República de Panamá

Breve reseña histórica de la época

En 1504, los españoles construyeron un camino entre las costas del Istmo de Panamá para transportar el oro y la plata del Perú del Pacífico al Atlántico.  Todavía existen los vestigios de ese camino llamado Camino de Cruces, por donde cientos de miles de mulas transportaron penosamente las obras de arte del Imperio Incaico fundidas en lingotes para ser enviadas a España.  A los lados de los vestigios del Camino de Cruces, hay cientos de miles de tumbas de otros tantos esclavos que fueron usados para transportar, durante 300 años, las riquezas depredadas del Perú, de ahí el nombre del camino .

No se puede negar la importancia que para Panamá tuvo la construcción del canal interoceánico.  Cuando en 1904 Estados Unidos inició las obras de infraestructura para la construcción de tremenda obra de ingeniería, las ahora dos principales ciudades, Ciudad de Panamá y Colón, eran dos pueblos que sobrevivían lánguidamente.   En 1880, entre ambos poblados, los franceses dirigidos por el constructor del Canal de Suez, Ferdinand de Lesseps, habían intentado construir el canal, pero sin éxito, debido a las enfermedades que plagaban el istmo centroamericano y que cobraron 25 mil vidas.  Las principales causas de la mortalidad fueron la malaria, fiebre amarilla, viruela, tifoidea, disentería y parasitosis.  Por esa razón y malos manejos del dinero, la empresa francesa entró en falencia económica y el proyecto se truncó cuando se habían construido 33 kilómetros de canal.  Tres años más tarde, se constituyó la Compañía Nueva del Canal de Panamá para completar la construcción.  En 1903, Estados Unidos compró los derechos de la empresa francesa, con vista a obtener los beneficios de controlar la vía interoceánica.

Independencia de Panamá, 1903

Hasta 1903, el Istmo de Panamá era parte de la República de Colombia, pero un movimiento separatista, promovido por Estados Unidos que tenía los planes listos para iniciar la construcción del canal, separó el istmo del país sudamericano.  Colombia, no pudo oponerse a la escisión y vio con impotencia que de un momento a otro, en el istmo se fundaba la República de Panamá.  La naciente república fue Inmediatamente reconocida por Estados Unidos y la convirtió en la plataforma estratégica para la protección de sus intereses en la región.

La concesión del canal incluía una franja de 8 kilómetros de ancho a ambos lados de la obra, que sería administrada por Estados Unidos con autoridades propias, franja que junto con las facilidades portuarias y esclusas se denominó Zona del Canal.  La obra fue encomendada a los militares estadounidenses, al mando del Coronel George Washington Goethals a cargo de las obras de ingeniería y el Coronel William Crawford Gorgas encargado del aspecto sanitario.  La principal tarea de Gorgas, fue eliminar las aguas estancadas habitad del temible mosquito o zancudo anofeles.  En poco más de 10 años, la fuerza laboral sumó 65 mil trabajadores, incluyendo 12 mil europeos y muchos miles de asiáticos.  La administración, incluyendo ingeniería y servicios contaba con 5 mil estadounidenses.

Cuando la obra fue terminada el 15 de agosto de 1914, Panamá quedó transformada, de una pequeña comunidad rural a una promisoria sociedad con una nueva clase media surgida de las obras realizadas alrededor del canal.   Mediante el Tratado Hay-Bunau-Varilla de 1903, había quedado fijada en US$ 250.000 la anualidad que EEUU debía pagar a Panamá por los derechos sobre el canal.  Pero en Panamá surgieron los problemas de la discriminación racial, la discriminación de clases y la intervención estadounidense, todo lo cual generó resentimientos entre los panameños.

En la Zona del Canal, Estados Unidos controló el tráfico marítimo, la entrada a los puertos, estableció sus propias normas y regulaciones, tarifas aduaneras y servicios portales.  Siendo el canal la principal actividad económica de Panamá, se podía afirmar que Estados Unidos controlaba la vida del país.  Las fricciones entre ambos estados se incrementaron y Roosevelt decidió enviar al Secretario de Guerra William Howard Taft para llegar a un acuerdo con el gobierno panameño.  Los acuerdos fueron de cierta equidad, pero no llegaron a resolver el problema de fondo.  La estabilidad institucional fue amenazada por la oposición del General Esteban Huertas y para conjurar la posibilidad de un alzamiento, Washington decidió que el ejército panameño fuera disuelto y reemplazado por una Policía Nacional, tal cual hizo en Nicaragua.  Pese a ello, Estados Unidos continuó interfiriendo en la vida civil panameña causando pequeños altercados donde la presión militar estuvo siempre presente.

