República de El Salvador

Breve reseña histórica de la época

Durante la colonia, El Salvador formaba parte de la Capitanía General de Guatemala y se independizó de España el 15 de setiembre de 1821.  Sin embargo, la independencia no cambió el estado de la propiedad de la tierra, conduciendo a una rebelión indígena en 1833, que fue liderada por Anastasio Aquino.

Poco después, el Emperador Agustín Iturbide de México intentó anexar a las nacientes repúblicas centroamericanas para formar un Imperio Centroamericano, pero los salvadoreños se opusieron, solicitando a Estados Unidos su apoyo cuando el emperador envió una fuerza militar que doblegó a los independentistas.  Sin embargo, esa situación no duró mucho tiempo, pues Iturbide fue derrocado y murió en 1823 y con su muerte el nuevo gobierno mexicano declaró que los países centroamericanos debían decidir su destino por sí mismos.  Fue formada una federación con las Provincias Unidas de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua y El Salvador, bajo el gobierno del General Manuel José Arce, federación cuyo principio no era malo, pero que se debatió entre las ambiciones de los políticos centroamericanos liberales y los conservadores.   La estratégica situación de Centroamérica entre los dos océanos le daba a la confederación una importancia tal, que las potencias Estados Unidos, Francia e Inglaterra no estaban dispuestas tolerar.  Las dos primeras, tenían planes para la construcción de un canal interoceánico e Inglaterra tenía intereses en la Costa de los Mosquitos y Belice.

Los liberales veían como muy conveniente la llegada de tecnología y capitales extranjeros, y no deseaban que la Iglesia Católica se siguiera inmiscuyendo en los asuntos de Estado.  Por su parte, los conservadores eran más xenófobos y promovían el proteccionismo económico y la influencia de la Iglesia Católica en las decisiones de gobierno.

Esas diferencias entre los políticos, evitaron que la federación de países fuera exitosa y sólo duró hasta 1841, cuando fue disuelta después de soportar el gobierno de Morazán desde 1829 hasta 1840.  No obstante, San Salvador fue el bastión de Morazán, pese a que los salvadoreños apoyaban la política de los liberales.   En marzo de 1840, Morazán cayó ante las fuerzas liberales de Carrera.  La disolución de la federación, puso a los mini estados centroamericanos a merced de las potencias que no esperaron mucho para ponerles la mano encima.

Durante la segunda mitad del Siglo 19, los colorantes sintéticos causaron una merma en las exportaciones de índigo y en El Salvador, el café quedó como el producto de exportación que constituía el pilar de la economía salvadoreña.  El cultivo de esa planta, se expandió a todo lo largo y ancho del territorio salvadoreño, concentrando aún más la tenencia de la tierra entre un grupo minoritario de catorce familias, aunque se beneficiaban indirectamente otra centena de familias más.  Una sucesión de presidentes, más dictadores que demócratas, pero alternándose entre liberales y conservadores, apoyó el arrebatamiento de las tierras de manos de la minoría campesina e indígena.

Recién en 1855, fue construida una carretera que unió las principales ciudades de El Salvador mejorando así el transporte de los productos de exportación hacia los puertos.  Pero por las carreteras, las familias que controlaron la vida política y económica del país dejaron de ser magnates aislados e independientes y unieron sus fuerzas.  La Constitución de 1824, fue modificada en siete oportunidades y establecía un poder legislativo con 70 diputados, representantes de los 14 departamentos.  Los terratenientes, se las arreglaban para que al menos 3 de sus partidarios resultaran "elegidos" como diputados, en cada uno de los 14 departamentos, obteniendo una mayoría absoluta con los 42 representantes.

Entre 1871 y comienzos del Siglo 20, El Salvador se convirtió en una república netamente cafetalera y la conducta del Estado fue totalmente liberal en el aspecto económico, promoviendo la libertad de mercados.  La represión y las expropiaciones eran el dogma del Estado en esos años.

