Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Egipto

Bandera del Emirato  Egipcio

Bandera adoptada por el Rey Fuad el 10-12-1923. 
Se usó hasta la instauración de la República en 1958.
Las tres estrellas representan a los musulmanes,
cristianos y judíos que vivían en Egipto.

 

Mapa de Egipto

Gobierno

Monarca

Rey Farouk

Rey Farouk



Breve reseña histórica de la época

Los británicos ocuparon Egipto desde 1882, luego de la apertura del Canal de Suez, obra que les acarreó serios problemas económicos a los egipcios y que los ingleses usaron como excusa para ocupar y controlar el país y por ende el tráfico marítimo a través del canal. 

A partir de 1936, Egipto fue parcialmente independizado, pero esa independencia estuvo sometida a un severo control por parte del gobierno británico.   La situación política se mantuvo inalterada durante ese período hasta que las relaciones anglo-egipcias comenzaron a deteriorarse por la intromisión británica en los asuntos civiles, por no mencionar los militares.

Con el advenimiento del fascismo en Italia y la subida de Mussolini al poder, en Egipto comenzó a crearse un sentimiento de temor hacia Italia, que se inició cuando en 1911 los italianos ocuparon Libia.  Ese temor aumentó en el momento en que las fuerzas italianas ocuparon Etiopía en 1935, y como consecuencia los egipcios consideraron que por el momento debían "tolerar" la ocupación británica, que en cierto modo constituía una cierta protección contra la política expansionista de Mussolini.

Los intereses británicos estaban amenazados en el norte de África y en 1935 Gran Bretaña exige el regreso a la Constitución de 1923, ante el riesgo de perder el control del Canal de Suez. 

El Rey Faud murió en 1936 y volvieron las esperanzas de los británicos de que ocurriera un cambio político en Egipto.  El sucesor del Rey Faud fue su hijo Farouk, de apenas 16 años, quien debido a su edad debió empezar a gobernar por medio de una Regente.  Farouk fue el primer rey en Egipto que dirigió directamente la palabra en un discurso al pueblo mediante una emisión radial, al ser coronado.

Fueron convocadas elecciones y el partido Wafd, como era de esperar, las ganó. El nuevo gobierno lo formó Mustafa al-Nahhas cuando asumió el cargo de Primer Ministro. 

Inmediatamente el gobierno británico instó al nuevo ministro a firmar un nuevo Tratado Anglo-Egipcio, que en principio fue aceptado por ambos países, pese a que el nuevo gobierno egipcio deseaba abolir toda ingerencia británica en el país.   Como no podían oponerse a la potencia colonial británica y mediante una presión un tanto velada, finalmente el tratado fue suscrito.  

Se mantenía la situación relacionada con el Canal de Suez que le autorizaba a Gran Bretaña a mantener una base militar con solamente 10 mil soldados "para su protección" y por supuesto para asegurarle el uso de ese importantísimo paso marítimo por donde podía circular su flota desde el Mediterráneo a Asia Menor.  

Las bases militares las pagaba el gobierno egipcio con el dinero de los contribuyentes.  Igualmente quedaban garantizadas las bases militares en Alejandría y El Cairo.  Les garantizaban también a los ingleses el libre tráfico aéreo por el territorio egipcio.  Sólo el problema de Sudan quedó postergado para futuras conversaciones.   Se ratificaban la permanencia de embajadores en ambos países y la vigencia del tratado por 20 años.

La nueva Constitución establecía una monarquía constitucional.   Un punto resaltante era que mediante los buenos auspicios de la Corona Británica, Egipto pasaba a integrar la Liga de Naciones.  En la política interna, Farouk continuó la línea de su padre, prefiriendo el acercamiento de políticos opuestos al Wafd para servir al Rey, de manera que el Primer Ministro Mustafa al-Nahhas tenía enemigos fuera y dentro del gobierno.

Como consecuencia de las políticas gubernamentales, la brecha entre los ricos y los pobres se acentuó.  En 1937 la población egipcia era de 16 millones de personas.  Prácticamente todos los egipcios vivían en 3% de la tierra disponible y la influencia extranjera era considerable, aunque un sector industrial comenzaba a emerger conjuntamente con los comerciantes que componían el sector de clase media con fuertes relaciones en el gobierno.

La enorme población pobre fue el campo propicio para el surgimiento de corrientes comunistas y de otras ideologías, aunque el ateísmo del comunismo era una barrera en un país con fuertes raíces musulmanas. 

El fascismo era una alternativa más acorde con la idiosincrasia del egipcio y por eso ganó algunos adeptos, muy especialmente con la creación de las Juventudes Egipcias al estilo de las Juventudes Hitlerianas. 

Otros movimientos con raíces indígenas fueron la Sociedad de la Hermandad Musulmana que abogaba por el regreso de un verdadero Estado islámico y de otros movimientos similares que curiosamente atraían a cristianos y judíos por igual.   Esos movimientos conservadores se oponían a los símbolos occidentales, las películas cinematográficas, las modas femeninas, los bares y clubes nocturnos.  Para los grupos islámicos, el Corán era su Constitución y no necesitaban ni deseaban otra.

Al igual que durante la Primera Guerra Mundial, Egipto se convirtió en una base británica al comenzar la guerra en 1939 porque las bases egipcias eran importantes para atacar a los italianos en Etiopía e impedir que, tanto alemanes como italianos, utilizaran el Canal de Suez.  Sin embargo los sentimientos de la población eran totalmente anti-británicos y marcadamente pro-alemanes.

