Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)
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Irak

Bandera de Irak

Bandera Nacional

Bandera Real

Bandera Real

Mapa de Irak

Gobierno

- Mandato Británico -
Alto Comisionado Civil: Sir Percy Fox
Comisionado militar: Coronel Arnold Talbot Wilson
- Monarcas (1921-1958) -
Rey Faisal I (1921-1933)
Rey Ghazi (1933-1939)
Rey Faisal II (1939-1958)
- Regentes de Faisal II (1939-1945) -
Abdul Ilahi bin Ali (1939-1941)
Sharaf ibn Rajih al-Fawwaz (1941)
Abdul Ilahi bin Ali (1941-1953)
Rey Faisal II

Rey Faisal II


Breve reseña histórica

Antes de empezar la Primera Guerra Mundial, Iraq no existía, lo que hoy es Iraq estaba dividido en tres provincias, Bagdad, Basora y Mosul, territorios que pertenecieron al Imperio Otomano o Imperio Turco desde el Siglo XVI.   Al comenzar la Gran Guerra los turcos se aliaron con los alemanes.  Por su parte Gran Bretaña quería apoderarse del petróleo de esas provincias y tenía entre sus planes construir un ferrocarril, que a través de ellas y de Turquía uniría Europa con la India.  El primer intento de invasión ocurrió en 1914, pero terminó con la derrota británica en Kut al-Amara en 1916.

Los árabes, que ansiaban la independencia, vieron frustrados sus deseos cuando el gobierno soviético denunció públicamente el acuerdo secreto Sykes-Picot, firmado en 1916, mediante el cual Francia e Inglaterra se repartieron el Oriente Medio excluyendo a Rusia. 

El estallido de la Revolución Bolchevique le negó al aliado ruso las aspiraciones sobre territorios pertenecientes al Imperio Otomano.  En respuesta a esa arbitrariedad es que hicieron público el pacto secreto.  El acuerdo, negociado en noviembre de 1915 por el diplomático francés Francos Georges-Picot y el británico, Mark Sykes, en líneas generales, adjudicaban a Gran Bretaña el control de zonas que comprendían los que después serían Jordania, Iraq y la zona de Haifa, mientras que Francia se adjudicaba el control del sureste de Turquía, Norte de Iraq, Siria y Líbano.

El acuerdo no establecía límites precisos, sino zonas de control y zonas de influencia, cuyos límites podían ser establecidos posteriormente por ambas potencias.  Este acuerdo traicionaba a los árabes pues contradecía las promesas hechas por T.E. Lawrence de darles un territorio libre en Siria, a cambio de su apoyo para derrotar a los turcos y disolver el Imperio Otomano .

El siguiente intento de invasión británica se llevó a cabo en 1917, con un desembarco en Basora que resultó exitoso, pese a la gran resistencia por parte de los otomanos turcos.  Los británicos lograron tomar la ciudad y fueron venciendo la resistencia en las tres provincias, hasta ocuparlas completamente en 1918.  Al terminar la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano fue disuelto y Turquía firmó un armisticio, creando así el marco legal para que las potencias le dieran a Gran Bretaña un Mandato sobre las provincias ocupadas de Bagdad, Basora y Mosul.

Mediante el Tratado de Sèvres firmado el 10 de agosto de 1920, el Imperio Otomano cedió las tres provincias a los Aliados, provincias que ya estaban bajo control británico.  Luego, en 1920 la Liga de Naciones creó Iraq, otorgándole a Gran Bretaña el Mandato sobre el nuevo país con la condición de que estableciera un reino árabe con administración británica.  Para cumplir con ese Mandato y para asegurarse que el nuevo reino permaneciera pro británico, Londres escogió al príncipe saudita Faisal ibn Hussain, expulsado por la familia Saud, y lo convirtió en rey antes que la Liga de Naciones lo confirmara en 1921.  Simultáneamente los británicos nombraron Emir de Transjordania (hoy Jordania), a Abdullah, hermano de Faisal.  Ambos hermanos eran hijos de Hussein ibn Ali, Sharif de La Meca, que en 1916 se proclamó Rey de Hijaz, ahora parte de Arabia Saudita.

El gobierno civil británico, bajo la férrea administración militar, era responsable de mantener las relaciones con los iraquíes desarrollando la maquinaria de gobierno con el modelo indio, sin divulgar los objetivos políticos británicos y sin reconocer públicamente, pero respetando, el pacto secreto con los franceses, a pesar de ser un asunto que era de dominio público.  Las autoridades civiles británicas administraban justicia, mantenían el orden y hacían cumplir la ley.  Reclutaban obreros para las obras públicas, recolectaban suministros para mantener a los militares y establecían las compensaciones por daños de guerra.  Los funcionarios eran en su mayoría ex militares jóvenes, sin experiencia, ni conocimientos administrativos y totalmente ignorantes de la historia, leyes, costumbres, tradiciones e idioma de los locales.  A pesar de las promesas de autonomía, el gobierno civil impuso las leyes, políticas y procedimientos de acuerdo con el estilo colonial indio.  Hasta la moneda impuesta fue la rupia.

