Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La V de la Victoria

Laveleye

Víctor Laveleye

El 14 de Enero de 1941, el locutor belga Víctor de Laveleye, refugiado que trabajaba en la BBC de Londres tuvo la idea de invitar a todos los europeos en países ocupados por el Eje, que escribieran la letra V en las calles, en las paredes, en todas partes.  La adhesión a esa idea fue extraordinaria y súbitamente apareció la V en todas partes, el símbolo de la victoria.  No tomó mucho tiempo para que la V se hiciera famosa y fue usada por los políticos, en especial en Gran Bretaña, quienes alzando la mano extendían los dedos índice y medio formando la ya conocida V de la victoria.

En los años subsiguientes la campaña de la BBC martillaba diariamente reforzándola con las primeras notas de la V Sinfonía de Beethoven.  El efecto que produjo fue un éxito indiscutible de la guerra psicológica de los Aliados, que fue reforzándose a medida que el tiempo avanzaba.   Durante los años que precedieron a la victoria aliada Churchill se presentó siempre en público haciendo el símbolo de la V con la mano alzada o con una escarapela como muestra la fotografía.

Winston Churchill

El Ministerio de Propaganda alemán, cometió el error de responder con pintas, ridiculizando el símbolo por medio de inscripciones irónicas.   Este hecho se tornó en contraproducente a medida que las victorias Aliadas aumentaban y las del Eje eran cada vez menos frecuentes.  La propaganda alemana creyó conveniente apropiarse de la V aliada y convertirla en la V de la victoria alemana.  Esto causó el contrario efecto de que sin saberlo comenzaron a contribuir en la difusión de la campaña aliada.

La V de la victoria alemana apareció en paredes, monumentos, locomotoras y hasta en el encabezado de los comunicados del OKW.  Más tarde, en 1944, Goebbels decide que el símbolo se convierta en las siglas de la nueva arma alemana: las bombas volantes.  Primero fueron las V-1 y luego las más poderosas Vergeltung-2 ó (Venganza-2) que en poco contribuyeron a evitar la derrota.

Víctor Laveleye tuvo razón al pensar que la Resistencia europea necesitaban el apoyo de las armas psicológicas en un momento en que los políticos europeos no le daban importancia, ni esperanza, a la resistencia silente primero y armada después.  No obstante la Resistencia fue decisiva y así se demostró antes y durante la Invasión Aliada que comenzaría el Dia-D.


Publicado: 17 junio/2001 - Actualizado 24 junio/2013