Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Desarrollo de la fuerza Panzer (ene-1942 a feb-1943) (Parte 2)

Con el fin de mejorar el antiguo Panzer III, Hitler ordenó que se le re-equipara con el cañón L24 de 75 mm.  Estaba muy ansioso de que hubiera un gran aumento en la producción de tanques.  Pero en la misma conferencia también se discutió seriamente la cuestión del uso de los chasises de tanques para la montura de cañones autopropulsados, aunque la producción de esas armas, inevitablemente, debía traducirse en una disminución en el número de los tanques fabricados.

En agosto de 1942, Hitler ordenó una investigación para saber cuán rápido podía instalarse un cañón 88 en los tanques Tiger.  Ese cañón fue construido para ser capaz de disparar un proyectil que penetraría un blindaje de 200 mm.  También ordenó que todos los Panzer IV fueran enviados a las fábricas para su reparación y re-equipamiento con cañones largos, para aumentar su poder de fuego.

En septiembre de 1942 se introdujo un nuevo programa de construcción, según el cual las cifras de producción para la primavera de 1944 serían las siguientes:

Leopard (tanque ligero de reconocimiento) 150
Panther 600
Tiger 50
Producción total de tanques 800
 
Cañones de Asalto 300
Cañones ligeros auto-propulsados 150
Cañones pesados auto-propulsados 130
Cañones super-pesados auto-propulsados 20
Total de piezas de artillería en chasises de tanque 600

Con el fin de causarle el menor daño posible a la producción de tanques, ordenaron que los cañones autopropulsados fueran blindados con acero templado.  De todos modos era evidente que la preocupación principal era entonces la producción de cañones, más que de tanques, es decir, de armas defensivas y no ofensivas, y además esas armas defensivas no eran satisfactorias, porque las tropas ya habían empezado a quejarse de que los cañones autopropulsados en los chasises de un Panzer II o en el chasis de un tanque checo T38 no eran un arma lo suficientemente eficaz.

T-38

Tanque checo T-38

Durante el debate sobre el tema de los Tiger de Porsche, Hitler expresó su opinión de que ese tanque, al tener potencia auxiliar eléctrica en vez de hidráulica y ser refrigerado por aire, sería particularmente adecuado para el empleo en el teatro de guerra africano, pero que su radio de acción de sólo 48 km era insuficiente y por tanto debía aumentarse a 150 km.  Según Guderian esa apreciación era sin duda correcta, pero extemporánea, pues debió hacerse antes de aprobar el primer diseño.

Los debates que tuvieron lugar en septiembre mostraron la influencia de los intensos combates en los alrededores de Stalingrado.  Entre otras cuestiones, decidieron que los cañones de asalto debían ser mejorados con los largos L70 de 75 mm. y con blindaje frontal de 100 mm.  Los cañones pesados de infantería iban a ser montados en un chasis de cañones de asalto o construidos en un chasis de Panzer IV.  Algunos de los Tigers de Porsche, entonces en construcción, iban a ser transformados en armas de asalto retirándoles la torre giratoria y equipándolos con un cañón largo de 88mm. con blindaje frontal de 200 mm.  Se discutió también la instalación en este tanque de los morteros de 210 mm.  No había ninguna duda de que los tanques disponibles en ese momento no eran adecuados para la lucha en las calles, por otra parte la solución correcta para el problema no estaba en la modificación constante del diseño de los tanques, de hecho en plena producción, pues creaba innumerables variantes del tipo original, cada una de esas variantes tendría un gran número de piezas distintas de repuesto.  La reparación de los tanques en el campo se hacía pues casi imposible.

Elephant de Porsche
Cañón autopropulsado Elephant/Ferdinad de Porsche

En setiembre de 1942, los Tigers entraron por primera vez en acción.  Una lección aprendida por los alemanes en la Primera Guerra Mundial fue que era necesario ser pacientes antes de comprometer armas nuevas en la lucha y que debían ser retenidas hasta que se produjeran en cantidades tales que les permitieran su empleo masivo.  En la Primera Guerra Mundial, los franceses y los británicos utilizaron sus tanques apresuradamente, en cantidades pequeñas, y por lo tanto no pudieron lograr los resultados que esperaban.  Los expertos militares hacía tiempo que habían establecido ese criterio.  El propio Guderian muchas veces habló y escribió sobre el tema.  Hitler lo sabía, pero le consumía la ansiedad de probar su nueva arma.