El café, durante los comienzos del Siglo 20, continuó siendo la principal fuente de riqueza en El Salvador, diversificándose con una pequeña explotación minera, pero la tierra que producía esa riqueza, continuaba en manos de unos pocos terratenientes que apenas constituían el 2% de la población.  Entre 1880 y 1914, el valor de las exportaciones del café subió en 1100 por ciento, beneficiando a los dueños de las tierras.  El café no pagaba impuestos directamente, pero en cambio todas las actividades e insumos que se requerían para su comercialización, si tributaban.  Las importaciones de insumos y maquinaria para los cafeteros le brindaron enormes ingresos al Estado. que llegaban a sumar cerca del 60% de la carga tributaria del país.

Gobierno de Pío Romero Bosque, 1927-1931

El gobierno de Romero fue de transición.  Cuando en 1929 ocurrió la Gran Depresión mundial, la demanda del café bajo a niveles nunca antes registrados y en consecuencia la economía salvadoreña sufrió una merma importantísima en sus ingresos, a tal punto que condujo a serios problemas sociales que a su vez desembocaron en protestas, las cuales fueron reprimidas violentamente.  La caída de los ingresos fiscales, repercutió en la población siendo las más afectadas las clases más bajas de la sociedad salvadoreña.  La desocupación alcanzó niveles alarmantes y pronto las protestas llegaron a las calles, siendo reprimidas ferozmente.  En aquellos tiempos los trabajadores vendían los recibos de sus sueldos a la mitad de su valor, para poder conseguir el dinero para el sustento de sus familias.

Gobierno de Arturo Araujo, 1931

Durante las elecciones de 1931, fue elegido Arturo Araujo, quien asumió el cargo en medio de una severa crisis económica ocasionada por la caída de los precios del café en hasta el 54%.  Los salarios fueron reducidos en esa misma medida o más, mientras la inflación aumentaba de manera escalofriante.  Araujo fue derrocado por un levantamiento del Ejército y entregó el mando a un Directorio Cívico Militar

Gobiernos de Maximiliano Hernández Martínez, 1932

Maximiliano Hernández Martínez

Presidente Maximiliano Hernández Martínez

Luego del golpe que derrocó a Araujo, el Directorio Cívico Militar puso en el poder al General Maximiliano Hernández Martínez, quien se había desempeñado como vicepresidente y ministro de guerra de Arturo Araujo.  Hernández, que en El Salvador fue más conocido por su apellido materno Martínez, no hizo sino aumentar la represión política contra los opositores al régimen, apoyado por su partido político Pro Patria.

En 1932, poco después de comenzar la construcción de la carretera Panamericana, ocurrió un levantamiento de campesinos e indígenas debido a que en las elecciones municipales, el gobierno desconoció la victoria de los candidatos comunistas y fueron reprimidos con gran violencia ocasionado la muerte de 15 mil ó 30 mil campesinos e indígenas que fueron asesinados o murieron en las refriegas.  La cifra varía según la procedencia de las fuentes.  Luego de "la matanza", Agustín Farabundo Martí, el líder del levantamiento, que eran un intelectual de clase media alta, fue encarcelado y luego ejecutado.  La matanza sería recordada y ha sido causa de la gran división que existió durante muchos años entre militares y civiles en El Salvador.

En 1932, fue legalizado el gobierno de Martínez y en las siguientes elecciones de 1935 fue elegido por un término de 4 años.  En 1939 nuevamente ganó las elecciones para un período de seis años.

El advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, significó un aumento en las exportaciones a los Estados Unidos y el mejoramiento de la economía salvadoreña.  Eso le permitió a Martínez realizar algunas reformas sociales y una ligera redistribución de la tierra mediante un programa agrario.  Martínez, se sentía muy atraído por los éxitos de los gobiernos fascistas europeos en especial por Hitler y Mussolini, pero estando bajo la presión de EEUU, cuando la guerra fue cambiando de rumbo, tuvo que olvidarse de sus simpatías y aceptó alinearse al lado de los Aliados.  Ese cambio en su política exterior, y la represión contra los comunistas y opositores a su gobierno, le permitió obtener mayor apoyo de Washington.  En 1943, Martínez trató de aumentar las tasas tributarias a las exportaciones para obtener mayores ingresos para el Estado y eso rompió la débil relación que mantenía con los grupos oligarcas, que se aprovechaban de su dictadura, tolerándole sus poses excéntricas y la antipatía que sentían por su humilde origen.

