Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Economía en Hungría

En cuanto a la economía, el caso de Hungría es muy particular y el más dramático entre todos los países vencidos durante la Segunda Guerra Mundial. 

En 1925 fue establecido el respaldo en oro de la moneda nacional, el Pengo.  La guerra mundial vació las arcas y a ello se sumó que Horthy estaba tratando de acercarse a los países Aliados occidentales, llegando incluso a firmar un pacto secreto de rendición que se haría efectivo una vez que las fuerzas Aliadas cruzaran sus fronteras.

En 1944 Hitler se da cuenta de la traición y le envía a Horthy un ultimátum exigiéndoles su total cooperación en el esfuerzo de guerra o atenerse a sufrir las consecuencias.  Horthy escogió la sumisión y Hungría fue ocupada.  Poco antes de llegado el momento, la rendición a los Aliados occidentales fracasó, al enterarse Horthy, que Inglaterra y EEUU a su vez, habían pactado un acuerdo con los soviéticos que les garantizaba la ocupación del territorio húngaro.

50 pengo

Billete de 50 pengos

Los alemanes en plena retirada, se llevaron lo que quedaba de las reservas de oro de Hungría y luego los soviéticos terminaron por desbancar al país, bajo el pretexto de reparaciones de guerra.

Mil millones de pengos

Mil millones de pengos

Al terminar la guerra, Hungría sufre un descalabro económico que le causa la peor hiperinflación a nivel mundial.  El sistema monetario húngaro queda destruido con la emisión inorgánica de moneda llevando la tasa de cambio a 12 mil millones de pengos por dólar.   En 1941 el cambio fue de 3,5 pengos por dólar y cuando en 1946 se estableció el florín como la nueva moneda nacional, el cambio fue de aproximadamente 4,600,000,000,000,000,000,000,000,000,000 de pengos por dólar.  En julio de 1946, el pengo de oro llega a valer oficialmente 130 billones de adopengos* en billetes, moneda que pretende estabilizar el cambio ajustando su valor de acuerdo a la inflación.  Cuando esas cuentas se abrieron en los bancos, se otorgaron privilegios abusivos que dispararon la inflación aún más.

Los billetes devaluados eran arrojados al piso como cualquier papel inservible y eran barridos con escobas para lanzarlos a los basureros.

* Un adopengo utilizado para pagar impuestos y tasas postales, en julio de 1946 valía 2,000,000,000,000,000,000,000 de Pengos.


Publicado: 20 octubre/2002