Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Brigadier General John V. Grombach

John V. Grombach

John V. Grombach, nació en Nueva Orleans, Louisiana en 1901, hijo de André Grombach Cónsul francés en Nueva Orleans y su esposa Marcelle.   Fue inscrito como francés y por eso sus amigos lo conocían como "Frenchy".   A los 18 años, John renunció a la nacionalidad francesa y adquirió la nacionalidad estadounidense para poder ingresar a la Academia Militar de West Point.   Poco antes de graduarse le encontraron que tenía ocho deméritos más que el máximo permitido, y por tanto no pudo ser comisionado como oficial.   Como Grombach fue siempre muy atlético, participando en boxeo, esgrima, carreras con vallas, así como otros deportes y no tenía malas calificaciones, le otorgaron el título de Bachiller en Ciencias.   Tiempo después logró revertir la decisión y obtuvo su comisión como Segundo Teniente, cumpliendo cinco años en servicio activo como oficial de la Policía Militar.   Luego pasó un tiempo en la Zona del Canal en Panamá, donde fue asignado al G-2, obteniendo sus primeras experiencias como oficial de inteligencia.  

En 1964, 44 años después, recibió el diploma que una vez le fue negado, de manos del superintendente de West Point.  En 1924 fue boxeador en el equipo olímpico que fue a París.   Con gran experiencia en ese y otros deportes, se convirtió en un experto administrador olímpico.   Dejó el servicio en 1928 e ingresó a la Guardia Nacional en 1929.  Luego, en la vida civil, fue productor de radio y empresario.

En 1937 trabajó para el Departamento de Estado y en 1940 escribió un artículo sobre la importancia de la radio para difundir mensajes secretos de manera encubierta, insertándolos dentro de la programación regular de noticias o programas de entretenimiento, técnica que fue usada ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Al estallar la guerra, en 1941, fue llamado al servicio con el rango de capitán.   Inicialmente fue Oficial de Moral en la 27ª División de Infantería, unidad que fue formada con los cuadros de la Guardia Nacional.   Por su pasada experiencia en inteligencia, fue recomendado para reincorporarse al G-2 del Ejército y enviado a Washington.

Durante los primeros seis meses de 1942, Grombach fue a préstamo a tiempo parcial al Coordinador de Información (COI), la organización del Coronel William Donovan, que pronto pasaría a denominarse Oficina de Servicios Estratégicos (OSS).  Durante ese tiempo el departamento de Guerra estaba acometiendo un esfuerzo de inteligencia a partir de cero, una oportunidad única para las inclinaciones de Grombach hacia las actividades secretas.  Los organismos involucrados habían acordado previamente que la "inteligencia secreta" (hoy llamada recolección de inteligencia clandestina), sería competencia del COI.  Sin embargo, a principios de 1942, por celos y resquemores, diversas agencias se unieron para oponerse y desarticular al grupo de Donovan.  A principios de marzo, el Comando Conjunto tomó una determinación proponiendo eliminar el COI y distribuir la mayoría de su personal entre el Estado Mayor Conjunto y los diferentes servicios.  Según esta propuesta, el destino de la función de inteligencia secreta sería decidida en consulta entre los Jefes del Estado Mayor y el Departamento de Estado.

El Mayor General George Strong del G-2 del Ejército, fue uno de los más interesados en la desarticulación del COI, tratando de apropiarse del área de influencia de Donovan operando estrechamente con el Departamento de Estado y socavando las bases de la unidad de recopilación clandestina del COI.  En la primavera de 1942, cuando el destino del COI pendía de un hilo, el Brig. General Hayes Kroner, jefe del Servicio de Inteligencia Militar del Departamento de Guerra, casi con seguridad recibió de su superior jerárquico, el General Strong, la aprobación oficial y guía para establecer una organización de inteligencia secreta.  En octubre la OSS tenía una nueva oportunidad de vida, que se mantuvo por largo tiempo, porque la influencia de Kroner creció hasta establecer la prestación de un servicio secreto de inteligencia ampliado y de largo plazo.  En otras palabras, Kroner debía tomarse su tiempo para crear una agencia rival de la agencia de Donovan.

Kroner eligió a Grombach para dirigir esa nueva organización, porque era un hombre capaz de cumplir con los objetivos de hacer todo en el más absoluto secreto.   En 1942, con una asignación inicial de $150.000 del Departamento de Guerra, Grombach se puso a trabajar para formar su organización y pronto tuvo una estructura que se mantuvo inalterada por cerca de 13 años.  Comenzó bajo la "cobertura real" de la Subdivisión de Adoctrinamiento y Encubrimiento, a la que Grombach ya había sido asignado anteriormente.  A finales de la guerra se había convertido en la Sección Especial de Servicio.  En algún momento, seguramente en 1946, tomó el nombre "The Pond" (El Estanque) que se convirtió en la denominación generalmente utilizada por los pocos que sabían de su existencia.   Probablemente el mismo Grombach eligió ese nombre como un diminutivo de "The Lake" (El Lago), que era el término utilizado para el G-2.

