Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Palestina

Al terminar la Primera Guerra Mundial, los Aliados reconocen que los pueblos árabes, que conformaron el para entonces ya casi extinguido Imperio Otomano, son decididamente pro-germánicos, por no admitir que, más que eso, son anti-británicos.  Como los árabes constituían una unidad étnica y religiosa que trataba de consolidarse, los británicos deciden por tanto disolverla.  Inglaterra no tenía ningún poder, ni de hecho, ni de derecho, sobre los pueblos árabes antes de la Gran Guerra de 1914, pero con la derrota de los turcos, ejerció su poder militar en la zona, obteniendo de la Liga de Naciones un mandato en 1922, que decidió el futuro de esa región.

Palestina

Palestina estaba conformada por tres sanyaks: Acre, Naplús y Jerusalén.   La población a principios de siglo alcanzaba la cifra de 700 mil habitantes, de los cuales 80% eran musulmanes, 10% cristianos, 8% judíos y 2% de otras etnias y religiones.  La propiedad de la tierra estaba en manos de campesinos musulmanes y apenas 3% de ella pertenecía a judíos.

El concepto de un estado judío data de 1897 cuando en Basilea, el Primer Congreso Sionista concibe el Judenstatt, idea del vienés Theodore Hertz.  Para llevar a cabo este concepto se creó la Compañía Judía que de acuerdo al modelo colonial británico se ocuparía de comprar las tierras y de desarrollar el proyecto de los asentamientos judíos.  Una de las propuestas a la hora de definir el lugar, recayó en Palestina que por razones históricas había sido la meta de la emigración hacia oriente de los judíos Europa Central.

Cuando los británicos deciden otorgar en 1920 el poder político a un gobierno regional, lo hacen en la persona del Rey Faisal de Siria dentro de cuyo territorio se encontraba englobada Palestina.  Después, en la Conferencia de San Remo, Palestina es separada de Siria y la ponen bajo un Mandato británico.

El primer comisionado palestino Sir Herbert Samuel llegó a Palestina el 01 de julio de 1920, un hombre débil que a la postre se parcializaría con los palestinos, favoreciendo al líder Haj Amin al-Husseini, a quien nombró Gran Mufti de jerusalén con poderes no sólo religiosos sino también políticos.  Durante esos años la inmigración judía comienza a incrementarse y la brecha entre musulmanes y judíos crece por el temor y recelos que unos tenían de los otros. 

Cuando el gobierno británico decide crear Transjordania, el movimiento sionista se alarma porque Palestina es definitivamente escindida y se convierte en un territorio muy pequeño como para que en el futuro sirva de asentamiento a un estado judío.  Creada Transjordania, automáticamente Palestina recibe una delimitación geográfica y queda bajo un régimen político netamente colonial que la diferencia de Siria, Transjordania, Líbano y Egipto, quienes gozan de ciertos privilegios institucionales.

En 1935, los partidos políticos palestinos presentan un documento a las autoridades británicas pidiendo el cese de la inmigración indiscriminada, detener la venta de tierras y piden la creación de un parlamento.  Los judíos protestan ante las autoridades británicas porque esas peticiones disminuyen sus aspiraciones para llevar adelante la creación de un estado judío.

En 1936 comienzan los primeros desórdenes que llevan a una huelga general liderada por el Alto Comité Árabe.  Las tres partes en conflicto no encuentran una solución satisfactoria al problema y como resultado, ante el horror de los palestinos, los ingleses plantean por primera vez, la partición del territorio palestino como una posible solución.

La insurrección Palestina crece y los británicos tiene temor que el sentimiento antibritánico se convierta en un decidido acercamiento a Alemania, por lo que escriben el Libro Blanco de 1939, en el que reconocen los derechos de los árabes.  La Compañía Judía protesta el Libro Blanco, por considerarlo pro-árabe ignorando las premisas del Mandato de la Liga de las Naciones y de la Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1919.  El Presidente de la Compañía Judía, Ben-Gurion, manifestó "Lucharemos contra Hitler como si no existiera el Libro Blanco y lucharemos contra el Libro Blanco como si no hubiera guerra."

