1933 y fueron firmadas por Pacelli y el gobierno alemán.  Sin embargo las relaciones entre Pío XI y Alemania se deterioraron en 1937 cuando el Papa promulgó el 14 de marzo de 1937, la Encíclica Mit Brennender Sorge, que sin mencionar a Hitler o al Partido Nacionalsocialista condena los métodos represivos contra los católicos.

El Papa Pío XI tuvo problemas de salud en los últimos años y fue agravándose cuando 24 horas antes de leer un discurso recibió una inyección por el Dr. Francesco Petacci.  Supuestamente el Papa falleció a consecuencia de la inyección y posteriormente el cardenal Tisserant acusó a Mussolini de haber asesinado al Pontífice.  El Dr. Petacci era padre de Clara Petacci, amante de Mussolini.  Según Tisserant el discurso del Papa estaba dirigido contra el fascismo italiano y el nacionalsocialismo europeo en general.  Esta teoría no tiene mucho sustento y carece de credibilidad, porque el documento desapareció.  Unos hablan de una intriga y complot para deshacerse del Papa y otros simplemente dicen que es normal que todos los documentos pendientes del Papa al momento de fallecer desaparecen para evitar que de alguna manera influencie al nuevo Papa elegido.   Por tanto, jamás podrá saberse qué era lo que Pío XI iba a decir el 11 de febrero de 1939.

Pío XII

A la muerte de Pío XI lo sucede Eugenio Pacelli, con el nombre de Pío XII.  En 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial y el Vaticano se declara neutral, aunque por las cláusulas del Tratado de Letrán no debía involucrarse en política.  Pío XII fue embajador de Pío XI en Alemania y durante su permanencia quedó admirado por el desarrollo que alcanzó el Tercer Reich.


Bibliografía

- Prisoner of the Vatican : The Popes, the Kings, and Garibaldi's Rebels in the Struggle to Rule Modern Italy
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-The Vatican Exposed:
Money, Murder, and the Mafia , por Paul L. Williams
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- The Pope's Army : 500 Years of the Papal Swiss Guard
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Publicado: 04 mayo/2006

S.S. Papa Pío XII
Pío XII





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