Desde el principio, Grombach repartió su tiempo entre Washington y sus oficinas en Nueva York.  Después de la guerra Grombach fundó la firma comercial "Universal Service Corporation" en Nueva York, pero no está claro si las oficinas de The Pond en tiempo de guerra estaban bajo cobertura comercial u oficial.  En cualquier caso, las distintas medidas de seguridad funcionaron bien en Estados Unidos.  El general Kroner declaró después de la guerra que al retirarse de esa oficina a principios de 1944, sólo el Departamento de Guerra, el Departamento de Estado, la Oficina del Presidente, y el propio Presidente, conocían su existencia, todos ellos tenían conocimiento y aprobaban determinadas operaciones de The Pond.   En Washington, el enlace del día a día de la agencia con el Departamento de Estado fue a través de la División de Correlación de Actividad Extranjera (FC), que, durante la guerra, cayó bajo la autoridad del Subsecretario Adolf Berle, coordinador del departamento de inteligencia.  El Ejército nunca le informó a la Marina sobre la existencia de The Pond y sólo se enteraron de su existencia por accidente y en contra de los deseos del Ejército.   De hecho nunca le ofrecieron a la Armada los servicios ni jamás les preguntaron sobre sus necesidades.

Sólo unas pocas personas del FBI conocieron el secreto cuando The Pond emitió unos informes relativos a la seguridad nacional.  A principios de 1947, un informante del FBI estuvo en una oficina de The Pond en Nueva York y vio a gente escribiendo lo que parecían informes de inteligencia.  El agente especial asistente del FBI a cargo, tuvo sospechas y ordenó una investigación posterior, sin saber que todo el asunto era bien conocido por Mickey Ladd, jefe de la división nacional de Inteligencia del FBI, un aliado de Grombach.

En ultramar, The Pond tenía oficiales adscritos bajo distintos tipos de encubrimiento.   Grombach apartó a The Pond de la OSS llegando a un acuerdo con el Departamento de Estado que permitía a los oficiales en servicio en el extranjero (FSO), servir como oficiales adscritos.  Estos FSO tenían sus propios presupuestos y no tenían que decirle al jefe de la misión nada de lo que estaban haciendo, aunque algunos lo hicieron.  Tenían muy poco entrenamiento y una gran independencia.  James McCargar describe su llegada en 1946 a la legación en Budapest, donde un amigo de la universidad estaba sirviendo.  Pronto el amigo obtuvo un nuevo puesto y le preguntó a McCargar si le gustaría convertirse en agente de The Pond en Budapest.  McCargar aceptó y sin mayor trámite heredó los activos de la red en Hungría.

A pesar de las estrechas relaciones con el Departamento de Estado, el siempre reservado Grombach puso especial énfasis en el encubrimiento comercial.  Varias empresas sirvieron de cubierta para The Pond, pero la única fehacientemente identificada fue la empresa holandesa Philips NV Gloeilampenfabrieken, que ayudó a financiar a The Pond y aparte de eso, la ayudó en sus operaciones. Después de Pearl Harbor, la empresa se acercó a la OSS y al G-2 del Departamento de Guerra ofreciéndole su ayuda.  Trabajó con ambos hasta que, el 31 de octubre de 1942, el General Strong le escribió a Donovan exigiéndole, en duros términos, que la OSS cesara todo contacto con Philips, dejándolos exclusivamente al G-2, es decir, a Grombach.  A pesar del desacuerdo de sus subordinados, Donovan aceptó.  Philips fue un buen socio para Grombach por quien valía la pena pelear porque tenía filiales de todo el mundo, incluso en los países ocupados.  En resumen, la Philips le facilitaba el acceso a lugares muy interesantes.

Desde sus primeros meses en el Departamento de Guerra, Grombach estaba constantemente a la caza de espías comunistas, una obsesión que le creaba fricciones con los demás.  En 1942, con Alexander Barmine, un oficial soviético de inteligencia militar que había desertado en 1937 y que puso al descubierto una lista de agentes soviéticos que trabajan en la OSS.  Pero 1942 fue un año crítico en la guerra y las acusaciones presentadas por Grombach no hicieron mella en Washington, más bien sirvieron para que le hicieran el recordatorio de que la Unión Soviética era aliada de Estados Unidos.

Sin embargo, Grombach permaneció en la búsqueda de espías comunistas.  A medida que la guerra avanzaba, y mientras recopilaba información en el extranjero, Grombach se enteró, para su consternación, que el 80 por ciento o más de sus informes sobre la Unión Soviética y el comunismo eran eliminados, no utilizados en los análisis de inteligencia y no llegaban a las instancias adecuadas.  Eso era ofensivo para Grombach y contrariaba su filosofía sobre la inteligencia.  Como escribió más tarde mientras estaba en medio de una disputa similar con la CIA: "La inteligencia es la recopilación de datos sobre temas seleccionados sin tener en cuenta su exactitud.  Tampoco puede la inteligencia limitarse a los temas relacionados con la investigación, sino con las probabilidades y termina a veces proporcionando datos que son el cemento que une el mosaico.  Por tanto, es inconveniente eliminar cualquier material, no importa cuán descabellado pueda parecer en un momento dado.  ¿Cómo en unos días puede uno eliminar algo, simplemente porque en ese momento no se comprende?".