Estados Unidos vio amenazados sus intereses debido a los problemas causados por al inestabilidad política panameña.  La representación diplomática estadounidense intervenía directamente en los asuntos de Estado y eso creaba malestar entre los panameños.  En 1921, Estados Unidos amenazó con intervenir drásticamente para proteger sus intereses y preservar la seguridad de los estadounidenses en las dos principales ciudades del país y la Zona del Canal.

La intervención fue hecha de manera solapada interviniendo en las elecciones, mientras una fuerza militar se acantonaba en la provincia de Chiriquí.   En 1925, una revuelta popular fue dispersada por tropas estadounidenses a bayoneta calada y ese mismo año fue firmado el Tratado Kellog-Alfaro, mediante el cual Panamá ganó un poco en soberanía y a su vez Estados Unidos obtuvo garantías para su seguridad.  Panamá aceptó participar en cualquier guerra en la que Estados Unidos estuviera involucrado y para ello la potencia del norte adquiría el control de las actividades militares en Panamá.   La oposición ciudadana a ese tratado fue inmediata y generó muchas protestas callejeras que dieron como resultado la oposición del Congreso a refrendar el Tratado Kellog-Alfaro.

Las diferencias fueron elevadas a la Liga de Naciones con la petición de Panamá para que su soberanía fuera definida en un arbitrio.   Estados Unidos se opuso y la discusión se empantanó.  La política exterior de Estados Unidos no le estaba dando resultados a Washington pues a fines de la década de los años veinte el saldo era largamente negativo, por la ocupación militar que mantenía en República Dominicana, Haití y Nicaragua.  Por otro lado, las inversiones europeas se incrementaban en Latinoamérica en la medida que las estadounidenses decrecían.  A eso se sumaba la popularidad creciente y la simpatía que causaba a los latinoamericanos los éxitos fascistas en Europa.

Gobierno de Florencio Arosemena, 1928

En 1928, Washington comenzó a variar su política y evitó intervenir en las elecciones que dieron como ganador al Florencio Arosemena.   El gobierno de Arosemena destacó no por su eficiencia sino por los actos de corrupción.  Finalmente en 1931 ocurrió un golpe de Estado, para sacar a Arosemena del poder.

Gobierno de Harmodio Arias Madrid, 1932

Mientras tanto, Panamá sufría los efectos de la Gran depresión.   En 1932, resultó elegido como presidente Harmodio Arias Madrid un mestizo de clase media, economista educado en Londres y que escribió un libro atacando la Doctrina Monroe.  Harmodio y su hermano Arnulfo, médico graduado en Harvard, comenzaron su participación en la política creando el partido "anti-oligárquico y anti-yanqui", llamado Acción Comunal.  El Presidente Arias fundó la Universidad de Panamá e hizo notables esfuerzos por mejorar la situación de las clases más necesitadas.  Ese cambio en la política panameña aunado a la flexibilización de la política estadounidense fue un aliciente para impulsar el nacionalismo panameño.

Después, en 1933, Roosevelt anunció su política del "Buen Vecino" y en Montevideo ratificó su deseo de renunciar al intervencionismo, según anunció en la Séptima Conferencia Interamericana realizada en esa ciudad.

Pero, en Panamá, las protestas populares por la falta de empleo causaron la reacción del gobernador de la zona del canal y esto ocasionó más protestas populares.  En estas circunstancias el Presidente Arias viajó a Washington para entrevistarse con Roosevelt.  En la reunión ambos presidentes llegaron a varios acuerdos de carácter económico, en especial sobre la repatriación de los trabajadores que construyeron el Canal, para aliviar la situación de desempleo llegaron a un acuerdo sobre tasas y control del contrabando.  Acordaron también que los derechos de Estados Unidos sobre el Canal se limitaran a mantenimiento, operación, sanidad y protección de las instalaciones y Estados Unidos se comprometía a reconocer la soberanía panameña.

