Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Misión Yak

Después de prestar servicios en Noruega como agente del espionaje británico, el escritor Peter Fleming, a quien habían dado por muerto, estaba dispuesto a continuar su carrera en las armas.  Siendo hijo de un íntimo amigo de Churchill, fue autorizado a formar un grupo armado llamado Misión Yak (nombre inspirado en su libro "News from Tartary").

El primer encargo para la Misión Yak de Peter Fleming, después de la retirada británica en Dunkerque, fue preparar grupos de resistencia, llamados Unidades Auxiliares, en el sur de Inglaterra para la defensa durante la esperada invasión alemana.

Después, hacia octubre de 1940 le encargaron reclutar prisioneros italianos recluidos en Egipto, que estuvieran dispuestos a luchar por la causa Aliada.  La idea fue del propio Churchill quien pensaba que con ellos se podría formar una "Legión Garibaldi" que acompañaría a los Aliados durante la invasión de Italia.   El proyecto no prosperó pues ningún prisionero italiano estuvo dispuesto a aceptar tamaño despropósito.  En lugar del fracasado proyecto, Fleming fue enviado en 1941 a Grecia con una tonelada de explosivos, £40.000 libras en efectivo y diccionarios italianos de bolsillo, para formar grupos de resistencia contra los italianos, pero muy pronto el proyecto fue desechado ante la inminente invasión alemana de los Balcanes.

Fleming

Peter Fleming

Ante estos fracasos, la Misión Yak estaba a punto de ser desactivada cuando Fleming logró convencer a George Pollock, jefe del SOE en El Cairo, para que lo enviara a Yugoslavia con el propósito de persuadir al Príncipe Paul a endurecer su política con Alemania.  La Misión Yak embarcó en Alexandría y pronto estaban en Atenas donde compraron un camión para dirigirse a la frontera con Yugoslavia.  Un día después Fleming ordenaba acampar en la Quebrada Monastir con todo el estilo campestre del caso, tal cual se tratara de un safari.   No pudiendo resistir la tentación, Fleming le radió a El Cairo un mensaje diciendo "Estoy ocupando la Quebrada Monastir", sin saber que en esos momentos se dirigía a ese mismo lugar y a toda velocidad la división Panzer "Leibstandarte Adolf Hitler" al mando del General Sepp Dietrich.

Fleming y su grupo lograron escapar a toda prisa al avistar la polvareda que causaban los blindados alemanes acercándose a la Quebrada Monastir, con apenas tiempo justo para levantar el picnic.   Siendo pues ya demasiado tarde y ante la inminencia de la invasión alemana a Grecia, no había posibilidad de entrenar personal para operar tras las líneas alemanas.

Una retirada era la mejor opción para Fleming que optó por ofrecerse para trabajos de demolición comenzando con un puente en la carretera a Florina y luego el patio de trenes en Amynteon donde destruyeron veinte locomotoras después de moverlas una a una y explotarlas en puntos escogidos.   Para Fleming y su grupo las demoliciones les parecían un espectáculo digno de verse, pero a los griegos no les causaba mucha gracia la forma como eran destruidas las máquinas que además de transportar personas llevaban alimentos y medicinas a pueblos remotos.

La Misión Yak se quedó sin explosivos y regresó a Atenas para ponerse bajo las órdenes del General Wilson, quien lo envió a bloquear la carretera entre Naupaktos y Missolonghi.   Como no tenía más dinamita usó bombas de aviación de 250 kilos que encontró en un depósito en el Istmo de Corinto.   Las bombas no eran lo ideal pero en cierto modo retrasaron el avance de las fuerzas alemanas por la costa occidental.

Fleming recibió órdenes de recoger y proteger al diplomático Barón Harold Anthony Caccia y su familia.   Coincidencialmente Caccia era amigo de Fleming, pues ambos estudiaron en el Eton College y la esposa era hija de Oliver Barstow, uno de los oficiales que formaban parte de la Misión Yak.   El diplomático había recibido instrucciones de Londres de asegurarse que todo documento secreto fuera destruido y que cerrara la embajada británica en Atenas al completar la evacuación de todo el personal.