El culpable de esas eliminaciones era el coronel Alfred McCormack, Director de Inteligencia del G-2, a cargo de lo que hoy se llama "análisis de todas las fuentes de inteligencia", personaje con quien Grombach tuvo desavenencias durante toda la guerra.   Grombach sacó ventaja de eso rápidamente, rastreando supuestas fechorías de McCormack por medio de un acuerdo con un sargento que dirigía la incineradora de McCormack.   Así, Grombach pudo recoger todos los informes eliminados y leer los comentarios que McCormack y su personal habían escrito sobre ellos.

McCormack se ganó el respeto del Secretario de Guerra Stimson y del Jefe del Estado Mayor General, Marshall, pero para Grombach el Director de Inteligencia del G2, era una persona despreciable.   McCormack había sido socio en un bufete de abogados prominentes de Nueva York junto a John McCloy, quien se convirtió en secretario adjunto de guerra.  Poco después de Pearl Harbor, McCloy le pidió a McCormack revisar los sistemas de comunicaciones de inteligencia.  El resultado le impresionó tanto a McCloy que comisionó a McCormack como coronel en 1942 y lo asignó al G-2.  Que McCormack no compartía la opinión de Grombach sobre los comunistas habría sido suficiente para enemistarse con el jefe de The Pond, pero el ascenso de McCormack a coronel también le incomodaba a Grombach, que había trabajado 19 años, desde 1942, en el servicio activo y en la Guardia Nacional, sin lograr ese rango.

A finales de la guerra, Grombach comenzó a trabajar en el "Proyecto 1641", un estudio de la subversión comunista en el gobierno de los EEUU.  Las resultantes monografías, daban una "lista detallada" de los informes eliminados por McCormack y sus subordinados.  También nombraba a numerosos supuestos comunistas, entre ellos dos que trabajan para McCormack.  Grombach envió los nombres al FBI, que los investigó en 1945.  Otras personas tildadas de comunistas en el Proyecto 1641 fueron Alger Hiss, Carl Marzani (un comunista en la OSS, que, poco después de ser transferido al Departamento de Estado a finales de 1945 sería declarado culpable de haber negado este hecho estando bajo juramento), y John Stewart Service (un experto sobre China que fue forzado a abandonar el Departamento de Estado bajo la presión del senador Joseph McCarthy).  Por último, las monografías le pedían al inspector general investigar a McCormack.  A raíz de este proyecto incendiario, el 15 de junio de 1945, Grombach fue llamado antes sus superiores y fue acusado de desacreditar a un oficial del Servicio de Inteligencia Militar ante extraños y por la revelación no autorizada de información clasificada.  Grombach negó las acusaciones, no hubo investigación y todo parecía ser el final de la cuestión.

Pero no era el fin del asunto.  Ese otoño, el presidente Truman abolió la OSS y transfirió la Subdivisión de Investigación y Análisis, al Departamento de Estado.  Tenía la intención de que el Departamento de Estado fuera el centro de creación de inteligencia del país en la posguerra.  El Secretario de Estado Byrnes llamó a Alfred McCormack para dirigir el Departamento Interino de Investigación e Inteligencia.   Grombach pasó a la Comisión de Asuntos Militares los nombres de 15 oficiales del G-2 que habían seguido a McCormack al Departamento de Estado y de quienes sospechaba de ser desleales.  La comisión habló con Grombach e investigó sus denuncias.  En marzo de 1946, mientras McCormack se enfrentaba a una enorme oposición de la vieja guardia del Servicio Exterior, que se opuso a la creación de una oficina de inteligencia independiente de las oficinas regionales, el Comité hizo público los cargos de Grombach sin mencionar su nombre.  McCormack se enfrentó a una contienda pública con el presidente de la comisión y renunció al mes siguiente.

La mayor parte de la información disponible sobre las operaciones de The Pond durante la Segunda Guerra Mundial proviene de los escritos de Grombach hechos muchos años más tarde, sobre todo su libro, "The Great Liquidator", publicado en 1980.  El libro narra la historia de Marcel Petiot, un médico parisiense que era una fuente de The Pond y también un asesino en serie, que fue juzgado, condenado y guillotinado en 1946.  Petiot pasaba los chismes que obtenía de sus pacientes y sus contactos en París, entre los que había oficiales alemanes de la Abwehr y refugiados provenientes del este.  En el libro, Grombach hizo muchos análisis sobre los informes de Petiot.  En 1942, por ejemplo, Petiot informó una historia que había oído de un paciente de Polonia, que los alemanes habían descubierto que la NKVD soviética había masacrado a 18.000 oficiales polacos en el bosque de Katyn.  The Pond informó de esto al Departamento de Guerra, donde McCormack lo suprimió, según opinión de Grombach, porque mostraban el aspecto negativo de la Unión Soviética.  Los alemanes hicieron público el hallazgo en 1943.   Los informes de Petiot, también identificaban un número de agentes de la Abwehr que habían sido enviados a los EEUU, lo que le permitió al FBI desenmascarar a algunos de ellos.

