Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La Libra Esterlina

Desde tiempos pretéritos la libra esterlina fue la moneda utilizada para el intercambio comercial en todo el mundo.   Además, las colonias británicas, excepto Canadá que empleaba el dólar canadiense, utilizaban la libra como moneda nacional manteniendo la misma paridad de cambio. Esas colonias eran Australia, Nueva Zelanda, Barbados, África Occidental Británica, Chipre, Islas Fiji, Estado Libre de Irlanda, Jamaica, Sudáfrica y Rhodesia del Sur.   Pero siendo Estados Unidos el principal proveedor de material de guerra para los Aliados, además de ser proveedor de materia prima y alimentos procedentes de los países latinoamericanos, la importancia de la libra esterlina fue desvaneciéndose en favor del dólar estadounidense.

one pond note

Billete de 1 libra.   Notese el hilo de metal a la izquierda usado como medida de seguridad..

En 1940, mediante un acuerdo con Estados Unidos, Gran Bretaña estableció la tasa de cambio de £1 = $4.03, aunque apenas un año antes el cambio había sido de $4.86 por £1.   Esta tasa de cambio se mantuvo durante el resto de la guerra y formó parte del Acuerdo Bretton Woods para tasas de cambio de la posguerra.

Pero el mayor problema para Gran Bretaña desde antes de 1939 fue la dependencia que tenía en la importación de alimentos y bienes de primera necesidad, pues la política del gobierno siempre fue la del Comercio Imperial y además existía la imperiosa demanda de alimentos baratos.   El pais era particularmente vulnerable al bloqueo naval y eso ocurrió al comenzar la guerra cuando Alemania lanzó su fuerza submarina y flota de superficie a interceptar los mercantes que provenían de sus colonias.

Después de la caída de Francia, los submarinos de la Kriegsmarine tuvieron acceso a bases navales en las costas francesas lo que les facilitó el despliegue de "las manadas de lobos" para interceptar a los mercantes aliados que se dirigían a los puertos británicos.   Gran Bretaña no tenía suficientes buques para escoltar a los mercantes, pues requería de su flota metropolitana para proteger las islas británicas y el resto de la flota para proteger las colonias, además requería de buques para transportar sus tropas a ultramar.

Gran Bretaña requería importar 92% de grasa animal, 51% de carne de res y tocino, 73% de azúcar, 83% de harina de cereales, además de gran proporción de la demanda de huevos, queso, vegetales y otros productos de consumo diario en los hogares británicos.

El número de buques hundidos entre febrero y abril de 1941 alcanzó la enorme cifra de 1.600.000 toneladas, con su correspondiente costo en vidas humanas también.   La importación de alimentos se redujo de 22.026.000 toneladas a 11.032.000 toneladas.   Los embarques tuvieron que comprimirse al máximo posible, como por ejemplo importando carne sin huesos y minimizando los empaques.   Esta situación tuvo un respiro cuando en Estados Unidos se aprobó la Ley de Prestamos y Arriendos que significó una serie de ventajas adicionales para Gran Bretaña cuando se firmo el intercambio de bases por buques que le permitió a la Royal Navy recibir 50 destructores estadounidenses obsoletos que fuweron reacondicionados para servir como escoltas en aguas cercanas liberando a buques mayores para realizar otras operaciones.

No había duda que el racionamiento era una necesidad imperiosa, pero no nueva para los británicos pues durante la Primera Guerra Mundial y durante la GRan Depresión habían pasado por la necesidad de aplicar medidas de racionamiento.   Las cartillas de racioanmiento se enviaban por correo con nombre y apellido y eran intransferibles.   Se racionaron todos los productos de primera necesidad y como la grasa estaba entre ellos, se dio la paradoja de que el Ministerio de Alimentos se encargara del racionamiento del jabón por requerirse de grasa para su fabricación.   Menudo dilema tenía el Ministro pues debía decidir entre mantener limpia a la población o mantenerla bien alimentada.   Dicen quienes vivieron en esa época que era difícil distinguir si el jabón olía a margarina o si la margarina sabía a jabón.

Primera Guerra Mundial

La experiencia comenzó en 1914 cuando el Reino Unido suspendió el patrón oro obligado por las necesidades de la guerra. La maquinaria militar provocó inflación envigorizando los sindicatos y el Tesoro, más que el Banco de Inglaterra, imprimió algunos billetes sin respaldo durante los años de guerra.

Después de la guerra Gran Bretaña intentó regresar a su antigua preeminencia, ignorando las secuelas que había dejado el terrible conflicto bélico. Winston Churchill volvió la libra esterlina al patrón de oro en 1925 con la tasa de preguerra de £4,86 al dólar.

Sin embargo, la libra estaba sobrevaluada en un 10 por ciento. El tipo de cambio para la moneda británica había estado invariable desde que Sir Isaac Newton la fijó en el siglo XVIII, cuando tuvo a su cargo la Casa de la Moneda. El valor estaba desactualizado.   La creciente militancia laboral después de la guerra hizo que hubiera un objetivo económico poco democrático, una libra sobrevaluada, mucho más difícil de justificar y el gasto en libras esterlinas perjudicó la economía británica.

El predominio creciente del dólar comenzó a reducir la importancia de la libra como moneda de reserva, mientras que la esterlina seguía sobrevaluada y en franco declive.