Cuando el dictador trató de extender su permanencia en el poder, más allá de 1944, un alzamiento militar primero, que fue develado, dio paso a que luego la oposición levantara su voz de protesta.  Políticos de oposición, con los oficiales fascistas del ejército, además de los comerciantes y productores de café, se hicieron sentir y lanzaron una huelga general de protesta obligando a Martínez a renunciar.

Gobierno del Coronel Osmin Aguirre y Salinas 1944

Osmin Aguirre y Salinas

Presidente Osmin Aguirre y Salinas

El sucesor de Martínez, fue el general Andrés Ignacio Menéndez, quien convocó elecciones, pero los mismos militares y algunos civiles lo sacaron del poder en octubre de 1944 y formaron un Directorio Cívico del que formó parte el Ministro de Guerra Osmín Aguirre y Salinas.  El Directorio nombró como presidente al vicepresidente Maximiliano Hernández Martínez y Aguirre fue nombrado Director de la Policía.

La situación era muy complicada para Hernández Martínez y poco despues renuncia al cargo.   El Directorio Cívico lo reemplazó por el Director de la Policía, Coronel Osmin Aguirre Salinas, ocupando la Primera Magistratura como Presidente Provisional.   Aguirre convocó a elecciones, pero asegurándose que resultara elegido su candidato, el General Salvador Castañeda Castro. 

El fin de la guerra mundial, aflojó el interés de Washington sobre las importaciones desde El Salvador y los ingresos del Estado volvieron a caer.

General Salvador Castañeda Castro 1948

El gobierno de Castañeda tuvo que enfrentar una convulsionada política que no terminaba por resolver los problemas de fondo, ni las diferencias entre liberales, conservadores y militares anticomunistas por un lado y la mayoría campesina e indígena por el otro.  Castañeda que en su momento fue un crítico del intento de Martínez de extender su período en la presidencia, hizo precisamente eso, intentar permanecer en el cargo y fue derrocado el 14 de diciembre de 1948


Visión de El Salvador por Estados Unidos y los Aliados, según fue publicada en la revista de propaganda 'En Guardia', Vol. 2, Núm. 1, durante la guerra.

El Ejército de El Salvador

EL SALVADOR, ese asoleado país que se asoma al Pacífico entre Guatemala y Honduras, ha organizado un fuerte ejército para proteger sus fértiles 34,000 kilómetros cuadrados de territorio contra toda sorpresa por parte del enemigo. Una fuerza armada que ascendía a 4,000 soldados bien instruidos y 18,000 reservistas cuando El Salvador entró en la guerra mantiene en seguridad el pequeño pero importante territorio que de estar en manos del enemigo amenazaría al Canal de Panamá, situado a sólo 1,000 kilómetros al sudeste, o sea dentro del radio de acción de los aviones medianos de bombardeo.

El ejército ha maniobrado a lo largo de los 250 kilómetros de litoral de El Salvador y a través de los terrenos agrícolas del interior desde el Golfo de Fonseca en el sudeste hasta el Lago Guija en el noroeste. El terreno que tiene que defender está muy cultivado, conteniendo 11.545 plantaciones de café. Está atravesado por carreteras, limitado por dos cordilleras y partido en dos por el río Lempa, el mayor de los que desembocan en el Pacífico entre México y el Cabo de Hornos.

El ejército de El Salvador está organizado, para la defensa de la patria, en unidades de infantería, caballería y artillería ligera. Sus 300 oficiales son graduados de la Escuela Militar Nacional. Sus reservas están listas para entrar en campaña al primer aviso. Las unidades del ejército están entrenadas en desmontar, trasladar y establecer su material en nuevas posiciones de fuego, para poder combatir en los distritos de terreno abrupto donde el transporte automóvil no es factible. El primer Regimiento de Cojutepeque es un caso típico de las unidades de reserva rurales que complementan el ejército regular. Compuesto principalmente de jóvenes de la región de Cojutepeque, este regimiento rural está equipado con ametralladoras y fusiles automáticos.