Según Grombach, en mayo de 1942, Petiot informó de que los alemanes estaban fabricando cohetes en Peenemunde, la información, afirmó, permitió a otros agentes de The Pond fotografiar el lugar desde botes pesqueros noruegos.  Durante la guerra, la información obtenida por las redes de The Pond en Noruega y Suecia se enviaron a los Estados Unidos en la valija diplomática desde Estocolmo a través de Londres.  En la ruta de Estocolmo a Londres, correos británicos llevaban las bolsas.  Grombach de alguna manera comenzó a sospechar que los británicos estaban abriendo las bolsas.  Éste ordenó que una bolsa fuera enviada sin tocarla al FBI para su análisis y confirmaron que había sido abierta por expertos y vuelta a cerrar.   A partir de entonces las bolsas fueron transportadas por mensajeros estadounidenses.

Hungría fue un objetivo importante para Grombach, tanto durante como después de la guerra.  Durante la guerra The Pond tenía una red de informantes en el Gobierno húngaro y en la inteligencia del ejército húngaro que proporcionaban información de lugares como Berlín, Varsovia y Budapest, incluido el Orden de batalla suministrado por agregados militares húngaros y observadores de Hungría en la Wehrmacht.  La información húngara fluía a través de Lisboa, un centro clave de la actividad de The Pond. Edward S. Crocker, un FSO que trabajaba con The Pond en Lisboa, sirvió como intermediario entre el líder húngaro Almirante Horthy y los funcionarios de EEUU en Washington, sobre los progresos de los intentos de Horthy para sacar a su país de la guerra.   Grombach sospechaba que varias operaciones de The Pond en Lisboa fueron "seriamente saboteadas" por el coronel Solborg, el controvertido representante del OSS en la capital portuguesa, que más tarde fue nombrado agregado militar.  De hecho, Grombach pensó que había "muy buena razón para creer que Solborg fue un muy soterrado agente secreto extranjero".  Debido a eso Grombach trasladó algunas de sus operaciones fuera de Lisboa a Madrid y Berna.

Después de la guerra, a principios de 1946, Grombach puso a McCargar como agente manejador de The Pond en Hungría, heredando una red de activos, pero se orientó en gran medida hacia la aristocracia húngara.  Con los izquierdistas firmes en el control y apoyado por el ejército soviético de ocupación, esto no era muy conveniente.   McCargar comenzó a ampliar la red, logrando su objetivo en el otoño de 1946.  Esas fuentes informaron sobre las luchas internas entre los partidos de izquierda y sobre la lenta pero inexorable toma del poder por los comunistas.  Ellos fueron incluso capaces de proporcionar transcripciones de las reuniones del gabinete húngaro.

Algunas de las fuentes de McCargar estaban ansiosas de obtener material de apoyo a EEUU en su lucha contra los comunistas.  Uno de ellos, un miembro socialista del Consejo dominado por los Sindicatos comunistas, que creía que la total toma del poder por los comunistas era inevitable, quería crear una red subterránea para operar en la Hungría comunista.  Buscó radios para mantenerse en contacto con Occidente, cuando llegara el momento.  En mayo de 1947, McCargar regresó a Washington para consultas, primero con el jefe de la División de Correlación de Actividades de Relaciones Exteriores, y luego con el propio Grombach.  El jefe de The Pond vetó el uso de las radios, pero estaba dispuesto a suministrar otras formas de apoyo.  Se sentía, sin embargo, que carecía de autoridad para aprobar tales actividades, y permitió que McCargar le informara a Charles E. Bohlen, consejero en el departamento.   Bohlen vetó la idea, pero dijo que consideraría que McCargar exfiltrase líderes políticos húngaros que habían perdido la batalla contra el comunismo, y algunas de las fuentes de McCargar.  Cuando los comunistas finalmente consolidaron su poder ese mismo año, McCargar, en colaboración con un oficial del Grupo de Inteligencia Central en Viena, consiguió la colaboración de 75 húngaros.

En diciembre de 1943, Charles Stevenson, director ejecutivo de Grombach, de conformidad con los estatutos de The Pond que debería ser "un servicio con licencia perpetua, clarividente y abstraído servicio secreto contínuo de inteligencia", había establecido ya un plan de acción para la posguerra.  En un artículo titulado "Objetivos de la Inteligencia de Post-Guerra", argumentó que The Pond debía mantenerse con vida.  Stevenson pensaba que el G-2 tendría que prestar mucha atención a Alemania y Japón para evitar que otra vez trataran de "conquistar el mundo." No mencionó a la Unión Soviética, pero era evidente que la tenía en mente, cuando dijo que el sistema de inteligencia también se obliga a la búsqueda de otras naciones que buscan "la dominación del mundo" a través de la "revolución o la conquista."

Con el fin de hacer todo eso, sería necesario mantener un secreto "independiente y exclusivo" sistema de recogida de inteligencia clandestina.  Este sistema no debe ser la OSS, pensaba Stevenson, aunque admitió que The Pond era "infinitesimal" en comparación, y su labor progresó lentamente, no sólo por la falta de recursos, sino también porque "un sistema eficaz de inteligencia secreta, no puede se construido de la noche a la mañana".   Sin embargo, este enfoque metódico estaba empezando a dar resultados y se esperaba que esos resultados permitirían al G-2 a ser elegida como la agencia de la guerra secreta de inteligencia después de la guerra.  Significativamente, Stevenson sugirió que si al G-2 no se le permitía hacerlo, entonces el Departamento de Estado debía recibir el visto bueno.