A finales de 1925 se derrumbó la economía de la industria del carbón. El año siguiente no llevó estabilidad, sino una huelga de seis meses de los trabajadores del carbón, una huelga general y un prolongado desempleo.

Ese resbalón económico culminó en una corrida indetenible de libras esterlinas en 1931, dando por terminada la época del papel con el respaldo de oro. El estandard se deterioró a nivel mundial entre 1930-1933, bajo los efectos de la Gran Depresión y los enormes recortes en los créditos, que condujo a una era de proteccionismo económico y de limitado comercio internacional. La libra se mantuvo a flote hasta 1939 cuando estalló de la Segunda Guerra Mundial.

La guerra dio paso un gran aumento en la falsificación, cuando el gobierno de Alemania intentó debilitar la libra esterlina con billetes falsos. En 1943 los alemanes empezaron a producir 500.000 billetes al mes y, aunque la mayoría no alcanzó los mercados británicos, durante varios años ocasionaron algunos dolores de cabeza al Banco de Inglaterra.

Para contrarrestar el fraude, como medida de seguridad el Banco introdujo el hilo de metal en los billetes durante la guerra para diferenciar su moneda de la falsificada y dejó de producir algunas de las denominaciones más altas.

La Conferencia de Bretton Woods en 1944 anunciaba el final del predominio de la libra esterlina en el comercio internacional y el triunfo del dólar estadounidense.

El acuerdo definió tanto al dólar como la libra como divisas de reserva, pero era una concesión para el orgullo británico, más que un reflejo de la realidad, haciendo caso omiso del desequilibrio económico del Reino Unido por el déficit de pagos causado por la guerra. Pero el convenio obligó a otras naciones a aceptar dólares o libras para pagar sus deudas.

Pero cada país, incluyendo Gran Bretaña, tenía que definir el valor de su moneda en dólares mientras Estados Unidos ataba el valor del dólar a las reservas de oro.

El mundo simplemente no tenía suficiente oro por cada moneda para mantenerlo en reserva. En teoría, todavía había un enlace con el oro para imponer la disciplina en el sistema. Los estadounidenses mantuvieron su moneda estable debido a sus reservas de oro depositadas en el famoso Fort Knox.

Pero la libra ya no era una popular moneda de reserva, aunque el bloque de la Mancomunidad Británica ayudó a mantener cierta importancia para la libra esterlina en los mercados de divisas. Después de la guerra, corrieron rumores de que la libra esterlina se iba a devaluar, y los países se apresuraron en convertir sus libras a dólares.

Al mismo tiempo, los socios comerciales en el bloque de la Mancomunidad Británica con libras esterlinas - en concreto sus colonias - necesitaban bienes de consumo que el Reino Unido no podía suministrar.

Esas naciones viraron hacia Estados Unidos y sus dólares para satisfacer sus necesidades de consumo, debilitando aún más la economía británica y por ello en 1949 la importancia de la libra esterlina como moneda de reserva se fue en picada. Sir Stafford Cripps, entonces Ministro de Hacienda, aceptó la incómoda realidad, aunque la negó en público.

La moneda

Durante toda la Segunda Guerra Mundial, al igual que hoy, la moneda de uso corriente del Reino Unido siguió siendo la libra esterlina (pound sterling) pero en aquella época se dividía en 20 chelines (shillings), y el chelín en 12 peniques (pence, singular penny), por tanto cada libra se dividía en 240 peniques. El penny se dividía en 2 halfpence ó 4 farthings, denominaciones que la inflación hizo que desaparecieran, pues nada se podía comprar con ellos.

Los símbolos utilizados eran £ s d, estos dos últimos provenían de las antiguas monedas romanas "solidus" y "denarios". El símbolo del chelín era "s" — que provenía del "solidus" y el símbolo del penique era "d", por el "denario" o si se quiere por su acepción francesa "denier".

Por ejemplo, 4 libras, 8 chelines, 9 peniques y 1/2 penique se escribía £4 8s 9½d. Si sólo se trataba de chelines el símbolo "/" dividía los chelines de los peniques.   Seis y ocho pence se escribía 6/9d.   Dos chelines era 2/ y un penique 3 farthings era 1¾d

Una suma mezclada de chelines y peniques como "dos chelines y seis peniques" se escribiría como "2/6" o "2s 6d", y se decía "dos y seis". Cinco chelines se escribiría como "5s" o, más frecuentemente, "5/-".

Para tener una aproximación del valor que tenía el dinero en Gran Bretaña, en 1944, los sueldos por semana variaban según el género y la edad:

Hombres adultos £6  4s   2d
Mujeres mayores de 18 años £3  4s   6d
Hombres jóvenes menores de 21 años £2  6s 11d
Mujeres menores de 18 años £1 14s  3d

Un sueldo anual de £1,000 lo convertía a uno en una persona solvente que podía vivir con comodidades, aunque con las limitaciones que imponía la Tarjeta de Racionamiento.

A partir de 1971 la moneda británica fue cambiada al sistema decimal y desde entonces una libra se divide en 100 pence (peniques).   El símbolo de los peniques es "p" por penny (plural pence) y generalmente se llama "pee" (pronunciado como pi en castellano).   Así £0,50 son 50 pees.


Publicado: 05 julio/2014