Un soldado, el General Maximiliano Hernández Martínez, preside el gobierno democrático del país, que entró en la guerra con una organización cabal y un notable adelanto en construcción de carreteras y obras públicas.
El gobierno ha reprimido las actividades de los elementos subversivos, prohibiendo toda propaganda antidemocrática. En junio de 1941, El Salvador suprimió una estación radio secreta que mantenía comunicación con los agentes nazistas.

Allá en octubre de 1941, varias semanas antes de que la guerra afectara a las Américas, el gobierno de El Salvador decretó la expulsión de los extranjeros que atacaran a las naciones amigas o a los principios democráticos. En noviembre, definió de nuevo su actitud respecto al conflicto mundial, al tomar el Congreso un acuerdo protestando contra las ejecuciones de rehenes por los nazis en la zona primeramente ocupada de Francia. Después, el 7 de diciembre, cuando el Japón atacó a los Estados Unidos, la primera República Americana en declarar la guerra fue El Salvador. Bajo la dirección del Presidente Rafael Ángel Calderón Guardia, se colocó en pie de guerra. Se adoptaron medidas para economizar aceites, grasas, materias primas y metales de desecho, y para conservar las existencias nacionales de víveres y artículos de primera necesidad.

El país ha experimentado de varias maneras, los efectos de la guerra. Ha oído de cerca las explosiones producidas por el ataque de un submarino alemán, y ha visto menguada su cosecha principal por transferencias a urgentes necesidades de la guerra. Cierta noche del mes de julio de 1942, un submarino nazi surgió a la superficie en la obscurecida bahía de Puerto Limón, en la costa del Mar Caribe, y echó a pique al buque mercante San Pablo, de los Estados Unidos, que se hallaba atracado a un muelle. Resultaron veinte y tres hombres muertos y veinte heridos a consecuencia del ataque.

En tiempos de paz, El Salvador embarcaba con destino al resto del mundo, muchas toneladas de café, bananas, cacao y maderas duras, que se producen en las plantaciones de la templada meseta central o en los cálidos bosques de las llanuras del litoral. En tiempo de guerra, los buques que antes transportaban estos productos, son necesarios para embarcar bauxita, carnes de ganado vacuno, tanques y aeroplanos. A fin de amortiguar esta depresión económica, los costarricenses comenzaron a cultivar artículos indispensables.

Iniciaron un programa de plantación de caucho y del mismo modo que los de Panamá, Honduras y Guatemala, los agricultores costarricenses dedicaron algunas de sus tierras, que antes producían bananas, al cultivo del abacá para contribuir a satisfacer las necesidades de cáñamo que sufren las Naciones Unidas desde la pérdida de Manila. Este programa, desarrollado en toda la América Central, se espera que produzca 20,000,000 de kilogramos de abacá, cada año El Salvador ha duplicado sus esfuerzos para proveer a las Naciones Unidas de madera "balsa", que es un material importado esencial para el esfuerzo bélico.

En virtud de otro programa, que es un convenio cooperativo a fin de abastecer de provisiones alimenticias a las fuerzas que defienden la Zona del Canal de Panamá, los labradores costarricenses están cultivando remolachas, tomates, berzas y nabos. Mediante un acuerdo con su gobierno, han resuelto dedicar muchas hectáreas al cultivo de estos productos vegetales comestibles. Este programa, además de proporcionar más víveres a El Salvador y a las fuerzas que defienden la cercana Zona del Canal, ahorra el espacio en las bodegas de los buques que, de otra manera, hubiera sido necesario emplear para el transporte de estos productos.

Todavía se ahorrará más espacio en los buques cuando se termine, el último tramo de la carretera interamericana, desde la frontera de México con Guatemala hasta la ciudad de Panamá. El Salvador está cooperando en la construcción de este tramo inicial de la carretera, el cual, aun cuando no se construye con arreglo a las normas de una carretera permanente, será adecuado tanto para el tráfico comercial como para el militar, requerido en estas circunstancias.

El Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas que ahora se está desarrollando en Turrialba, El Salvador, aspira a crear un mejor porvenir agrícola para todas las Américas. El gobierno de El Salvador ha proporcionado un terreno que tiene más de 400 hectáreas, situado en el hermoso valle del río Reventazón, a una altura de 620 metros sobre el nivel mar. Está casi a la mitad de la distancia entre las llanuras tropicales del litoral del Atlántico y los verdes trigales de las vertientes de la montaña Irazu, tiene 2,800 metros de altura.

Este Instituto se fundó en virtud de un acuerdo del Octavo Congreso Científico Panamericano, celebrado en mayo de 1940. Una subcomisión agrícola de la Unión Panamericana, presidida por el Dr. David Héctor Castro, de El Salvador, solicitó de las Repúblicas Americanas que ofrecieran lugares apropriados (sic). Muchos fueron los propuestos. Los peritos agrícolas después de un detenido estudio técnico, recomendaron el terreno de Turrialba a causa de su cómoda situación y de la gran variedad de sus condiciones climatológicas y de la bondad de la tierra cultivable. Esta recomendación fue aprobada posteriormente por la junta directiva de la Unión Panamericana.

El propósito de este Instituto es fomentar una economía agrícola mejor equilibrada en el Hemisferio Occidental reunir datos completos acerca de los problemas agrícolas de las repúblicas americanas, divulgar el claro conocimiento de las plagas y enfermedades agrícolas de los trópicos, resolver los grandes problemas de las cosechas y la ganadería, y crear un entendimiento armónico entre los adalides agrícolas de las Américas.

Presidente General Maximiliano Hernández Martínez.
El Presidente de la República de El Salvador, General Maximiliano Hernández Martínez.

Ejército de El Salvador
Un soldado raso salvadoreño.  Hombres como este constituyen la médula del Ejército de El Salvador.  Son hombres vigorosos y resistentes en cualquier clase de lucha, pero en su propio terreno lo son aún mucho más.

Escuela Militar
Bajo el mando del capitán Adan Parada, los cadetes de la Escuela MIlitar, se alinean para pasar revista delante del edificio principal de la escuela, de la cual salen hechos oficiales expertos, como fruto de una instrucción militar de primer orden.

Compañía de ametralladoras
Las unidades de ametralladoras de la Escuela Militar se adiestran para el combate por medio de maniobras, durante las cuales se suelen reproducir lo más fielmente posible las circunstancias reales de la lucha.  Para sacar todas las ventajas posibles del terreno abrupto que caracteriza a las regiones del interior del país, estos cadetes  están perfectamente entrenados en la práctica de desmontar, trasladar y establecer sus armas en nuevas posiciones con la máxima rapidez y sin ninguna clase de ayuda mecánica.

Escuela
Tropas de caballería cabalgan dirigiéndose a tomar parte de unas maniobras verificadas recientemente en las proximidades de la capital. Los caballos que montan son todos de raza salvadoreña, muy apropiados para operar en el terreno abrupto del interior del país.

 Artillería antiaérea
Una unidad antiaérea maniobra hábilmente para situarse en posición con todo el realismo del combate auténtico.  estas piezas antiaéreas son sumamente transportables, y por lo tanto resultan las más adecuadas para adaptarse a la naturaleza escabrosa del territorio del interior de la República de El Salvador.


Material digitalizado de:
EN GUARDIA, revista publicada mensualmente para LA OFICINA DEL COORDINADOR DE ASUNTOS INTERAMERICANOS, Commerce Building, Washington. D. C., por la Business Publishers International Corp. Redacción, 330 West 42nd St., Nueva York, N. Y., E.U.A. Impresa en 5601 Chestnut St., Filadelfia, Pa. Registrada como artículo de segunda clase en la Oficina de Correos de Filadelfia, Pa., E.U.A., el 8 de abril de 1941, conforme a la ley del Congreso de marzo 3 de 1879, Vol. 2, Núm. 1.

Publicado: 20 julio/2004 - Actualizado: 15 junio/2013






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