Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Congelamiento

El congelamiento no es una enfermedad en sí, aunque el mal presenta infección, pero sí fue una causa importante de morbilidad durante la Segunda Guerra Mundial.  Fue muy común durante los inviernos en Rusia y Finlandia, lugares donde es usual temperaturas que pueden llegar a 40 ó 60 grados bajo cero a la intemperie.

Soldado muerto por congelamiento

Soldado muerto por congelamiento

Lo síntomas son piel endurecida, pálida y fría tras exposición prolongada a muy bajas temperaturas.  Parches blancos en la piel.  Falta de sensibilidad en la zona afectada.  Tras calentamiento, se forma una área roja y dolorosa.   La piel y los tejidos subyacentes se congelan en cualquier persona que se exponga a temperaturas muy frías durante varias horas.  Las áreas más frecuentemente afectadas son las manos, pies, nariz y orejas.  En casos leves, el tratamiento inmediato puede revertir el daño.  En casos severos, el tratamiento requerido puede ser la amputación.

Este fue uno de los más perversos males sufridos por los combatientes en Rusia.   El mayor problema es que muchas veces quien lo sufre no nota el momento cuando ocurre el congelamiento y en los casos severos, produce somnolencia y la muerte.   En los casos menos graves, fue común el congelamiento de miembros, en especial los pies y piernas.  Lo lamentable es que en un frente sin recursos suficientes para combatir la exposición a bajas temperaturas extremas, sólo quedaba el recurso de la amputación para salvar la vida del afectado.   Los más expuestos eran los heridos, quienes muchas veces quedaron congelados mientras esperaban durante toda la noche al borde de las pistas de aterrizaje para ser evacuados.  Muchas veces el transporte jamás llegó y los heridos perdieron la vida


Publicado: 1 noviembre/2002