Este acuerdo sin embargo, no resolvió la renta anual de US$ 250.000 que Estados Unidos pagaba a Panamá y que debido a las devaluaciones significaban una reducción efectiva de la anualidad del orden del 50%.  Roosevelt devolvió la visita en 1934 y una delegación panameña fue a Washington en noviembre, pero no hubo acuerdo.  Hasta 1935 continuaron las discusiones sobre el Tratado Hay-Bunau-Varilla.  El 2 de marzo de 1936, con la participación del Secretario de Estado Cordell Hull y Summer Welles, las delegaciones llegaron al un acuerdo firmando el Tratado Hull-Alfaro.   El tratado resolvía muchos de los problemas y se llegaba a un acuerdo de radiocomunicaciones y comprometía a Estados Unidos en la construcción de una autopista entre Colón y Ciudad de Panamá.  El tratado terminaba también con el proteccionismo y garantizaba la independencia política de Panamá.  También llegaron a un acuerdo sobre la anualidad que fue fijada en 430.000 balboas que tenía paridad con el dólar antes de la devaluación de la moneda estadounidense.

Esta vez quien se opuso, fue el Congreso de Estados Unidos.  En ese año de 1939, la invasión de Polonia por Alemania y La URSS cambiaba el panorama internacional y Estados Unidos se tenía que preparar para la eventualidad de una guerra de proporciones cuya magnitud no se podían predecir.  Las negociaciones entre Estados Unidos y Panamá se prolongaron ante las objeciones del Congreso estadounidense.

Gobierno de Arnulfo Arias

Arnulfo Arias

Presidente Arnulfo Arias

En esa coyuntura, fue elegido presidente Arnulfo Arias y las negociaciones se paralizaron.  La tendencia política de Arias fue de un marcado nacionalismo, conocido como Panameñismo, que se oponía a la hegemonía de Estados Unidos en la región.  La intención de Arias era de expulsar a todos los extranjeros de Panamá, no sólo los estadounidenses, sino asiáticos, indios y judíos, es decir todos los no latinoamericanos.  El gobierno de Arias simpatizaba con los regímenes fascistas europeos y esto terminó por irritar a Washington.

En preparación para la guerra, Estados Unidos solicitó a Panamá el arriendo de tierras para establecer más de 100 bases militares, por 999 años.  Arias se opuso inicialmente, pero Estados Unidos amenazó con tomarlas por la fuerza su fuera necesario.  Al Presidente Arias, no le quedó otra cosa sino aceptar, para evitar una invasión como había ocurrido antes con otros países centroamericanos.  El gobierno panameño accedió a la instalación de 134 bases militares con el sólo éxito de evitar que en vez de 999 años fueran concedidas hasta el término de la guerra, más un año de gracia después de firmada la paz.

Pero Panamá obtuvo que Estados Unidos transfiriera el sistema de agua y desagüe de la ciudad de Panamá a las autoridades civiles locales, garantizándole el funcionamiento y mantenimiento.  Lo que no aceptó Estados Unidos fue la deportación de los extranjeros no latinoamericanos y rechazó pagar rentas altas por las tierras donde se instalarían las bases militares.   El acuerdo de 1942, le dio a Estados Unidos autoridad y control de las bases aérea de Río Hato, la naval de la Isla Taboga y de varias bases donde se instalaron radares, baterías de largo alcance y bases de hidroaviones y guardacostas.

Para Estados Unidos, la resistencia del Presidente Arias y la creciente oposición de la ciudadanía panameña, hizo que Estados Unidos hiciera planes para desembarazarse de Arnulfo Arias, quien contaba entre sus opositores a su hermano Harmodio.   Arnulfo Arias había convocado a una Asamblea Constituyente que aprobó una nueva Constitución que, entre otras cosas, le extendía el período presidencial.  En octubre de 1941, Arias viaja al exterior y un golpe de Estado de la Policía Nacional lo saca del poder.