Poco después del termino de la guerra, el plan de Stevenson fue impugnado, poniendo en riesgo la existencia de The Pond.  En 1946, el Director del Grupo Central de Inteligencia (CIG), Hoyt Vandenberg, comenzó a consolidar su poder.  Consultó con el secretario de Guerra y lo convenció de que la CIG debería ser una organización más sólida y, en particular, que la recogida debía ser clandestina y centralizada allí.  Confiado ahora que la Autoridad Nacional de Inteligencia (NIA) -la verdadera autoridad que tomaba decisiones- haría lo correcto.  Vandenberg llevó el asunto a la Junta de Asesores de Inteligencia (IAB), que consistía en los jefes de inteligencia de los servicios, el Departamento de Estado, y el FBI.  El General Chamberlain del G-2, se opuso a la centralización de la recopilación clandestina, pero, con el secretario de guerra opinaba lo contrario, no tenía espacio para maniobrar.  A finales de junio, el IAB acordó por unanimidad que la centralización debería tener lugar, y al mes siguiente la NIA lo aprobó.

Sin embargo, antes de que se tratara de cerrar The Pond, sus "jefes de grupo" fueron donde Vandenberg y le dijeron que les gustaría trabajar para la CIG.  Vandenberg aceptó tenerlo en cuenta, aunque es dudoso que lo considerara muy en serio.  Poco después, una CIG "operativa" estaba en funciones en un bar, al parecer en Francia, escuchando a varias personas que hablaban de operaciones de inteligencia.  Cuando se fueron, el agente se acercó al barman quien le proporcionó los nombres y direcciones de los agentes de The Pond.  El incidente fue reportado a Vandenberg, quien, debido a esa espantosa falta de discreción, le dijo al Congreso, que ciertamente no era capaz de incorporar a la organización de Grombach en el CIG.

A principios de 1947, The Pond se encontraba bajo una fuerte presión.  Grombach escribió en su diario en febrero "tengo al CIG en la espalda".   Tenía razón, en abril Vandenberg y el Almirante Roscoe Hillenkoetter (pronto a ser su sucesor) firmaron una carta conjunta al G-2 diciendo que las operaciones secretas de inteligencia de The Pond se debían interrumpir en el menor plazo posible.  The Pond estaba tan desesperada que, por primera vez reveló públicamente su existencia, con indiscreciones al New York Times de que la NIA había obligado a la Secretaría de Guerra a liquidar su red secreta de inteligencia en todo el mundo. A pesar de lo importante que podía ser su contribución, The Pond estaba siendo reempalzada por la nueva CIG.

Al final Grombach y sus aliados perdieron la batalla, y la autoridad exclusiva de la CIG sobre las operaciones clandestinas, que aún no la había ejercido realmente, fue trasladada a la nueva CIA, que tenía toda la intención de ejercerla.  Sin embargo, a finales de 1947 o principios de 1948 The Pond de alguna manera encontró un nuevo patrocinador, el Departamento de Estado, que secretamente la financió, aunque con sólo $100.000 por año, una miseria comparada con los $600.000 que le dio en el último año el Departamento de Guerra.

The Pond fue controversial en el Departamento de Estado, al menos entre las pocas personas que sabían de su existencia.  Según McCargar era el origen "de agrias discusiones en los niveles superiores del Departamento", que se rumoreaba que tenían problemas para ocultar el presupuesto de The Pond dentro del suyo propio.  Christian Ravndal, director general del servicio exterior, en una oportunidad le pidió a McCargar informarle a un escéptico Norman Armour, secretario adjunto para asuntos políticos, sobre cuáles eran los méritos que tenía The Pond.

En el otoño de 1950, la relación de Grombach con el Departamento de Estado se enfrió.  A pesar de una breve esperanza durante el verano que el departamento podría aumentar su financiación anual a medio millón de dólares, Grombach tuvo una disputa seria con la "Zona R", como era llamada el INR en ese tiempo.  En septiembre de 1950, escribió una diatriba en su diario diciendo que había sido acusado por algún tipo de malversación, que describió como un engaño, maquinación, o complot comunista, y advirtió en contra de la Zona R "que hizo un alboroto sin tener pruebas o evidencias adecuadas."

Ese mismo mes, Grombach se acercó al G-2, señalando que una agencia del gobierno había financiado sus operaciones, pero que el dinero se estaba acabando.  Se ofreció a trabajar para el Ejército de nuevo, por $20.000 al mes, y agregó que si el Ejército no estaba interesado, tal vez podría recomendar al DCI a Walter Bedell Smith, porque la CIA tomaría el contrato.  El Ejército tomó en serio la oferta de Grombach pero en enero retrocedió después de consultar con Raymond J. Ylitalo, jefe adjunto de la División de Seguridad del departamento, que para ese entonces había heredado el papel de enlace con The Pond.  Cuando se le pidió evaluar el material de The Pond, Ylitalo respondió: "con toda franqueza lo puedo describir con una sola palabra: 'mierda'".