En consecuencia, ordenó que los Tigers se emplearan en una operación completamente secundaria, en un ataque limitado llevado a cabo en un terreno totalmente inadecuado, pues en los bosques pantanosos cercanos a Leningrado, los tanques pesados sólo podían moverse en una sola fila a lo largo de las trochas del bosque, que, por supuesto, era precisamente donde el enemigo había apostado sus cañones antitanque esperando que aparecieran.  Los resultados no sólo fueron grandes e innecesarias bajas, sino también la pérdida del secreto y del elemento de sorpresa para las operaciones futuras.  La decepción fue aún mayor cuando el ataque se empantanó en el inadecuado terreno.

En octubre la producción de tanques mermó más a favor de la producción de armas de asalto: los Panzer IV fueron modificados para llevar los cañones L70 de 75 mm. y los Panther el cañón largo L71 de 88 mm.  Además, entre 40 y 60 cañones pesados de infantería iban a ser construidos en las carrocerías de los Panzer IV.  Hitler también habló de montar morteros en los Panzer IV, esos iban a tener tubos cortos para ser utilizados como lanzadores de minas.  Aunque todos esos nuevos diseños eran interesantes, el resultado final era simplemente una disminución en la producción del único tanque de combate disponible, el Panzer IV, y, además, fue sólo en ese mes que las cifras de producción de ese tanque alcanzó la cifra realmente muy modesta de 100 unidades.  Eso no fue todo, el Ministerio de Armamento propuso la construcción de Panthers de reconocimiento, además de los Leopards, que ya había sido planeados para ese fin.  Por suerte ese proyecto no prosperó.

Según Guderian, en el ámbito de la producción de tanques, el Alto mando alemán eligió la línea equivocada, pero por otro lado, Hitler insistió, con razón, que el Tiger debía estar armado con el cañón largo de 88 mm. un arma de trayectoria plana, prefiriendo esa arma a una de calibre más pesado, pero de menor velocidad en boca de cañón.  El propósito principal del cañón de ese tanque era el combate contra los tanques enemigos, y ante eso todas las demás consideraciones debían ser subordinadas.

En noviembre, con éxito, Hitler exigió que la producción de los Tigers se aumentara de 13 a 25 por mes.  Esa cifra se alcanzó en el curso de ese mismo mes.  La producción de armas de asalto llegó a 100 mensuales.

A principios de diciembre se reanudaron los debates sobre el empleo correcto de los tanques.  Fue entonces cuando le señalaron a Hitler que no era conveniente comprometer a los Tigers en pequeñas cantidades.  Hitler expresó la opinión de que comprometerlos de a pocos fue lo adecuado de acuerdo a las necesidades del frente oriental, pero que lo más adecuado en África era el empleo en masa.  Una opinión que para Guderian era incomprensible pues no se explicaba en que evidencias se basaba.

Para entonces, la construcción de los Panzer III estaba completamente paralizada, la capacidad industrial resultante se dedicó a la construcción de cañones de asalto.  La cifra de producción de esos cañones llegó a 220 mensuales para junio de 1943, de los cuales 24 estaban armados con howitzers ligeros de campaña.  Ese cañón, con su baja velocidad de salida y su trayectoria curva muy alta, es sin duda muy adecuado para los requisitos de la infantería, pero su producción dio lugar a un debilitamiento de la capacidad defensiva alemana contra los tanques enemigos.

Durante una conferencia con los ingenieros de Porsche y el Dr. Müller de Krupp, Hitler dijo que esperaba un modelo de prueba del Mäusch, el tanque de 100 toneladas, que debía estar listo para el verano de 1943, demandando la necesidad de que la Compañía Krupp fabricara 5 de esos tanques por mes.

Hummel

Cañón autopropulsado Hummel

Comenzaron a llegar informes sobre las dificultades que se planteaban en la sustitución de piezas de recambio, como resultado de la multiplicación de tipos causados por las modificaciones constantes de los diseños.

En enero de 1943 se volvió a debatir sobre blindajes, cañones de tanques y del tanque gigante.  Se ordenó que las superficies verticales del viejo Panzer IV fuera de 100 mm., las planchas de blindaje y el blindaje frontal del Panther también debían ser de 100 mm.  La producción del tanque ligero de reconocimiento, Leopard, se canceló antes que comenzara, ya que "ni el blindaje, ni el armamento previsto para ese modelo era adecuado para las condiciones que se preveían que prevalecerían en 1944".

Se ordenó que el Tiger estuviera equipado con un cañón largo de 88 mm. con blindaje frontal de 150 mm. y la armadura lateral de 80 mm.   El Mäusch de Porsche iba a entrar en producción y la cifra se elevó a 10 por mes.  Critica Guderian que esa prole gigantesca producto de la fantasía de Hitler y sus asesores, en ese momento, no existía ni en la forma de un modelo de madera.  Aún así, decidieron que la producción masiva comenzara a finales de 1943, que iba a estar armado con un cañón de 128 mm. y que se estudiaría la eventual instalación de un cañón de 150 mm.