Con ese marco institucional los británicos controlaron la política iraquí, pero como el gobierno iraquí sufría una crisis de legitimidad, por la forma como se habían sucedido los hechos, para darle legalidad los británicos arreglaron un plebiscito que le dio el 96% de los votos al nuevo Rey.

Desde 1920, una revuelta popular en contra del mandato británico, liderada por el shiita, Mirza Muhammad Taqi Shirazi, Gran Mujtahid de Karbala, mantuvo una férrea oposición política que acabó con el gobierno iraquí, el cual fue reemplazado por un Consejo de Estado bajo supervisión británica.  Sólo Bagdad fue "independizado", pues Basora y Mosul quedaron bajo el control militar británico.  El nuevo gobierno duró hasta el siguiente año cuando Iraq fue proclamado Reino por la Liga de Naciones, pero para no perder el control absoluto, los británicos reemplazaron el Mandato por un Tratado firmado en 1927.  

Iraq se convirtió en Estado Libre en 1932, cuando la Liga de Naciones abolió el Mandato Británico y adhirió al nuevo país a la Liga de Naciones.  Pero el Tratado Anglo-Iraquí se mantuvo vigente y para consolidar la presencia de las potencias occidentales firmaron además el Pacto de Bagdad, una alianza militar entre Iraq, Turquía, Pakistán, Irán, Gran Bretaña y Estados Unidos, tratado que fue rechazado por los nacionalistas árabes.

En 1931, la explotación de las reservas de petróleo iraquíes quedó en manos de una compañía transnacional, cuando se firmó un acuerdo entre el gobierno iraquí y la Iraq Petroleum Company, un consorcio internacional compuesto por la Royal-Dutch Shell, la Anglo-Persian Oil Company, compañías petroleras francesas, y las secciones de Nueva York y Nueva Jersey de la Standard Oil Company.   En el citado acuerdo se garantizaba al Consorcio el derecho exclusivo de explotación de los campos petroleros de la región de Mosul, recibiendo a cambio unos derechos anuales de 400.000 libras esterlinas por parte de la Iraq Petroleum Company, dinero que era administrado por la familia real.  El 8 de setiembre de 1933, mientras el Rey Faisal hacía un viaje a Suiza, falleció debido a un ataque cardíaco.  Le sucedió en el trono su único hijo Ghazi.  En 1934, la Iraq Petroleum Company inauguró un oleoducto entre Mosul y Trípoli (en el Líbano), y en 1936 se abrió un segundo oleoducto hasta Haifa (en el actual Israel).

El Tratado Anglo-Iraquí le daba a Inglaterra el derecho a mantener bases militares, las principales en Habbaniya cerca a Bagdad y Shaiba cerca a Basora.  Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el Rey Ghazi sufrió un accidente automovilístico mientras conducía su automóvil deportivo, lo que le causó la muerte.  Le sucedió en el trono su hijo, Al-Malik Faysal Ath-thānī con el nombre Faisal II, quien contaba con sólo 3 años de edad, por lo que fue establecida una Regencia hasta que el infante cumpliera la mayoría de edad.  El Regente designado fue el sobrino del Rey Faisal I, el Mariscal Abdul al-Illah, quien gobernó hasta 1941.  Durante esos años, el jefe militar británico era el Vicemariscal del Aire Harry George Smart.

En abril de 1941 en un intento de acabar con la intromisión británica en Iraq y en el resto de Oriente Medio, el ex Primer Ministro Rashid Ali al-Gailani  -quien fue Premier en 1932-  tomó el poder, destituyó al Regente y puso en su lugar a Sharif ibn Rajih al- Fawwaz al-Hashimiy estableciendo un Gobierno de Defensa Nacional.  Sin embargo, a pesar del apoyo de Alemania y la Francia de Vichy (un apoyo no muy efectivo), la guerra iniciada el 2 de marzo de 1941 para expulsar a los ingleses, terminó el 31 de mayo de ese mismo año, cuando Rashid Ali fue derrotado por las tropas británicas.   Rashid Ali y el General Nuri, Ministro de Defensa, abandonaron el país.   El Regente Abdul al-Ilah fue reinstaurado en su cargo y el gobierno británico endureció su política de ocupación, temeroso que los iraquíes intentaran nuevamente un nuevo golpe de Estado para instaurar un gobierno pro alemán.


Publicado: 03 mayo/2004 - Actualizado 06 junio/2013

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