Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La Propaganda en Francia

Por parte de los aliados, el primer intento de atacar psicológicamente a Alemania fue un total fracaso.  Fue en Bélgica -en 1939- donde los franceses distribuyeron grandes cantidades de dinero entre la prensa francófila, por iniciativa de Henry Torres, quien dirigía la propaganda francesa en ese país.  Por su lado, el consejero de asuntos franceses en el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Alemania, Otto Abetz, tuvo mucha cautela para no entregar recursos financieros entre los medios de prensa independientes y cuando lo hizo no fue directamente, sino utilizando intermediarios.  Por otro lado, siempre tuvo el cuidado de no involucrarse abiertamente con la prensa germanófila.

A mediados del año de 1940, el General DeGaulle hace un llamado a la población francesa, por medio de la BBC de Londres, sobre unos afiches pegados en la capital gala.  DeGaulle pide la movilización de los franceses contra el derrotismo, contra la ocupación alemana y contra el Gobierno de Vichy.   El general se pronuncia claramente sobre el mantenimiento de la alianza con los británicos en la lucha común contra los alemanes.

Después de la firma del Armisticio en junio de 1940, con la instalación del gobierno francés en Vichy, siguen unos acontecimientos militares que culminan con la destrucción de la flota francesa en Mers-el-Kèbir, luego una tentativa de desembarque de ingleses y gaullistas en Dakar; en general, la destrucción del poder naval francés, entonces neutral, que sólo buscaba darle seguridad a sus colonias francesas alrededor del mundo y que además no mostraba signos de ser una amenaza para los Aliados.   Como respuesta a esos hechos, se desata una campaña antibritánica y en especial contra Churchill, mucho antes del asalto británico a la base militar francesa de Diego Suárez en Madagascar, que muestra el repudio de los franceses ante las agresiones británicas.

La propaganda antibritánica, después de la derrota francesa, es impulsada por el gobierno francés de Vichy y el Ministerio de Propaganda en Berlín, que aprovecha las acciones militares británicas contra la flota francesa y los intereses franceses de ultramar, para volcar el sentimiento patriótico nacional en contra de la Gran Bretaña. 

La campaña en sí, generada en plena Batalla de Inglaterra, si bien menciona a DeGaulle esporádicamente, va dirigida contra el gobierno de Londres y en especial contra Winston Churchill.   En esos momentos, a De Gaulle el Ministerio de Propaganda alemán no lo considera peligroso para su causa, se dice que Goebbels lo tilda de gracioso e inofensivo, pues sabe que al general francés no lo toman muy en cuenta en la capital británica.

En busca de lograr un efecto psicológico importante, la propaganda se centra en el bloqueo, que afecta el consumo de los franceses, el ataque a la flota francesa y contra el Imperio Británico, que además de las acciones navales mencionadas, más tarde tuvo actos de agresión contra los intereses franceses en Siria y el Líbano.

Pero, los propios franceses tampoco hicieron mucho para que las cosas fueran diferentes.   El propio Primer Ministro Paul Reynaud cometió una serie de errores en el manejo de sus declaraciones.  La primera fue antes de la guerra cuando aseveró que la ganarían por ser los más fuertes.   Los hechos demostraron que los más fuertes eran los alemanes.  La segunda más recordada, fue cuando, con acierto, trató de impedir que el hierro de los países escandinavos fueran directamente a nutrir la industria de guerra alemana.  Para ello buscó el apoyo británico en Londres e inmediatamente se apresuró a declarar que la ruta del hierro estaba cerrada.  Poco después, Alemania invadía Noruega y efectivamente cerraba la puerta, pero para los Aliados.

La propaganda, aprovecha la situación para poner otros ingredientes en juego, como la amenaza de la Unión Soviética y la amenaza judía en Europa.   Por tanto aparecen referencias a los "judeo-bolcheviques" asociados al gobierno británico.  En Francia, los sentimientos antibritánicos se mantienen vivos durante todo el conflicto.  Todas las ocasiones son perfectas para incentivar la simpatía que aún pudiera quedar entre los franceses, por el antiguo aliado.


Publicado: 22 octubre/2003 - Actualizado 24 junio/2013