Para la lucha en las calles Hitler ordenó la construcción de tres "Tigers de Embestida" (un producto de la imaginación de Hitler cuyo propósito era arremeter contra los tanques enemigos, romper las paredes de las casas y los obstáculos verticales), ese tanque se construiría en el chasis de Porsche.  Para Guderian, esa "arma caballeresca" parece haberse basado en las fantasías de los estrategas y tácticos de sillón.  Ordenaron, que con el fin de que ese monstruo de la lucha callejera pudiera disponer de la gasolina necesaria, se requería la construcción de vehículos auxiliares de transporte de combustible y de cisternas de reserva.  Hitler también ordenó la construcción de morteros múltiples de humo para los tanques y declaró que el helicóptero era el vehículo ideal para la observación de artillería y de cooperación con los tanques.

El 22 de enero de 1943, Hitler apeló a "todos los que participan en la producción de tanques" que aumentaran los índices de producción, y le otorgó plenos poderes al ministro Speer para aumentar los niveles de esa industria.

Hornisse

Cañón autopropulsado Hornisse

A pesar del reconocimiento de la superioridad del tanque ruso T34 que se fabricaba masivamente, a principios de febrero Hitler ordenó la construcción del llamado Hummel (un obús pesado) y del Hornisse (con cañón de 88 mm.) como cañones autopropulsados en un chasis de Panzer IV.  Ordenó que la capacidad productiva total del antiguo Panzer II y del tanque checo T38 se convirtieran en remolques para cañones autopropulsados, el II para montar un cañón ligero de campaña y el checo para montar un modelo de 75 mm de 1940.  Ordenó que 90 tanques Porsche Tiger Ferdinand debían estar listos a toda prisa.  Para proteger a los Panzer IV, el Panther y las armas de asalto, contra el efecto de las armas anti-tanque de la infantería rusa, ordenó construir el llamado "Schürze" que consistía en un mandil de hojas de blindaje para ser colgados en el exterior de los tanques para cubrir las superficies verticales, las ruedas y las orugas.

Finalmente, el Estado Mayor General tomó cartas en este asunto, que se hacía cada vez más confuso e insostenible; pidió al abandono de todos los programas de construcción de tanques, con la excepción del Tiger y el Panther que todavía no se encontraba en producción masiva.  Hitler fácilmente aceptó esa propuesta, y el Ministerio de Armamento también se mostró satisfecho por la mayor simplicidad que supondría para la producción.  Ese nuevo plan contenía sólo una debilidad importante, que con el abandono del Panzer IV, Alemania se limitaba, hasta nuevo aviso, a la producción de 25 Tigers mensuales.  Para Guderian, sin duda, eso habría llevado a la derrota inminente del ejército alemán en un futuro muy próximo.  Los rusos habrían ganado la guerra mucho antes, incluso sin la ayuda de sus aliados occidentales y habrían ocupado la totalidad de Europa.  Ningún poder sobre la tierra podría haberlos detenido.

Los peligros que para entonces amenazaban a las fuerzas alemanas eran tan enormes que los oficiales de la propia fuerza Panzer y los pocos hombres experimentados en el entorno militar de Hitler empezaron a buscar a alguien que pudiera ser capaz, incluso en esa hora tardía, de aplazar el caos que amenazaba a la Wehrmacht.  Los libros y documentos de guerra de Guderian fueron colocados sobre el escritorio de Hitler y sus allegados se las arreglaron para persuadirlo a que los leyera.  Fue entonces cuando le propusieron que se volviera a llamar al General Guderian.  Finalmente, tuvieron éxito y accedió a escucharlo por lo menos una vez.  Y así, el 17 de febrero de 1943, para sorpresa del propio Guderian, fue llamado por teléfono desde la Oficina de Personal del Ejército con la orden de presentarse en el Cuartel General Supremo en Vinnitsa para una conferencia con Hitler.

El 28 de febrero de 1943, Hitler firmaba la orden mediante la cual Heinz Guderian asumía el cargo de Inspector General de la Fuerza Panzer.   Hitler le daba plenos poderes como oficial superior sobre todas las fuerzas acorazadas incluyendo, tanques, unidades de fusileros Panzergrenadiere de las divisiones Panzer, Infantería Motorizada, unidades blindadas de reconocimiento, tropas anti-tanque y unidades de cañones pesados de asalto.

Desarrollo de la fuerza Panzer (ene-1942 a feb-1943) (Parte 1)


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Publicado: 27 enero/2010