Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Operaciones soviéticas nocturnas

Luego de iniciada la invasión alemana del 22 de junio de 1941, contra el territorio soviético con tres poderosas columnas de fuerzas Panzer, los rusos sufrieron una serie de reveses debido a que las fuerzas alemanas avanzaban a gran velocidad, realizando penetraciones cuyas puntas de lanza envolvían enormes agrupaciones de fuerzas soviéticas que se veían atrapadas en bolsones.   Atacados por sorpresa, los soviéticos tenían sólo tres alternativas: morir, rendirse o escapar.  

Junio 1941, las opciones de los rusos eran: morir...

 Tal como mandaban los libros de reglamento alemanes, la Blitzkrieg consistía en avanzar con dos columnas de tanques rodeando las concentraciones soviéticas con apoyo de la Luftwaffe que cortaba la retirada y destruía los puntos más fuertes de resistencia, como artillería, tanques, nidos de ametralladoras, rutas de abastecimiento y tropas de reserva.   Luego, las fuerzas de infantería motorizada completaban el cerco para que las fuerzas Panzer pudieran continuar hacia su siguiente objetivo.   Desde la retaguardia de las líneas alemanas, avanzaba la Infantería que consolidaba las posiciones capturadas y completaba el asedio de las fuerzas cercadas, con el apoyo de la artillería y carros blindados.

prisioneros rusos

rendirse...

Técnicas del repliegue

Considerando la superioridad del arma aérea alemana, la opción de escapar tenía sólo una posibilidad: hacerlo de noche.   La retirada soviética se realizaba generalmente en dos o tres columnas con el propósito de alcanzar primero el Dvina en el norte, el Beresina en el Centro, y la Línea Stalin en el sur.   Los repliegues nocturnos se hacían en marchas forzadas de tres o más noches.   Durante el día, los efectivos y los trenes de transporte, cuando podían utilizarse, se escondían en pueblos y villas o áreas boscosas.   Cuando era posible, aviones de reconocimiento verificaban que las fuerzas en retirada estuvieran bien escondidas y a salvo de los reconocimientos aéreos alemanes.

o escapar...

¿Improvisación soviética?

De ninguna manera, los soviéticos tienen una experiencia ancestral de combate nocturno que se remonta a épocas bíblicas.   En la estepa rusa, es muy aventurado iniciar una ofensiva donde no hay lugar para ocultarse y por tanto hacer preparativos previos a la invasión, sin que el enemigo lo note.   La sombra de la noche es la única forma de tener éxito contra fuerzas superiores.   En 1941, a eso se suma, que durante las primeras semanas de combate a partir del 22 de junio, las fuerzas rusas no les estaba permitido efectuar movimientos de repliegue, por lo que muchas unidades quedaron cercadas.   La única forma de escapar del cerco era con rupturas nocturnas.   Afortunadamente para los soviéticos, en junio de 1941, existían reglamentos de marcha nocturna y experiencia en este tipo de maniobras que a la larga les permitirían salvar numerosas unidades, sin perder un sólo hombre y con su equipo completo.

Smolensk

Como ejemplo de la eficacia de los repliegues nocturnos, la noche del 23 de julio de 1941, las fuerzas cercadas en Smolensk realizaron un ataque nocturno de ruptura del cerco, que permitió el repliegue de cinco divisiones y tres más al día siguiente.   En otras áreas cercanas, maniobras similares fueron previstas por las fuerzas alemanas que lograron contener a tiempo el contraataque.

Tropas siberianas movilizándose al caer el sol

Murmansk

La lucha en el Ártico era muy difícil debido a las extremas condiciones climáticas del invierno polar, pero los rusos sacaban provecho a sus habilidades en la lucha nocturna, cuando la mayor parte del día en esas latitudes estaba cubierto con el negro manto de la oscuridad.   Los ataques no eran en gran escala, pero sí lo suficientemente frecuentes como para tener ocupadas a las fuerzas alemanas.   Las acciones estaban dirigidas especialmente a las líneas de abastecimientos, por demás vitales en esa zona, que eran atacadas con grupos de comandos que se encontraban en la retaguardia alemana.   Estos comandos procedían de la base de comandos de Bielomorsk, donde fueron entrenados para la lucha en la oscuridad del Ártico.

Leningrado

Un poco más al sur, los avances alemanes que conquistaban territorios durante el día eran respondidos con contraataques nocturnos.   Las fuerzas finlandesas que luchaban en esa zona, un estrecho corredor entre el Lago Ladoga y el Golfo de Finlandia, aunque mejor preparadas para la guerra y supervivencia en esas latitudes, sufrían también los ataques nocturnos de los comandos entrenados en Bielomorsk.

Sissit

Los famosos "Sissit" finlandeses

Moscú

A partir de noviembre, el día 18, durante la noche, inmediatamente después del arribo de la 10ª División de Fusileros Siberianos, se realizó un ataque contra la 112ª División de Infantería alemana que operaba, desde el sur de Moscú, hasta el este de Uziovaya.   Las fuerzas del 112º Regimiento del 2º Panzergruppe de Guderian estaban pasando problemas sanitarios como la perdida de 500 hombres debido a una epidemia de viruela.   El clima hacía lo suyo, el intenso frío impedía el funcionamiento de las ametralladoras alemanas y para completar el panorama, los antitanques de 37mm no lograban perforar el blindaje de los T-34.   El ataque contra el regimiento alemán llegó de noche, cuando los efectivos del 112º se encontraban en su campamento en la zona de descanso.   Veinte tanques precedieron a los comandos siberianos.   La sola aparición de los tanques rusos durante la noche, cuando nadie lo esperaba, fue suficiente para crear alarma entre las tropas alemanas.   Para ese momento no había medios de defensa adecuados para enfrentar a los tanques.   Cuando los siberianos aparecieron detrás de los tanques, cundió el pánico entre las tropas alemanas que no esperaban un ataque en esa posición.   La 112ª se vio obligada a replegarse tres kilómetros, mientras los oficiales hacían esfuerzos para controlar la situación.