El yate a vapor británico Kalanthe primero requisado por los griegos, fue devuelto para cooperar con la evacuación.   Esa nave al mando del Agregado Naval fue abordada por Harold y Nancy Caccia, sus hijos, un perro, el ama china, la esposa del Coronel Jasper Blunt, personalidades griegas incluso el asilado comunista Miltiades Porphyroyenis el cual fue llevado desde la isla Kimolos con la autorización de Caccia; el grupo de inteligencia al mando del Comandante de Ala, Vizconde Forbes y el arqueólogo David Hunt.   Fleming y la Misión Yak que tenía la orden de proteger a Caccia abordaron la nave con 4 ametralladoras antiaéreas Lewis bajo la protesta del Coronel Blunt que insistió que las órdenes de Fleming eran permanecer en Grecia protegiendo la evacuación y no viajando a Creta porque eso era deserción.   Fleming no le hizo mayor caso, excepto por la breve discusión que se entabló entre ambos oficiales, y siguió a bordo de la nave que zarpó poco después.

Durante la noche el Kalanthe cruzó el archipiélago de Milos y al amanecer se ocultó en la isla desierta Poliaigos desembarcando a los pasajeros que permanecieron en ella todo el día.   La tripulación griega se mantuvo a bordo haciendo reparaciones y con las calderas funcionando para zarpar apenas fuera necesario.   En el buque permaneció también la Misión Yak como medio de protección, pero Peter Fleming no pudo controlar su espíritu de explorador y bajó a tierra regresando en la tarde.   Pasadas las 5 PM aparecieron en el horizonte tres bombarderos Junkers 88 y las ametralladoras Lewis entraron en acción.   En la primera pasada las bombas erraron el blanco, pero después una bomba estalló en medio del buque.   El Kalanthe voló y la explosión mató a nueve e hirió a seis personas, entre tripulantes y pasajeros.   Peter Fleming resultó ligeramente contuso al igual que muchos pasajeros y otros miembros de la Misión Yak.

Tres días después, los supervivientes y heridos fueron rescatados por isleños de Kimolos que aparecieron en un caique o perama (pequeña embarcación a vela de dos mástiles).   Vientos en contra obligaron a la embarcación a recalar en la isla volcánica Santorini, pero poco después una erupción volcánica hizo entrar en pánico a los náufragos pensando que se trataba de otro bombardeo.   Afortunadamente en Santorini había un pequeño vapor de carga que llevaba a Creta a un pequeño destacamento de la policía.   Los náufragos abordaron la nave y se dirigieron a Creta, llegando a Heraklion sin mayores novedades.

Se dice que al llegar a Egipto, Fleming se puso un vendaje en la cabeza y se colgó en el pecho una condecoración de la Orden de Servicios Distinguidos obtenida con quien sabe qué subterfugios.  Fleming era envidiado por muchos en Atenas y El Cairo debido a sus misiones especiales y por ello se puede dudar un poco sobre este episodio relatado por terceros, aunque cuando se trata de evitar ser capturado cualquier cosa es válida.

Aunque ninguno de los fracasos fue culpa de él, Fleming, acostumbrado a los éxitos comenzó a pensar que le había caído una racha de mala suerte que parecía no terminar nunca.   Pero esa suerte comenzó a cambiar a partir de 1942 cuando Archibald Wavell solicitó su presencia en India y fue nombrado jefe de la "División D" del SOE a cargo de operaciones de engaño en el Sureste de Asia cuando ya había sido ascendido a coronel.

Fue enviado a Birmania para realizar ese tipo de operaciones contra los japoneses, que apoyaban al líder nacionalista indio Subhas Chandra Bose y estaban a punto de invadir India.   Fleming inventó toda clase de artimañas rocambolescas que bordeaban lo cómico, como cuando decidió crear un grupo de oficiales imaginarios cuya afición al alcohol le proveía a los japoneses todo tipo de informaciones inverosímiles mezcladas con algunas pocas verdades.   Aunque las estratagemas de la inteligencia suelen ser difíciles de medir, parece ser que algunas de las ideas de Fleming tuvieron algún resultado aunque nada que hiciera cambiar radicalmente el curso de los acontecimientos.

Es obvio pues, que aunque Peter Fleming, era un aventurero "gatillo alegre", no pudo poner en práctica sus aficiones a la caza, en este caso de hombres, pero al menos fue una rica fuente de ideas para los jefes de inteligencia Aliados producto de su incontrolable imaginación y sin duda alguna sus periplos por la jungla birmana le hicieron pasar ratos que le recordaban sus tiempos de explorador.


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Publicado: 24 marzo/2008