Aunque no está claro si el Ejército recomendó a Walter Bedell Smith del DCI, contratar a Grombach, o no, Grombach se propuso a la CIA, y el Departamento de Estado no tardó en pasar a The Pond a un nuevo patrocinador, uno al que hasta hacía poco se le había ocultado su existencia.  Smith le pidió a su adjunto, Allen W. Dulles, examinar la labor de The Pond y hacer una recomendación.  Dulles le pasó la tarea a Lyman Kirkpatrick, quien finalmente recomendó la contratación del grupo, una recomendación que más tarde lamentaría.  Ambas partes voltearon hacia Adolf Berle, quien hacía poco había dejado el Departamento de Estado para practicar el derecho.  A finales de marzo de 1951, Dulles, Kirkpatrick, Grombach, su suplente, y un oficial del Departamento de Estado rubricaron un acuerdo en la oficina de Berle.

La relación de Grombach con la CIA fue arisca desde el principio.  Debe haber sido difícil para Grombach a subordinarse a alguien que encontró más odioso que Allen Dulles, quien en 1947 había testificado ante el Congreso en favor de la centralización de la recolección clandestina de la CIA, directamente opuesto al testimonio de Grombach en la misma audiencia.  Grombach, si bien admitió que Dulles tenía experiencia significativa en inteligencia, pensaba que la Gestapo "lo había encubierto con una carpa" cuando él era el hombre de la OSS en Suiza.   En correspondencia privada Grombach se quejó amargamente de la egolatría "de una verdaderamente estúpida y moralmente deshonesta aunque alegadamente religiosa familia Dulles".

Grombach tal vez se enojó por la eliminación masiva de numerosos informes de The Pond, la misma preocupación que tuvo sobre Alfred McCormack durante la Segunda Guerra Mundial.  De hecho, el primer oficial de enlace de la CIA con The Pond era un ex subordinado de McCormack.  Por ejemplo, Grombach se enfrentó con la CIA sobre la confiabilidad ideológica de Otto John, el jefe del servicio de seguridad interior de Alemania.  Con sombría satisfacción Grombach más tarde señaló que John desertó (en circunstancias que siguen siendo oscuras hasta la fecha) al este de Alemania poco después de reunirse en Washington con Allen Dulles.

Un caso similar involucró a la recolección de inteligencia por The Pond en América del Sur.  En septiembre de 1951, The Pond inició un esfuerzo de recolección en Uruguay y Argentina, centrándose en una "prueba confiable de un diplomático europeo" con extensa experiencia en inteligencia, que Grombach llamó "DAHL".  Para disgusto de Grombach la CIA eliminó gran parte de la presentación de los informes de la red de DAHL.  Particularmente molesto estuvo por el rechazo de la Agencia de un flujo de información que indicaba que un oficial uruguayo en particular era un comunista.  La CIA envió comentarios como "conjetura basada en el sesgo evidente en contra de la fuente [el oficial] quien, de acuerdo con la evidencias es definitivamente anti-comunista." En última instancia, la CIA dio instrucciones a The Pond que "deje de reportar esos informes sin que la fuente presente algún tipo de prueba." Grombach vio esto, como no sólo la incompetencia de la CIA y su blandura, sino también como la protección de un hombre que creía que era un contratado de la CIA.  Según Grombach, el hombre más tarde se reveló públicamente como un comunista.

Grombach se molestó también porque la CIA le pidió varias veces el nombre de las fuentes de The Pond.  Lyman Kirkpatrick escribió más tarde que The Pond tendía a cambiar las descripciones de las fuentes por "motivos tan paranoicos como que seríamos capaces de descubrir la verdadera fuente si se proporcionaban las mismas descripciones de una misma fuente en cada informe." Este comportamiento sólo aumentó el deseo de la CIA de averiguar quienes eran.  Para Grombach era inaceptable porque no sólo rompería la credibilidad de sus fuentes, sino que también destruiría la utilidad de la organización como agencia de recolección de inteligencia secreta e independiente de verificación.  Grombach pensaba también que Además, decía Grombach que "incluso si las fuentes fueran divulgadas, el concepto de la CIA y su enfoque son tan violentamente monopólicos y de competidores, que utiliza medios deshonestos, poco éticos, y ridículos para eliminar informes, descubrir y sabotear las operaciones y tratar de identificar y tomar el control de sistemas, redes y sus fuentes".