Operaciones nocturnas en gran escala

Por causas que se desconocen, las fuerzas siberianas no sacaron provecho al exitoso ataque, pues detuvieron el asalto tan intempestivamente como lo iniciaron.   Los reglamentos rusos de campo, de 1936, que se encontraban en efecto a comienzos de la guerra, recomendaban ataques nocturnos por medio de compañías y batallones, incluso por regimientos, pero no por divisiones, en parte debido a las deficiencias en las comunicaciones.   Estas acciones eran obligatorias, mientras los alemanes tenían el control del aire durante el día.   Al Ejército Rojo sólo le quedaba la retaliación nocturna. Poco después, en diciembre de 1941 el Consejo Militar del Frente Occidental emitió una directriz ordenando las operaciones nocturnas en gran escala, realizando emboscadas en los caminos y a las fuerzas de infantería se les equipó con subametralladoras y bengalas.

Ataques nocturnos de esquiadores

Durante la contraofensiva rusa del 6 al 7 de diciembre de 1941, las divisiones de fusileros 320ª y 323ª iniciaron el asalto a las 24 horas del día 6 contra el 2º Panzergruppe en la región de Tula.   Tropas regimentales y divisionales de esquiadores penetraron dos kilómetros dentro de las líneas alemanas y en algunos sectores hasta 6 y 7 kilómetros, una profundidad muy grande teniendo en cuenta que siendo la sorpresa factor vital para el éxito de la operación, no se realizaba la preparación artillera de rigor en toda ofensiva.  La falta de medios de comunicación adecuados les impedía a los rusos realizar maniobras complicadas o llamar a fuerzas de reserva en caso de emergencia.

Guerrilleros

Guerrilleros equipados con subametralladoras

La guerrilla

A la operación de los comandos regulares, más tarde se sumarían los guerrilleros que también en la retaguardia alemana harían estragos entre las filas alemanas.   Los oficiales alemanes reconocían, que los rusos tenían una gran habilidad para mimetizarse en el terreno, dejando pasar a las patrullas alemanas y atacándolas por detrás desde agujeros en tierra que los ocultaban perfectamente, y luego del ataque, desaparecían misteriosamente en los bosques y pantanos.   Las habilidades de los soldados rusos, ucranianos, cosacos y siberianos, compensaban las deficiencias técnicas de su ejército, que distaban mucho de parecerse al excelentemente equipado ejército alemán.

Operaciones nocturnas de gran escala

Durante lo que restó del conflicto hasta la caída de Berlín, el Ejército Rojo realizó numerosas operaciones nocturnas en gran escala, incluso con la participación de fuerzas paracaidistas, que incluyendo la operación mencionada de Moscú-Uziovaya, son:

Lugar Fecha
Moscú-Uziovaya 18 noviembre 1941
Moscú-Vyazma enero-febrero 1942
Stalingrado 20-24 agosto 1942
Stalingrado 19-23 agosto 1942
Belgorod-Kharkov 3-23 agosto 1943
Banco izquierdo de Ucrania 22-30 setiembre de 1943
Zaporoxe 12-14 octubre 1943
Kiev 4-5 noviembre 1943
Korsun-Shevchenkovsy 16-17 febrero 1944
Bereznegovatoye-Snigirevka 6-7 marzo 1944
Crimea 10-11 abril 1944
Bielorrusia 27-29 junio 1944
Lublin-Brest 18-20 julio 1944
Vístula-Oder 29-30 enero 1945
Berlín 21 abril-2 mayo 1945
Campaña de Manchuria 9-10 agosto 1945
Isla Sakhalin 13-14 agosto 1945

Paracaidismo nocturno

Varias de esas operaciones tuvieron la participación de fuerzas paracaidistas, por lo que resulta interesante recalcar, que mientras los Aliados supieron valorar la importancia de las fuerzas paracaidistas alemanas, Hitler ordenó que no se volvieran a realizar operaciones de ese tipo a partir de la toma de Creta.

La subestimación alemana por el soldado ruso

En sus memorias, el General Blumentritt, que hasta enero de 1942 fue Jefe de Estado Mayor del Mariscal von Kluge Comandante del 4º Ejército en el sector central del frente, dice: “Muchos de nuestros generales subestimaron al nuevo enemigo, debido, en parte, a la ignorancia, pues algunos de ellos nada sabían del pueblo ruso ni de sus soldados.   Varios de nuestros altos jefes nunca habían combatido en el Este, habiendo pasado la Primera Guerra Mundial en el frente occidental, desconociendo totalmente las dificultades del terreno y la tenacidad del combatiente ruso, y prefirieron ignorar los consejos y advertencias de los especialistas."

Las fuerzas alemanas pagarían muy caro ese desconocimiento del enemigo.


Publicado: 11 setiembre/2002