Kempei Tai (Servicio Secreto Japonés)

Su origen

Después del motín del ejército japonés en 1936, según cuentan historiadores antijaponeses fue hecho bajo las órdenes del Emperador Hiroito para hacerle aparecer como un peón en manos de los militaristas y fue, según esos historiadores, el mismo Emperador quien estableció el Kempei Tai, designando al Teniente General Nakajima Kesago para dirigir esa policía secreta del Estado, dándole instrucciones para que pusiera orden en Japón y en todas las islas conquistadas por las fuerzas invasoras.

General Nakajima Kesago

El General Kesago fue en palabras de esos historiadores, un pequeño Himler, un especialista en control, intimidación y tortura, que fue un miembro prominente de la inteligencia militar japonesa desde 1921.  En el Ejército Japonés, aún los más crueles comandantes lo consideraban un sádico y más tarde le fue encomendado el comando del 16º Ejército que invadió China y arrasó Nanking.

Según los historiadores, Kesago dirigió las violaciones de Nanking en 1937, gozando con las incontables atrocidades cometidas por sus hombres, horrores que él personalmente ordenó y dirigió: miles de violaciones, asesinatos, bebes ensartados en las bayonetas de soldados bestiales y borrachos, la bárbara ejecución de decenas de miles de soldados chinos que eran alineados, con las manos atadas a la espalda, mientras eran asesinados en prácticas de bayonetas.  Se dice que en Nanking murieron entre 150 mil y 200 mil personas.  En 1945, durante los juicios de Tokio, muchos otros altos oficiales japoneses de probado comportamiento ético, pagarían las consecuencias, asociándolos a la masacre cometida en Nanking.

Masacre de Nanking - Cadáveres en el río.Cadáveres en la ribera del río Nanking

Métodos

El Kempei Tai expandió sus operaciones rápidamente, siguiendo cada movimiento de los extranjeros que visitaban Japón antes de la guerra.   Gastaba innumerables sumas de dinero en propaganda entre los ciudadanos japoneses, alertándoles contra los espías extranjeros, haciendo circular millones de afiches, volantes y panfletos que urgían a sospechar de todos aquellos que no fueran japoneses.  Se declaraban "días anti-espías", durante los cuales cientos de miles de personas acosaban a sospechosos extranjeros, entregando a oficiales del Kempei Tai cualquier tipo de evidencia, sin importar lo trivial que fuera, para implicar a los extranjeros en actividades de espionaje.

Propaganda

Por orden del Kempei Tai, todos los negocios, tiendas y talleres de Japón desplegaban afiches en las ventanas que prevenían contra los espías.  El Kempei Tai monitoraba todas las emisiones de radio, diarios y periódicos, así como los discursos públicos, haciendo propaganda en contra de posibles agentes encubiertos.  Por medio de estas crueles campañas, el pueblo japonés en su totalidad fue llevado a una completa desconfianza y odio contra todo lo extranjero, una pasión xenofóbica que luego llevó a casos de genocidio por parte de las tropas japonesas que combatían en los frentes del Asia.

El control civil

El pueblo japonés no admiró al Kempei Tai, más bien le temía.  Cualquier ciudadano podía ser arrestado sin establecer razones y podía ser acusado de espionaje, secretamente encarcelado y hasta ejecutado.  Muy pocos ministros japoneses tuvieron control real del Kempei Tai.  Por extraño que parezca, el Ministro de Marina tenía más control que cualquier otro, pero mayormente en materia militar, porque el Kempei Tai estaba organizado esencialmente como un brazo armado del ejército.

Entrenamiento

Todos los agentes del Kempei Tai eran reclutados del ejército y debían tener seis meses de servicio militar, antes de ser aceptados en los rangos de la organización de contrainteligencia.  La habilidad para hablar y aprender nuevas lenguas extranjeras, especialmente inglés, era muy buscada en los agentes, así como el conocimiento detallado de otros países, su gente, sus hábitos, costumbres e inclinaciones políticas.  De los 70 mil agentes registrados, la mitad de ellos oficiales, que trabajaron para el Kempei Tai durante la guerra, al menos un tercio de ellos hablaban inglés y la mayoría había pasado algún tiempo en los Estados Unidos.

El Kempei Tai mantuvo varias escuelas de entrenamiento, donde los candidatos eran rigurosamente educados durante un año en lenguas extranjeras, leyes (y como burlar su aplicación), técnicas de espionaje y contraespionaje.   Las clases detallaban como realizar combate sin armas (jiujitsu, judo y otras artes marciales), el uso de tintas invisibles, códigos y claves, seguimiento de sospechosos incluso clases de cómo entrar y salir de edificios sin ser vistos.

Organización

Los miembros del Kempei Tai tenían privilegios especiales con altos salarios y gozaban de considerable poder político.  Les fue permitido llevar uniformes militares o ropas civiles según las necesidades del servicio.  En sus uniformes llevaban como insignia una estrella en forma de flor rodeada de hojas.  Esta misma insignia podía ser encontrada en un botón que se llevaba detrás de la solapa en un abrigo civil.

Control

El Kempei Tai reglamentaba la venta de explosivos, drogas, armas, equipo eléctrico, cualquier cosa que pudiera ser utilizado por agentes enemigos, incluyendo aquellos pocos ciudadanos japoneses que espiaban para el propio gobierno.  Tenían cientos de miles de informadores que, o lo hacían voluntariamente, o eran extorsionados para que proveyeran información.

Como la más poderosa organización en Japón al terminar la guerra, el General Douglas MacArthur, al tomar posesión de los predios del gobierno japonés en 1945, se tomó personalmente la preocupación de desmantelar el Kempei Tai.  Ordenó detener a los sospechosos de ser líderes, que fueron expuestos como los opresores del pueblo japonés, antes de enviarlos a prisión.

La Unidad 731

En Octubre de 1997, Yutaka Mio, de 83 años admitió ante una corte haber torturado a prisioneros chinos, amarrándoles los pies y manos, aplicándoles trapos mojados en la nariz y quemándole los pies con cera derretida de una vela.  Mio admitió haber pertenecido a la Unidad 731, conocida como "Ishii Unit" comandada por el General Shiro Ishii y que tuvo unos 600 prisioneros chinos en custodia.  Hasta esa fecha la Unidad 731, fue negada por el gobierno japonés, aseverando que tal unidad nunca existió.

La historia del la Unidad 731, fue desconocida para los japoneses, hasta 1981, cuando el autor Seiichi Morimura expuso la obscura historia de la unidad en su libro The Devil's Gluttony. "

Publicado: Febrero/24/2001

 


Bibliografía

LIBRO: Kempei Tai: The Japanese Secret service Then And Now by Richard Deacon
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LIBRO: Unit 731 Testimony por Hal Gold
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