Gobierno de Ricardo Adolfo de la Guardia

El fin de la guerra crea un nuevo enfrentamiento entre Estados Unidos y Panamá.   Cuando termina la guerra en Europa y cuando Japón ya no era una amenaza para el continente, Panamá exige el abandono de las bases y la renegociación de los acuerdos.  El Departamento de Guerra de Estados Unidos decide quedarse quedarse en las bases por tiempo indefinido.

Al presidente Arias lo sucede Ricardo Adolfo de la Guardia, pero en 1945, un enfrentamiento parlamentario genera una crisis, que termina por deponer al presidente De la Guardia y eligen como presidente a Enrique A. Jiménez.  Una nueva Asamblea Constituyente en 1946, deroga los cambios en la Constitución.

Gobierno de Enrique A. Jiménez

Ese año de 1946, Estados Unidos envía como embajador a Frank T. Hines quien trata de negociar una extensión del tratado sobre las bases militares, por veinte años más.  La población panameña realiza una manifestación contra el Tratado Filos-Hines que concentra a 10 mil personas armadas de palos, piedras, machetes y no pocas armas de fuego.   El parlamento decide rechazar la propuesta de Estados Unidos y en 1948, los militares estadounidenses abandonan las bases militares, excepto las de la Zona del Canal.


Visión de Panamá por Estados Unidos y los Aliados, tal como fue publicada en la revista de propaganda 'En Guardia', Vol. 2, Núm. 12 - 1943

PANAMÁ

Cordeles de Abacá

Pocas personas notaron, hace dieciocho años, un vapor de carga que se dirigía a la pequeña isla de Colón, cerca de la costa del norte de Panamá. En la cala llevaba mil vástagos de abacá para ser plantados en tierra del hemisferio occidental.

Comandante en Jefe
El Vicealmirante Clifford Evans Van Hook (en primer término), comandante de la Zona de Panamá, a bordo de un motobote PT rumbo a la isla Taboga  para poner en servicio activo la nueva base naval que defiende el acceso occidental al Canal de Panamá.  Al fondo, el Teniente de Navío  A. R. Montgomery y el Capitán Ellis Stone.

Encontrándose hoy los plantíos filipinos de abacá en manos de los japoneses, las Naciones Unidas esperan con interés el fruto de aquellos mil vástagos. De abacá se hacen cables y cordeles, que son artículos de importancia vital para las escuadras de guerra de los aliados, y los cables y cordeles tienen otra multitud de usos en operaciones militares.
A la isla de Colón se llevaron los vástagos de abacá debido a una plaga que amenazaba destruir los platanales de Bocas del Toro, Almirante y otras regiones. Se quería averiguar si era posible cultivar abacá en la América Central, como posible substituto de la explotación del plátano.

Del cargamento llevado a la isla de Colón, 250 plantas se secaron; las demás fueron cultivadas con eran esmero y quedó probado que el abacá podía cultivarse en aquella isla.

Bateria costera
En ambas orillas del canal de Panamá y en muchas bases isleñas del Caribe, los artilleros norteamericanos se mantienen en guardia al lado de sus cañones de 35.5 y 40.6 cm, que son los mayores construidos hasta la fecha.  Estos cañones gigantescos pueden disparar granadas de una tonelada, a razón de una cada 90 segundos, a 45 kilómetros de distancia haciendo blancos prodigiosos.

Después de experimentar varios años, se dedicaron en Panamá veinte hectáreas al cultivo del abacá, en terrenos donde el plátano había desaparecido, pero de aquello no se pasó. En las Islas Filipinas se producía abacá en abundancia y a bajo costo. El mundo estaba en paz y contaba con suficiente fibra para el consumo general. Por otra parte, no había en Panamá descortezadoras para la producción en gran escala.

La diseminación de la enfermedad del plátano revivió el interés por el abacá. En 1927 se plantaron 400 hectáreas de terreno ya inservible para el cultivo del plátano y se inició la construcción de una instalación descortezadora. Al estallar la guerra en Europa, se plantaron otras 400 hectáreas y en 1940 quedaba instalada la descortezadora.
Tal era la situación cuando los japoneses atacaron a Pearl Harbor y las Islas Filipinas. De la noche a la mañana se plantaron 800 hectáreas y la pequeña instalación descortezadora creció en importancia para las Naciones Unidas. Pero sólo un número reducido de plantas estaba en condiciones de producir fibra y no había disponible sino una instalación descortezadora.