El temor de Grombach y sus asociados, de que la CIA trataba de descubrir y apoderarse de sus fuentes, no era tan "paranoico", como sugirió Kirkpatrick.  Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, a principios de 1950, la CIA y otras agencias de inteligencia occidentales enfrentaron un gran problema con "las papeleras".  Eran pequeñas organizaciones de inteligencia privada que vendían los informes de incógnitas, pero bien situadas fuentes de detrás de la Cortina de Hierro.  La CIA tuvo que ejercer algún control de calidad, y encontró que en lugar de investigar el contenido de cada informe resultaba a menudo más fructífero investigar el mecanismo operativo que lo había producido.  El modus operandi de la Agencia era comprar unos pocos informes de los intermediarios y si el material parecía interesante, tratar de identificar sus fuentes para que su bondad y acceso fuera posible evaluar directamente.  Esto implicaría investigaciones en profundidad, tal vez incluso escuchas telefónicas y vigilancia física.  Para el momento en que la CIA puso fin a su relación con Grombach, se había determinado que una de las redes de The Pond estaba dando información dirigida y que muchas de otras de sus fuentes eran "las papeleras".  Puede haber sido una investigación de DAHL hecha por la CIA que llevó a la final de la operación; en el otoño de 1953 Grombach se quejaba en su diario sobre falsedades de DAHL y culpaba al jefe de la CIA, por el hecho de que nunca DAHL podría ser enviado de regreso a Montevideo debido a que, en palabras de Grombach, "estaba irremediablemente quemado."

Grombach también se enfrentó con la CIA por la relación de The Pond con el FBI.  Desde 1942, The Pond le había dado al FBI, las copias de todos los informes que se ocupaban de la contra inteligencia.  La CIA confirmó esta práctica en 1951, cuando firmó su contrato con Grombach.  Sin embargo, en abril de 1952, The Pond envió a la CIA y el FBI un informe sobre un oficial francés que se había reunido recientemente en Washington con funcionarios estadounidenses de alto nivel.  Este funcionario había difundido por todo París los detalles de sus conversaciones, incluyendo los francos comentarios de Smith de la DCI sobre las 17 agencias de la Comunidad de Inteligencia de EEUU.  Enojada por esta indiscreción, la CIA ordenó a The Pond detener el envío de sus informes al FBI.  Grombach no hizo caso, argumentando que no se trataba de la entrega (al FBI) de información clasificada del gobierno, sino de dar la información que les llegaba, de sus propias fuentes en el campo, a la organización responsable de la seguridad interna de los Estados Unidos.  En consecuencia, en abril de 1953 a espaldas de la CIA, The Pond envió un memorando al FBI alertándolos de una inminente visita patrocinada por la CIA de Otto John a Washington, a fin de que se tomaran las medidas para que no viera información clasificada de EEUU.

En Enero de 1953 Grombach temió que la CIA no renovaría su contrato anual, que vencería en agosto.  Por ello, decidió hacerle un llamado a Smith del DCI, con quien tuvo en general una buena relación.  Sin embargo, la salud de Smith estaba fallando por lo que Grombach decidió esperar hasta que su sucesor fuese nombrado y tratar de entablar una nueva y más vigorosa relación con el DCI.  El reemplazante asumió el cargo el 26 de febrero de 1953 y para desgracia de Grombach, fue Allen Dulles, quien continuó preocupado por la calidad de los informes de The Pond y la identidad de sus fuentes.  Grombach, por su parte, prosiguió con su costumbre de presentar informes peyorativos en materia de información personal, de la CIA y de los extranjeros que sospechaba que eran los colaboradores de la CIA.

A Grombach no le gustaba trabajar con Dulles y sabía que su situación era insostenible.  Entonces dirigió su atención a un individuo con ideas afines, el senador Joseph McCarthy.  Aunque las agendas de Grombach muestran que él tenía contacto directo regular con algunos miembros del Congreso y esporádicamente con otros, no hay pruebas de que McCarthy fuera uno de ellos, al menos hasta 1954.  Lo que hizo Grombach fue mantener conexiones con asociados de McCarthy, incluyendo una estrecha relación (con frecuentes fugas de materiales de The Pond) con el columnista George Sokolsky, hombre de confianza tanto de McCarthy como de su hombre de confianza, Roy Cohn.  En enero de 1953, Grombach le escribió a Sokolsky manifestándoles que si su contrato como consultor en su campo extracurricular terminaba el 15 de agosto de 1953, le gustaría poner su experiencia, contactos y habilidades, y tal vez su organización, a disposición del Congreso.   Le pidió discutir anónimamente, con cautela y delicadeza, tal posibilidad sobre la base de tiempo parcial.

Esas zalamerías llamaron la atención de la CIA, que estaba muy molesta.  La Agencia tenía muy buenas razones para estar enojada, porque en julio, McCarthy llamó a Allen Dulles al Capitolio y le dio una lista de 12 personas que trabajaban para la CIA y constituían presuntos riesgos de seguridad.  Dulles llevó la lista a la sede de la CIA y le dijo a Lyman Kirkpatrick que la investigara.  Cuando Kirkpatrick estudió la lista de McCarthy y analizó las denuncias formuladas sobre la gente que allí aparecía, experimentó la sensación de haberlas visto antes.  Después de verificar y comprobar los archivos, encontró que algunas de las frases eran idénticas a los 'trapitos sucios' que aparecían en los informes que The Pond les había proporcionado con informes sobre personal de la CIA, y algunos de los nombres eran idénticos a los que Grombach consideraba como personajes siniestros.  Kirkpatrick llegó a la conclusión que Grombach alimentaba a McCarthy.