En mayo de 1940, cuando Churchill, reconocido simpatizante sionista, se convirtió en Primer Ministro, parecía que el Libro Blanco podría ser rescindido.  Comenzó una cooperación militar británico-judía y hubo conversaciones para crear una división judía dentro del Ejército Británico.  Los británicos entrenaron un comando judío conformado por los primeros efectivos del Palmach, que eran la reserva estratégica del embrionario Ejército Israelí (Haganah).

Con la entrada en guerra de Italia en mayo de 1940, Churchill decidió que las previsiones del Libro Blanco, relacionadas con la inmigración debían ser impuestas, para evitar que las protestas palestinas se convirtieran en una insurrección árabe que podría tentar a Alemania e Italia a prestarle apoyo.  En esos momentos en Europa la emigración judía era un "sálvese quien pueda" con las costas estadounidenses y palestinas como las metas anheladas por cientos de miles de judíos.  Era muy difícil que los británicos pudieran impedir que siguieran llegando inmigrantes ilegales a Palestina.

La situación bélica complicaba la situación, pues la marina británica detenía a los barcos mercantes que se aproximaban a las costas del Oriente Medio y entre ellos estaban los que transportaban cientos de inmigrantes judíos con destino a las costas de Palestina.   Pero aparte de eso, muchos judíos sirios pudieron ingresar a Palestina de manera ilegal, luego de una audaz travesía por tierra.  Debido a esa tumultuosa situación, en el puerto de Haifa, 267 judíos fueron muertos accidentalmente por las fuerzas del Haganah cuando trataban de evitar que fueran deportados en el SS Patria.

En febrero de 1942, el mercante rumano Struma atracó en Turquía tratando de obtener permiso para desembarcar 747 judíos rumanos en Palestina, pero no sólo los británicos impidieron la operación, sino que le presionaron a las autoridades turcas para que sacaran el barco del puerto y lo abandonaran al garete en alta mar.  Por este acto los judíos de Palestina les quitaron el apoyo a los británicos.

Durante toda la guerra, los judíos no tuvieron otra alternativa que dirigir su esfuerzo para derrotar a Alemania e Italia, dejando para después el problema del establecimiento de un estado judío; para ellos el triunfo de Alemania en la guerra habría significado la desaparición del asentamiento judío en Palestina.  Los árabes también se calmaron con las promesas del Libro Blanco y los esfuerzos británicos para impedir la inmigración ilegal. 

Pero, cuando las fuerzas ítalo-alemanas fueron derrotadas en África, las posibilidades de una efectiva ayuda del Eje a los países árabes, quedaron minimizadas y los ánimos palestinos se cayeron.  Luego aumentó el poder británico en la zona, cuando en Siria las fuerzas británicas apoyadas por las fuerzas de la Francia Libre derrotaron a las fuerzas francesas de Vichy, estableciendo y consolidando así, regímenes pro-británicos en Siria, Libia, Transjordania y Egipto.

Por todo ello, a pesar de las tensiones en Palestina, los judíos mantuvieron su apoyo a los Aliados con una fuerza de miles de voluntarios, hasta que el 14 de setiembre de 1944 fue formada la Brigada Judía compuesta por 5000 soldados, la única unidad judía que sirvió en la Segunda Guerra Mundial, como una fuerza independiente con sus propios mandos.

Los árabes tomaron el lado del Eje, ya sea de forma evidente como el caso de Irak o de manera indirecta dándole apoyo al Gran Mufti Haj Amin al-Husseini en su Guerra Santa contra los británicos.  La revuelta en Irak hizo explosión cuando las fuerzas de Rommel estaba a punto de ingresar en Egipto, pero el Mufti Haj Amin al-Husseini fue derrotado por los británicos y escapó a Italia y luego a Alemania, donde fue recibido por el "Islamische Zentralinstitut" y toda la comunidad islámica de Berlín.  El Mufti fue aclamado como el "Führer" del mundo árabe, cosa que en cierto modo lo era, pues su prestigio rebasó las fronteras palestinas.


Publicado: 06 mayo/2004