Cuando Rommel estaba a punto de traspasar la frontera egipcia, comenzaron manifestaciones populares de rechazo a los británicos.  Debido a la cantidad de simpatizantes que el Eje tenía en el entorno del Rey Farouk, el embajador británico Sir Miles Lampson ordenó que los tanques rodearan el palacio real y repelieran con las armas cualquier intento de alzamiento popular.  Seguidamente le envió al soberano un ultimátum para que pusiera un gobierno tolerante o que abdicara.  Lampson consideraba que un gobierno Wafdista era manejable y Farouk accedió.

Farouk había sido hasta ese momento un soberano muy querido por el pueblo y que despertaba muchas simpatías, pero de pronto cambió.  Con la amenaza de los británicos que prácticamente le imponían un gobierno colonial, se convirtió en un monarca frívolo y detestable, hecho que desde 1945 causó un enorme número de revueltas populares, pero que no llegaron a convertirse en alzamientos armados o revolucionarios que pusieran en peligro la estabilidad del régimen. 

Probablemente Farouk pensó que lo mejor para él, era seguirles el juego a los británicos, en el momento en que las esperanzas de que los alemanes los desalojaran de Egipto se desvanecían o fue inducido por ellos a cambiar su manera de ser y comportamiento.   En una oportunidad, el embajador británico le llamó la atención al Rey porque dejaba las luces de su palacio encendidas durante las horas de oscurecimiento y le increpó que tuviera tantos empleados italianos en palacio.  Farouk le contestó, "Me desharé de mis italianos cuando usted se deshaga de los suyos", en una clara referencia a la esposa italiana del embajador, por cierto muy afecta a las fiestas y a organizar entretenimientos para los militares británicos.

En la medida que Farouk fue haciéndose viejo, desarrolló la mala costumbre de robarse cosas de cuanto lugar visitaba, incluyendo la espada ceremonial del Shah de Irán y el reloj pulsera de Winston Churchill.  Personas comunes y corrientes también fueron víctimas de la cleptomanía del soberano.  Pronto adquirió grandes habilidades para robar cosas lo que le valió el sobrenombre de "El ladrón del Cairo."

Al finalizar la guerra, las cosas cambiaron en el mundo con la creación de las Naciones Unidas.  El nuevo organismo internacional le daba esperanzas a muchos pueblos, como el egipcio, que deseaban cambios radicales en las relaciones entre los países. 

En poco tiempo, los británicos perdieron poder y su imperio quedó minimizado.  Los egipcios dejaron de temer al hasta entonces temible león inglés.  El prestigio de las naciones del oeste creció con la derrota de los alemanes y los sueños fascistas quedaron en el pasado.  Como el comunismo en Egipto era una corriente de poca importancia, que no representaba una amenaza inmediata, el gobierno egipcio dio un giro hacia el Nacionalismo Árabe que llevaba a la población a dirigir su interés hacia un sueño Pan-Árabe.

En ese momento, Farouk decidió deshacerse de los británicos.  Los egipcios, todavía deseaban que el Sudan regresara a sus manos y que las fuerzas británicas salieran para siempre de su país.  Mientras en Palestina, judíos y palestinos luchaban por el territorio, el Premier Iraquí Nuri Al-Said hace un llamado a la unión de los países árabes.  Con el incremento de la presión musulmana en la zona, los egipcios renegociaron el tratado con los británicos obligándolos a sacar sus tropas de Egipto, pero manteniendo, por el momento, las bases de defensa del Canal de Suez, que Egipto por sí mismo no podría defender.

Los egipcios llevaron el asunto de Sudan ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas alegando que el Tratado de 1936 fue firmado bajo coacción; el resultado de la gestión fue que un plebiscito lo decidiría.   El Emir Abdallah de Transjordania tomó el liderazgo de los países árabes en defensa de Palestina y el rey Farouk pensó, que si no hacía algo al respecto quedaría marginado.  El partido Hermandad Musulmana invocó el Jihad para liberar a los palestinos del colonialismo sionista y Farouk decidió ir a la guerra, sin estar suficientemente preparado.  La primera guerra árabe-israelí resultó en un estruendoso fracaso para Egipto que se vio obligado a capitular.

La derrota ocasionó un alzamiento con síntomas antidemocráticos en el Ejército y la Hermandad Musulmana también se sintió amenazada.  Asesinaron al Primer Ministro y en 1950 el Wafd exigió la salida de los ingleses del Valle del Nilo.  En 1951, el gobierno rompió el Tratado de 1936 y mandó a comandos feidayines a atacar a las tropas británicas.  Los británicos mataron a unos 50 policías egipcios y la población arrasó el sector europeo de El Cairo en enero de 1952.  La presión estadounidense obligó a los ingleses a despedirse para siempre de Egipto.

El 23 de julio de 1952 un grupo de coroneles del Ejército tomó el poder, con Muhamad Nagib al frente del golpe.  Tres días después Farouk abdicaba al trono, en favor de su hijo Fuad II.  Farouk pasó sus últimos años de vida en Mónaco adonde le siguió su hijo en 1953 cuando fue abolida la monarquía.  Los coroneles hicieron reformas eliminando la Constitución de 1923 y redistribuyendo la tierra entre los pobres.  Poco después Muhammad Nahib fue reemplazado por Gamal Abdel Nasser.

Farouk, un sibarita empedernido que llegó a pesar 140 Kgs, murió en su mesa del comedor, en Mónaco, el 3 de marzo de 1955, luego de una opípara comida.


Publicado: 29 abril/2004 - Actualizado: 04 junio/2013