Con la guerra, entretanto, había aumentado mucho la demanda de abacá para las escuadras de guerra. La perspectiva no era brillante en modo alguno. Las Filipinas habían exportado 55.749 toneladas de abacá a los Estados Unidos en 1940. La producción total del continente americano, en el mismo año, fue de 57 toneladas. En América se aprovechaban otras fibras, tales como fique, henequén y pita, pero ninguna tenía las propiedades del abacá para cables de embarcaciones.

Desde entonces, y gracias a la cooperación interamericana, se han obtenido resultados excelentes en el cultivo del abacá. En Panamá, Guatemala, Honduras y Costa Rica, hay actualmente más de 10.000 hectáreas bajo cultivo y a fines del año próximo se espera que la producción llegue a 20.000 toneladas.

La tarea ha requerido infinitos esfuerzos. Fue necesario rehabilitar haciendas de plátanos, abandonadas, y vías férreas; desaguar pantanos y limpiar terrenos. Millares de trabajadores de diferentes nacionalidades: jamaicanos, panameños, costarricenses, guatemaltecos, hondureños y norteamericanos, colaboraron con entusiasmo en la obra.
Los plantíos existentes se utilizaron para sacar semilla. Cada planta produce de 15 a 25 pimpollos en los cuales se crea la semilla. Se despacharon semillas a Costa Rica, Honduras y Guatemala. Solamente en Almirante se plantaron cerca de 2.000 hectáreas y se instaló otro tren de descortezadoras para sacar la fibra. Dos más empezarán a funcionar pronto en Costa Rica, y otros dos en Guatemala. El de Almirante produce 40 toneladas por semana y cuando los demás estén listos, la producción satisfará casi la demanda. Costa Rica, con 2.500 hectáreas, tiene la mayor extensión de terreno bajo cultivo.

La obra progresa a pesar de la escasez de materiales. Ha sido una batalla contra el tiempo, las enfermedades y los insectos. Pero el abacá se ha establecido en América y no solamente suministrará a las Naciones Unidas un producto indispensable para la guerra, sino que también servirá para la alternación de los cultivos. Los métodos mejorados de cultivo y la maquinaria moderna propia para producir la fibra garantizan un porvenir brillante y prometedor a la nueva industria.

Presidente Arias
El Vicepresidente Wallace (de EEUU) disfruta de un buen rato de charla con el Presidente de Panamá, señor Ricardo A. de la Guardia.


El Vicepresidente Wallace (de EEUU) pronuncia un discurso en el Colegio La Salle, de la Ciudad de Panamá, donde se celebró el Primer Congreso Panamericano en 1826.

Plátano
El rápido crecimiento del abacá ha facilitado la adquisición de nuevas fuentes de abastecimiento en Centro América, después de la invasión de las islas Filipinas.


Preparación de la fibra de abacá para el mercado.  Las capas exteriores del peciolo se arrancan de la planta y se pasan por una máquina para extraerles la substancia celular y suave que rodea la fibra.


La fibra se seca en tubos de acero al aire libre y después se seca se clasifica y se empaca en fardos para la exportación.  Los cables y cordeles de abacá son artículos de importancia vital para las escuadras de guerra.

Abacá
La cuerda de abacá es lustrosa, de color claro y de resistencia excepcional, ventajas que no se obtienen con otras.

Cuerdas de abaca
El cable de abacá es ideal para usos marítimos, debido a su poco peso y resistencia al agua salada.


Material digitalizado de:
EN GUARDIA, revista publicada mensualmente para LA OFICINA DEL COORDINADOR DE ASUNTOS INTERAMERICANOS, Commerce Building, Washington. D. C., por la Business Publishers International Corp. Redacción, 330 West 42nd St., Nueva York, N. Y., E.U.A. Impresa en 5601 Chestnut St., Filadelfia, Pa. Registrada como artículo de segunda clase en la Oficina de Correos de Filadelfia, Pa., E.U.A., el 8 de abril de 1941, conforme a la ley del Congreso de marzo 3 de 1879, Vol. 2, Núm. 12.

Publicado: 25 julio/2004






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