Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

La arenga

La arenga es un discurso solemne utilizado para elevar la moral de las tropas antes de ir a la batalla.

En el siglo 19, momentos antes de la Batalla de Ayacucho, donde se sella la libertad de América del Sur, el General Sucre arenga a las tropas:

"Soldados!  De los esfuerzos de hoy depende la suerte de la América del Sur.  Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia."

Y en las postrimerías de la batalla, donde 6000 patriotas con 4 piezas de artillería, vencen a más de 9000 realistas con 14 cañones, el General Miller arengando a su caballería ordena el ataque que termina con la resistencia española:

"!Adelante!  !Armas a Discreción!  !Paso de Vencedores!"

Los tiempos han cambiado, las batallas son diferentes y las arengas también.  Los generales en jefe no tienen la posibilidad de arengar directamente a todas las tropas al estilo de siglos pretéritos.  Sin embargo los generales sí dan el apoyo moral necesario para impulsar a los hombres hacia la victoria.

En estas épocas, los comandantes en jefe se muestran en el frente en todo momento y conversan con las tropas.  Como decía el General Patton, los generales deben dirigirse al frente adelantando a las tropas que siguen el mismo camino y cuando regresa, debe tomar una ruta no utilizada por los hombres que van al combate, para evitar el efecto que puede dar en las tropas de que el general se dirige a retaguardia.  En esas circunstancias el comandante en todo momento arenga a las tropas aunque hoy con un toque menos académico, como cuando también Patton le contestó a un soldado que le preguntaba "¿Adonde va general?" y Patton le respondió con su estilo particular:

"A Berlín, a patearle el culo, al hijo de perra, pintor de brocha gorda."

De acuedo con Patton, tal vocabulario hace más efecto en la tropa, que el uso de palabras rebuscadas que el soldado común y corriente no entiende.

En la foto, el día de la Invasión de Normandía, el General Dwight Eisenhower arenga a los paracaidistas que serían lanzados en la retaguardia alemana antes de la invasión.  Como se puede apreciar en la foto, más que una arenga parece una conversación, pero que de hecho tendrá el mismo efecto.  Dramático momento, sabiendo que la mayoría de esos soldados no regresarían con vida.