La verdad exacta sigue siendo oscura, pero la evidencia sugiere que McCarthy o su personal pueden haber buscado una reunión cara a cara con Grombach, a la que éste se mostró reacio a aceptar.  A mediados de octubre de 1953, Grombach escribió en su diario que había una disputa que debía ser resuelta, porque estaban en riesgo, The Pond, su reputación personal y la seguridad de la CIA.  Extrañamente, sin embargo, escribió: "He podido frenar la insistencia de McCarthy, pero si continúa, tendré que hacer lo necesario para protegerme." Sin embargo, los contactos indirectos continuaron.  En diciembre de 1953, Grombach le envió un memorando a Sokolsky que incluía una larga lista de quejas acerca de la influencia comunista en el G-2 en tiempos de guerra, centrándose en particular en Alfred McCormack y sus subordinados.  Cuatro meses más tarde Grombach discutió con Jack Clements, editor de la revista conservadora American Mercury, sobre el presidente, The Pond, McCarthy, y el Proyecto 1641.  El Proyecto 1641 era un tema potencialmente candente en el momento, debido a las audiencias que estaba realizando la Comisión McCarthy con el Ejército.

Durante los enfrentamientos de la CIA con McCarthy, Dulles organizó un grupo para vigilar las actividades de McCarthy y alimentar con desinformación al senador.  Un día estaban almorzando James Angleton y james McCargar, quien en ese momento estaba fuera del gobierno, cuando Angleton mencionó que él sabía del trabajo de otros con The Pond en Hungría.  Angleton mostró su preocupación por Grombach y le pidió a McCargar reunirse con Grombach de vez en cuando e informarle.  Pero Angleton quería algo más.   Él hizo arreglos para proporcionarle a McCargar información falsa, supuestamente adquirida en Francia, que le parecería vilipendiosa a la CIA.  Angleton esperaba que Grombach le pasaría los informes a McCarthy, quien los usaría.  Ellos podrían entonces desacreditar los informes, avergonzando al senador y con eso se esperaba que el senador fuera echado de la CIA.

McCargar se reunió varias veces con Grombach.  Años más tarde, Grombach contaba que estaba totalmente furioso con la CIA por una serie de razones y que mantenía la amenaza de ir donde McCarthy.  Y así lo hizo.  Dos o tres veces McCargar pasó con éxito los informes falsos.  Entre dando información y desinformando sobre Grombach, la misión de McCargar era considerada tan exitosa que Angleton organizó una reunión en la casa de Dulles en Wisconsin Avenue, el anfitrión llegó a lo extravagante en sus alabanzas diciéndole a McCargar: "Usted ha salvado a la República".

Finalmente, en 1954, la CIA decidió que estaba harto de las intrigas y los cuestionables informes de Grombach y que no renovaría el contrato con The Pond cuando terminó el 15 de agosto.  Kirkpatrick decidió terminar con Grombach de una vez por todas.  Le encaró los contactos mantenidos con McCarthy, cosa que Grombach admitió, pero aclarando que era no sólo su derecho a hacerlo, sino también su responsabilidad.   Grombach le propuso al senador trabajar para él con toda su organización, sin hacer otra cosa que investigar a los funcionarios del gobierno.   En su Diario Grombach indica que poco después se reunió con McCarthy, pero no recibió más ayuda del senador.

No mucho después, el Día de Año Nuevo de 1955, todas las operaciones de The Pond, llegaron a su fin, salvo dos que la CIA continuó brevemente.  Grombach trató de encontrar nuevos patrocinadores, y sugirió que si la seguridad y la existencia de The Pond eran protegidas, podría ser utilizada como un sistema de emergencia de inteligencia en tiempos de guerra.  No encontró compradores.  Las dos últimas operaciones las terminó el 30 de abril y con ellas llegó a su fin la existencia de The Pond.   Ese año de 1955, Grombach se retiró del servicio activo, ostentando el rango de Brigadier General de la Guardia Nacional.

Grombach fue un personaje controversial e incómodo para agencias como la CIA y el FBI, pero no se le puede negar los éxitos que tuvo tanto durante la Segunda Guerra Mundial como durante la Guerra Fría.   Tampoco se le puede negar que no se equivocó al juzgar a muchos personajes de la inteligencia estadounidense, como el caso de Allen W. Dulles que finalmente fue reconocido por muchos historiadores como uno de los grandes traidores de la historia de EEUU y calificado como clave en la creación de redes financieras con corporaciones alemanas, la American Oil y Arabia Saudita, aparte de la creación de una red financiera, con su hermano John Foster Dulles, para beneficiar al Tercer Reich y que al final de la guerra hizo los arreglos para regresar el dinero de Alemania a sus clientes en EEUU.

Grombach escribió varios libros, entre ellos, "The Great Liquidator", "Olympic cavalcade of sports", "Touch football", "The saga of socks: complete story of boxing" y "Saga of the Fist: 9,000 Year Story of Boxing in Text and Pictures", entre otros.

John V. Grombach falleció en 1982, a la edad de 81 años.


LIBRO

The Shadow Warriors: O.S.S. and the Origins of the C.I.A [Hardcover] por Bradley F. Smith


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Bibliografía

AP IMPACT: Before the CIA, there was the Pond, por RANDY HERSCHAFT y CRISTIAN SALAZAR , Associated Press Writers

CIA Library, Center for the Study of Intelligence


Publicado: 23 agosto/2010